Educar sin gritar, ¿es posible?

gritos a los hijos

Muchos padres y muchas madres te dirán que ellos no gritan a sus hijos porque saben que eso es malo, pero la realidad puede ser bien diferente. Es habitual en la sociedad que nos encontramos hoy en día que los padres estén muy estresados, entre el trabajo y otras responsabilidades diarias. Por este motivo, si en algún momento u otro has gritado a tus hijos, debes saber que no eres el peor padre ni la peor madre del mundo, lo que importa es que eso no se convierta en un mal hábito y sobre todo, que pongas remedio para que no sea algo habitual en la crianza con tus hijos.

Empeora los problemas de conductas

Si se grita a los hijos en la disciplina de forma habitual solo se conseguirá empeorar su conducta. Esto puede convertirse en un círculo vicioso, puesto que gritar hará que los niños se comporten peor y esto conllevará a más gritos y por tanto: más gritos, peor comportamiento, más gritos, peor comportamiento… y el círculo continúa.

Además, cuando se grita a los hijos, con el tiempo pierde efectividad y un niño al que se acostumbra a que le griten, comenzará a desconectar de lo que le dicen, además de tener cada vez más grande, una herida emocional en su corazón. Además, si le gritas a los niños, no aprenderán a mejorar su comportamiento… Si a un niño le gritan porque ha golpeado a su hermano, no aprenderá a resolver los problemas de forma pacífica, es más, aprenderá que la violencia ya sea física o verbal, está permitida. Pero, ¿es posible disciplinar a los hijos sin tener que emplear los gritos?

Establecer reglas claras

Es menos probable que grites a tus hijos si ellos saben qué esperas de ellos a cada momento. Si tienes reglas claras en casa, tendrás que mantener. La lista estricta de las reglas en casa todo el tiempo es importante, ser consistente con las normas y cuando se incumplan establecer consecuencias claras también.

Cuando las reglas se rompen hay que seguir una consecuencia clara. Es importante que pongas de tu parte y resistas las consecuencias de gritar o sermonear porque las palabras que le digas no le enseñarán a tu hijo a mejorar… en cambio tu ejemplo sí será el mayor maestro para él.

Habla sobre las consecuencias de romper las normas antes de que suceda

Es importante que tus hijos sepan cuáles son las consecuencias negativas de romper las reglas antes de que las hayan roto. Usa el tiempo de espera, quita privilegios o usa las consecuencias lógicas o naturales para que tu hijo comience a comprender y a aprender de sus errores. Cuando se equivoca y tiene un mal comportamiento, debe aprender sobre eso que ha ocurrido y si le gritas, lo que hará será bloquearse emocionalmente.

Por ejemplo, puedes decirle cosas como: “Si no haces tu la cama antes de ir al colegio, no verás la televisión antes de comer”. Entonces, dependerá de la elección de tu hijo que tomes buenas decisiones (o no) para tener las consecuencias buenas (ver la televisión) o las malas (no verla). Tendrás que considerar qué tipo de decisiones son mejores y también qué consecuencias son más efectivas para tu hijo (no todas las consecuencias son igual de efectivas para todos los niños y dependerá de sus gustos e intereses).

Proporcionar refuerzo positivo

Motiva a tu hijo para seguir las reglas usando un refuerzo positivo. Si hay consecuencias negativas por haber roto las reglas, también debería haber consecuencias positivas por seguir las reglas. Elogia a tu hijo por hacer las cosas bien, recuerda que también es necesario consecuencias positivas para que se refuercen las buenas conductas. Puedes decirle cosas como: “Gracias por haber hecho tus tareas correctamente nada más llegar a casa, eso me encanta”.

Presta atención positiva para reducir las conductas de búsqueda de atención. Reserva un poco de tiempo individual cada día para motivar a tu hijo a hacer las cosas bien. Si tu hijo tiene problemas de comportamientos en particular, crea un sistema de recompensas. Los gráficos con pegatinas funcionan bien para niños pequeños. Los sistemas de economía de fichas pueden ser efectivos para niños más mayores. Los sistemas de recompensa pueden ayudar a solucionar los problemas de comportamiento rápidamente.

¿Por qué gritas?

Es importante que sepas por qué gritas a tus hijos… siempre hay algo por lo que lo haces. Si estás gritando porque estás enfadado, aprende estrategias para calmarte y así poder modelar estrategias saludables para el control de la ira.

Debes tomarte un tiempo de descanso y controlar los pensamientos que puedan hacer que pierdas los nervios. A menos que sea una situación peligrosa, espera hasta que estés tranquilo/a para disciplinar a tu hijo/a. Si le estás gritando porque no te escucha cuando le hablas, tendrás que probar nuevas estrategias para atraer la atención de tu hijo. Tendrás que practicar el dar instrucciones efectivas sin levantar la voz.

Si por cualquier otro motivo, estás gritando por exasperación tendrás que tener un plan claro para abordar el mal comportamiento. A menudo, los padres gritan amenazas vacías que nunca tienen pensado cumplir realmente, pero solo lo hacen porque se sienten incapaces y no saben qué más hacer. Los niños se dan cuenta de esto y se dan cuenta de que sus padres están al límite y su comportamiento podría empeorar a causa de la inestabilidad emocional que le transmiten.

Ofrece advertencias siempre que sea necesario

En lugar de gritar avisa a tu hijo cuando no te esté escuchando. Puedes decir frases del tipo: “Si… (y luego dar la advertencia). Di cosas como: “si no recoges tus juguetes en este momento, no podrás jugar con los bloques de madera antes de cenar”.

Cuando gritas a menudo acaba en una lucha de poder. Cuanto más le grites a un niño para que haga algo más desafiante podría volverse contra ti. Una advertencia clara, en cambio, al decirle qué planeas hacer si no cumple las normas es mucho más efectivo.

Se consecuente con la s consecuencia

Evita regañar o repetir las advertencias una y otra vez. En lugar de eso, sigue con las consecuencias para demostrar que te refieres a lo que dices. La disciplina consistente es la clave para lograr que tu hijo cambie el comportamiento y sea más obediente.

Ten en cuenta que retirar los privilegios por un tiempo limitado puede ayudar a tu hijo a pensar las cosas antes de romper las reglas. Este tipo de consecuencias son mucho más efectivas que gritarles solo porque te siente incapaz.

Sé el primero en comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

  1. Responsable de los datos: Miguel Ángel Gatón
  2. Finalidad de los datos: Controlar el SPAM, gestión de comentarios.
  3. Legitimación: Tu consentimiento
  4. Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  5. Almacenamiento de los datos: Base de datos alojada en Occentus Networks (UE)
  6. Derechos: En cualquier momento puedes limitar, recuperar y borrar tu información.