Al final del embarazo nuestro cuerpo empieza a mandarnos señales que nos indican que el embarazo llega a su recta final y que se acerca el parto. La mayoría no son concluyentes ni nos ponen fecha para el parto, solo nos van preparando para ello. Es lo que se conoce como pródromos de parto.
Normalmente empezaremos a notar las llamadas Contracciones Braxton Hicks. A medida que se acerca nuestra fecha de parto, se vuelven más intensas y frecuentes, tanto que, a veces, las confundimos con las contracciones del parto. La diferencia más clara es que las contracciones de Braxton Hicks suelen ser irregulares (duración, frecuencia e intensidad) y que suelen ceder con el reposo o al cambiar de postura. Para distinguirlas de las verdaderas, observa si aparece un patrón regular, si aumentan con el tiempo y si cada una dura entre 60 y 90 segundos.
Síntomas pre-parto
“Síndrome del nido”. ¿Cuántas veces lo hemos oído y no nos lo creímos? En muchos casos, la mamá al final del embarazo necesita ver todo a su alrededor final del embarazo limpio y preparado para recibir a su bebé y se emplea a fondo ordenando. Mi consejo: evita subirte a escaleras, no uses productos agresivos y tómatelo con calma. Es normal notar también un aumento repentino de energía o, por el contrario, mayor fatiga.
Molestias pélvicas. Al final del embarazo el bebé baja su cabecita y la apoya en nuestra pelvis, de manera que empezaremos a tener más molestias en la pelvis, presión en el pubis y costará más andar o cambiar de postura. También es frecuente el dolor lumbar y que dormir resulte complicado. Paciencia.
Otros pródromos habituales. Muchas mujeres notan cambios en la percepción de los movimientos del bebé (se siente fuerte pero con menos “pataditas” porque tiene menos espacio), calambres en las piernas, sueños vívidos relacionados con el parto y dificultad para dormir. Todos estos cambios reflejan que el cuerpo y la mente se están preparando.


Poco a poco las contracciones se irán convirtiendo en rítmicas y molestas, consiguiendo que el cuello del útero se adelgace de forma gradual, se ablande y vaya dilatándose. Es un proceso generalmente largo, que a veces nos cansa y nos hace creer que nuestro parto ha sido muy largo cuando aún no ha empezado. Es lo que los profesionales llamamos fase latente, en la que el cuello del útero se debe “borrar” (adelgazarse) y empezar a dilatar. Actualmente se considera que el parto activo suele iniciarse alrededor de los 6 cm de dilatación y con contracciones regulares e intensas, aunque cada mujer y cada parto son únicos. De forma orientativa, notarás que las contracciones aumentan de intensidad y pasa menos tiempo entre una y otra: un patrón típico del parto es tener contracciones cada 2–5 minutos, de 60–90 segundos de duración.
Diferencias entre Braxton Hicks y contracciones de parto

- Regularidad: las de parto siguen un patrón regular y cada vez más frecuente; las de práctica son irregulares.
- Duración: las de parto suelen durar 60–90 s; las de entrenamiento varían mucho.
- Intensidad: en el parto aumenta con el tiempo y dificulta hablar; las de práctica no progresan.
- Respuesta al movimiento: si al cambiar de postura, hidratarte o ducharte disminuyen, probablemente no es parto.
Una regla práctica en casa es la 3-1-1 (contracciones cada 3 minutos, que duran 1 minuto, durante 1 hora) o la clásica 5-1-1. Son orientaciones generales: tu equipo puede darte instrucciones personalizadas.
Fases del parto

