Prevención de caries en dientes de leche: guía completa para padres

  • Las caries en dientes de leche avanzan rápido, causan dolor y pueden afectar a los dientes definitivos, por lo que siempre deben tratarse.
  • La prevención comienza desde bebé: higiene diaria desde la erupción del primer diente, uso adecuado de pasta con flúor y control del azúcar en la dieta.
  • Los padres pueden reducir mucho el riesgo evitando compartir saliva, manteniendo buenas rutinas de cepillado y acudiendo pronto al odontopediatra.

prevención de caries en dientes de leche

Uno de los problemas que surgen en la primera infancia es la salida de los dientes. Los «brotes dentarios» suelen ser los causantes de llantos y fiebres sin explicación que nos angustian con frecuencia. Cuando el diente está preparado para salir la encía suele inflamarse y el bebé puede babear más y encontrarse irritable e inquieto.

La salida o “erupción” de los “dientes de leche” suele empezar generalmente alrededor de los seis meses de edad y va completándose de forma progresiva, aunque es completamente normal que a un niño con varios meses de vida todavía no le haya salido ningún diente. También resulta muy llamativo ver a bebés de pocos meses de edad con caries en los dientes de leche, una situación que preocupa mucho a las familias. ¿A qué es debido? Vamos a intentar resolverlo con detalle.

dientes de leche en bebes

¿La caries es “hereditaria”?

caries dientes de leche

La aparición de la caries no se produce solo por un factor aislado, sino que está asociada a varios factores que actúan al mismo tiempo: exceso de azúcares en la dieta, mala higiene oral, tipo de bacterias presentes en la boca, frecuencia con la que el diente está expuesto a azúcares y la susceptibilidad propia de cada persona.

Por eso se suele decir que sí existe un cierto factor “hereditario”, pero no en el sentido clásico de heredar la caries como una enfermedad concreta, sino de heredar una mayor predisposición (dientes con esmalte algo más débil, menor capacidad de remineralización) y, sobre todo, hábitos familiares que favorecen o protegen frente a la caries. Familias con muchos antecedentes de caries suelen compartir una dieta rica en azúcares, costumbres de limpieza deficientes y una flora bacteriana bucal muy cariogénica.

Los dientes al salir lo hacen “limpios de bacterias”. La boca del bebé se coloniza poco a poco por microorganismos procedentes del entorno, especialmente de sus cuidadores principales. Por ello, si reducimos la carga de bacterias cariogénicas en la boca de los adultos y evitamos prácticas que las transmitan con facilidad, junto con una buena higiene y una dieta adecuada, disminuiremos de forma muy significativa la posibilidad de que aparezcan caries tempranas.

¿Qué es la caries de primera infancia o “caries de biberón”?

caries de primera infancia

En muchos bebés y niños aparece un tipo de caries muy agresiva conocida como caries de primera infancia o “caries de biberón”. Se trata de un deterioro rápido del esmalte que suele afectar a varios dientes a la vez, sobre todo a los incisivos superiores y, más tarde, a molares.

Esta forma de caries está muy relacionada con la exposición frecuente y prolongada a líquidos azucarados: biberones con leche, zumos, batidos o infusiones azucaradas, sobre todo cuando el niño se queda dormido con el biberón o toma continuamente pequeños sorbos durante la noche. Durante el sueño el flujo de saliva disminuye, el azúcar permanece más tiempo en la superficie del diente y las bacterias producen de forma constante ácidos que desmineralizan el esmalte.

También puede aparecer con tomas frecuentes al pecho o al biberón nocturnas sin higiene posterior. No es la lactancia en sí lo que causa la caries, sino la combinación de azúcares de la leche, malos hábitos de limpieza y presencia de bacterias cariogénicas activas.


Si no se detecta a tiempo, la caries de primera infancia avanza muy rápido, provoca dolor, infecciones y pérdida prematura de piezas, y condiciona la correcta erupción de los dientes definitivos.

Limpiar los dientes del bebé

higiene bucal bebe

Podemos decir que la higiene bucal del bebé es la gran desconocida de la crianza y en muchos casos, por desconocimiento o miedo a dañar al bebé, terminamos por no hacer nada. Sin embargo, la prevención más eficaz empieza incluso antes de que salga el primer diente.

Desde los primeros meses se pueden limpiar suavemente las encías con una gasa húmeda o un dedal de silicona después de las tomas principales, especialmente por la noche. Esto ayuda a retirar restos de leche y a que el bebé se acostumbre a sentir que su boca se limpia de manera regular.

Cuando salen los primeros dientes se pueden limpiar con ayuda de una gasa o un dedal, realizando movimientos suaves desde la encía hacia el borde del diente. Más tarde, cuando salgan los molares, se puede empezar a utilizar un cepillo dental infantil de cabezal pequeño y cerdas suaves, adecuado a la edad del bebé.