- Dilatación (temprana y activa). En la fase temprana hay cambios cervicales (borramiento y dilatación inicial), contracciones más leves y espaciadas. En la fase activa, las contracciones son más regulares, intensas y el cuello progresa con mayor rapidez desde aproximadamente 6 cm hasta dilatación completa.
- Expulsivo (pujo). Aparece un deseo de empujar con cada contracción; el bebé desciende y nace.
- Alumbramiento (placenta). Se expulsa la placenta con contracciones más suaves; el equipo vigila hemorragias y la recuperación inmediata.
¿Cuándo me voy al hospital?
Efectivamente, en un determinado momento será conveniente acudir al hospital. El momento adecuado dependerá de los partos previos y de la distancia a la que se encuentre la Maternidad. Lo ideal es que llevéis una hora más o menos con las contracciones de este tipo, pero tened en cuenta que si vivís en una ciudad grande o lejos de la maternidad, el tiempo de desplazamiento es fundamental. Como guía, muchas mujeres acuden cuando siguen la regla 3-1-1 o 5-1-1, o si sienten una presión intensa pélvica o ganas de empujar.
Si es tu primer parto, normalmente tendrás más tiempo para organizarte. Si ya has sido madre, el cuello puede borrarse y dilatar a la vez: no esperes tanto y acude cuando las contracciones se vuelvan regulares y más intensas, aunque aún no sean cada 5 minutos.
Precauciones
Cuando ya tenemos más niños no conviene esperar tanto, porque el cuello del útero se dilata y se borra a la vez; en cuanto las contracciones se hagan regulares nos tendremos que ir preparando. No debemos esperar a que sean cada cinco minutos como os decía antes: si ya conoces la sensación de estar de parto, en cuanto tengas claro que arranca, al hospital.
Puede que se rompa la bolsa amniótica o «bolsa de las aguas». Notarás un goteo o un chorro de líquido por la vagina que no puedes contener. En ese caso, el parto suele arrancar en unas horas. ¿Qué vigilar? El color del líquido: si es claro o pajizo y el bebé se mueve, hay margen para organizarte; si es verdoso o marrón (posible meconio), si huele mal o tienes fiebre, contacta y acude para valoración. Anota la hora y evita baños en piscina o bañera, relaciones sexuales y tampones.
En todo este tiempo ten en cuenta que es fundamental sentir al bebé. Sus movimientos son señal de que está bien; si notas que se mueve menos de lo habitual, no esperes: acude a tu centro. También busca ayuda si tienes sangrado rojo brillante con dolor, dolor de cabeza intenso con alteraciones visuales o hinchazón repentina (posible preeclampsia), dolor constante que no cede entre contracciones o signos de parto prematuro antes de las 37 semanas.
Qué hacer en casa durante la fase latente
- Muévete suave: paseos, balanceo pélvico, pelota de parto.
- Ducha o baño templado para aliviar tensión si no has roto aguas.
- Respiración y relajación aprendidas en las clases prenatales.
- Hidratación y comida ligera; ahorra energía para el activo.
- Descansa entre contracciones; prepara la bolsa y revisa tu plan de parto.
Señales comunes en horas y días previos

- Encajamiento: la barriga desciende; respiras mejor pero hay más presión pélvica y ganas de orinar.
- Aumento de flujo vaginal o expulsión del tapón mucoso con posible tinte rosado/marrón.
- Contracciones irregulares (Braxton Hicks) que pueden volverse más frecuentes al acercarse el parto.
- Dolor lumbar, calambres en piernas, náuseas leves o sensación de fatiga.
Preguntas frecuentes rápidas
¿Cómo son las contracciones de inicio? Suelen empezar como una presión en la espalda y bajo vientre, se hacen rítmicas y cada vez más intensas hasta que hablar durante ellas resulta difícil.
¿Y si rompo aguas sin contracciones? Contacta con tu equipo. A veces el cuerpo arranca solo en pocas horas; otras veces se valora inducción para reducir el riesgo de infección si pasa demasiado tiempo.
¿El tapón mucoso implica parto inmediato? No necesariamente. Puede adelantarse días. Es una señal de preparación del cuello, no de inmediatez.
¿Cuándo ir sin dudar? Si el líquido es verdoso/marrón u olor fuerte, si hay sangrado rojo vivo con dolor, disminución de movimientos del bebé, fiebre o si tus contracciones cumplen 3-1-1/5-1-1 y son muy intensas.

El final del embarazo trae emociones y dudas, pero tu cuerpo suele avisar con tiempo. Aprender a reconocer las señales (contracciones regulares, ruptura de membranas, cambios en el cuello y movimientos del bebé) y saber cuándo acudir te dará calma. Rodéate de apoyo, escucha a tu cuerpo y mantente en contacto con tu equipo: así vivirás un inicio de parto más seguro y confiado.