A partir de ese momento, la recomendación actual es usar pasta de dientes con flúor en cantidad muy pequeña y siempre bajo supervisión adulta. La cantidad dependerá de la edad y del criterio del odontopediatra, pero suele indicarse una cantidad equivalente a un grano de arroz en niños pequeños y una cantidad similar a un guisante cuando ya saben escupir.

A partir de los tres años de edad podrá empezar a utilizar pasta de dientes específica para niños, siempre en pequeña cantidad. Los primeros años debes ayudar a tu hijo a limpiarse los dientes, porque no tiene aún la destreza necesaria. Hacia los 5-6 años el niño ya será capaz de realizar él solo buena parte del cepillado, pero aun así deberás seguir vigilándolo, sobre todo en el cepillado nocturno, para asegurarte de que no se salta ninguna zona.

Los dientes del niño, igual que los del adulto, deben limpiarse después de cada comida siempre que sea posible y, como mínimo, por la mañana y antes de acostarse. El cepillado de la noche es el más importante, porque durante el sueño la boca produce menos saliva y los dientes quedan más desprotegidos frente al ataque de los ácidos.

Cepillarse los dientes requiere de una cierta habilidad y coordinación. Actualmente en muchos colegios e incluso en las guarderías, acuden especialistas que dan charlas y ayudan a los niños a aprender los movimientos adecuados que deben realizar con el cepillo: barridos desde la encía hacia el borde del diente, limpieza de todas las caras y cepillado de la lengua. Cuando llegue el momento del cepillado en casa intenta que repita lo aprendido ese día en el cole y alaba lo bien que lo hace para reforzar la enseñanza.

Prevenir las caries en los bebés

Como comentábamos, los dientes nacen limpios de bacterias, y las primeras bacterias que colonizan la superficie del diente tienden a permanecer allí toda la vida. Si tú eres una persona con tendencia a padecer caries, es probable que tengas muchas bacterias cariogénicas (capaces de formar caries). Estas bacterias se transmiten por la saliva, y gestos tan frecuentes como limpiar el chupete de tu hijo chupándolo tú, probar el biberón para ver si está caliente, probar la comida con la misma cuchara de tu hijo o darle besos en los labios favorecerán que tus bacterias productoras de caries lleguen hasta los dientes de tu hijo. Para evitar problemas relacionados con el chupete, es interesante informarse sobre el uso correcto del chupete.

Además de evitar estas prácticas, hay muchas otras medidas para prevenir las caries en dientes de leche desde los primeros meses:

  • Si puedes dale Lactancia Materna. Esta ofrece grandes beneficios para el correcto desarrollo de la musculatura y de las estructuras de la boca, mejorando la respiración, la deglución y el patrón de masticación, y evitando en muchos casos las maloclusiones (cierre incorrecto de la dentadura) tempranas. Además, por su composición y por la forma en que se administra, la leche materna en el contexto de una buena higiene no favorece la caries e incluso ayuda a proteger frente a ella. Para aclarar dudas sobre mitos y beneficios puedes consultar mitos y verdades sobre embarazo y salud dental.
  • No existe evidencia sólida de que la Lactancia Materna prolongada sea causa directa de caries, pese a que es un mito bastante extendido. Lo que sí se ha observado es que existe una relación inversa entre el tiempo de lactancia y los hábitos bucales “nocivos”: por lo general, cuanto más tiempo son alimentados al pecho los bebés, menos se chupan el dedo o recurren a chupetes como consuelo constante.
  • Procura que el bebé no tome alimentos o bebidas excesivamente azucarados. Es preferible ofrecer frutas frescas y, cuando corresponda, zumos naturales en poca cantidad y siempre mejor en vaso que en biberón.
  • Evita las golosinas y “chuches”, especialmente las muy pegajosas como caramelos blandos y gominolas, porque se adhieren al diente y mantienen el azúcar en contacto con el esmalte durante más tiempo.
  • No acuestes al bebé con el biberón por la noche o durante la siesta. Mantener el biberón en la boca con líquidos azucarados (fórmula, leche de vaca, zumos o infusiones con azúcar) causará un exceso de azúcar en la boca del bebé, que será un excelente caldo de cultivo para las bacterias y se relaciona de forma directa con la caries de biberón.
  • Nunca ofrezcas al bebé el chupete mojado en azúcar, miel o en líquidos azucarados. El azúcar se queda adherido a la superficie del diente y potencia la formación de caries de forma muy rápida.
  • Es importante que el bebé empiece a beber en una taza o vaso en lugar del biberón, pero cada niño está preparado a una edad diferente. El uso prolongado del biberón no solo aumenta el contacto del diente con azúcares, sino que también puede afectar a la posición de los dientes y a la forma del paladar.
  • Mantén una correcta higiene bucal del bebé. Al principio la realizarás tú, pero según se vaya haciendo mayor la irá haciendo él solo. Procura asegurarte de que lo hace y de que lo hace correctamente, revisando que llegue a todas las zonas. No debe ser algo “negociable”, sino parte de la rutina diaria igual que el baño o ponerse el pijama.
  • Lleva al bebé al dentista. Pide una cita y, tras la primera revisión, planifica las siguientes visitas. Desde la erupción de los primeros dientes es recomendable que un odontopediatra valore el riesgo de caries según la dieta, la higiene y los antecedentes familiares, y te explique las necesidades de tu bebé según su edad y el estado de sus dientes.
  • Si observas alguna mancha blanca, amarillenta u oscura en los dientes del bebé, si ves pequeños agujeros, zonas ásperas o notas que se queja de dolor al comer o beber, no lo dejes pasar y consulta con el especialista. Las caries en dientes de leche avanzan rápido y cuanto antes se actúe, más sencillo será el tratamiento.
  • Solicita información sobre la necesidad de flúor de tu bebé. Generalmente en los colegios se realizan campañas de fluorización, pero si no es así, consulta con tu pediatra u odontopediatra sobre las necesidades concretas de tu hijo (agua de consumo, pasta fluorada, barnices de flúor en consulta) y dónde acudir para realizar la fluorización cuando sea conveniente.

Además de estas medidas, en algunos niños con alto riesgo de caries (antecedentes familiares importantes, dieta muy rica en azúcares, esmalte débil o enfermedades que disminuyen la saliva) el odontopediatra puede recomendar selladores de fosas y fisuras en molares temporales o definitivos cuando erupcionen. Estos selladores son una capa muy fina de resina que se aplica sobre las zonas de masticación para evitar que se acumule placa en las pequeñas hendiduras donde el cepillo no llega con facilidad.

Cómo detectar a tiempo las caries en los dientes de leche

Aunque el diagnóstico definitivo siempre debe hacerlo un profesional, los padres pueden aprender a reconocer signos tempranos de caries para acudir con rapidez al dentista y evitar complicaciones.

Uno de los primeros signos es la aparición de manchas blancas opacas cerca de la encía, sobre todo en incisivos superiores y molares. Estas manchas indican una pérdida inicial de minerales del esmalte. En esta fase la caries todavía puede detenerse o incluso revertirse con una buena higiene y flúor tópico.

Si el proceso continúa, las manchas blancas se vuelven amarillas, marrones o negras y pueden aparecer pequeños agujeros o áreas ásperas al tacto. El niño puede empezar a manifestar sensibilidad al frío, al calor o a los alimentos dulces y evitar masticar por el lado afectado.

Otro signo habitual es el mal aliento persistente a pesar de un cepillado correcto, o la presencia de inflamación de la encía cercana al diente afectado, en ocasiones con pequeños flemones o fístulas.

En bebés que todavía no hablan, la caries puede traducirse en llanto al comer, rechazo al biberón o al pecho por dolor al contactar con el diente y alteraciones del sueño. Cualquier cambio de comportamiento mantenido que se acompañe de signos visibles en los dientes justifica una revisión odontopediátrica.

¿Por qué es tan importante tratar las caries en dientes de leche?

Existe la falsa creencia de que, al ser piezas temporales, las caries en los dientes de leche “no tienen importancia” porque esos dientes acabarán cayéndose. Sin embargo, los dientes temporales cumplen múltiples funciones y su estado influye directamente en la salud de los dientes definitivos y en el bienestar general del niño.

Los dientes de leche sanos son indispensables para una correcta masticación, para un desarrollo adecuado del habla y para mantener el espacio donde deberán erupcionar los dientes permanentes. Si se pierden antes de tiempo por una caries no tratada, es frecuente que las piezas vecinas se desplacen y ocupen ese hueco, favoreciendo maloclusiones, apiñamientos y tratamientos de ortodoncia más complejos en el futuro.

Una caries activa también puede llegar a afectar al germen del diente definitivo que se está formando en el interior del hueso, aumentando el riesgo de que aparezcan manchas, malformaciones del esmalte o problemas en la erupción. Además, las caries avanzadas producen dolor intenso, infecciones y abscesos que pueden requerir antibióticos, intervenciones dolorosas e incluso ingresos hospitalarios en situaciones graves.

Desde el punto de vista emocional, un niño con dolor de muelas constante, dificultad para dormir y una sonrisa con dientes muy dañados puede presentar irritabilidad, problemas de alimentación, dificultades en la escuela y afectación de su autoestima. Por todo ello, las caries en dientes de leche siempre se deben valorar y tratar, adaptando el procedimiento a la edad y al nivel de colaboración del niño.

La boca de nuestro bebé debe desarrollarse en las mejores condiciones y empezar previniendo la caries es algo esencial. Con una combinación de buenos hábitos de higiene, alimentación equilibrada, uso adecuado del flúor, revisiones periódicas y el ejemplo diario de los adultos, es posible reducir de forma notable el riesgo de caries en los dientes de leche y ofrecer a los niños una base sólida para disfrutar de una sonrisa sana durante toda la vida.

Prevenir la caries dental en niños
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