
Desde que en Elaine N. Aron publicara en los años 90 «El don de la alta sensibilidad», este tema no ha hecho más que crecer y ayudar a muchas personas a conocerse mucho mejor. Se dice que casi el 20% de la población se identifica con este tipo de personalidad, que no tiene que ver necesariamente con la introversión. Las personas altamente sensibles (PAS) ven y entienden el mundo de otra forma, desde una sensibilidad tan especial que no siempre les ofrece una auténtica felicidad.
Su empatía es muy elevada, sienten el dolor ajeno y son más frágiles a la hora de afrontar una decepción, un engaño o una simple mentira. Por ello, es muy importante que sepamos identificar esta característica en nuestros niños. Si les guiamos, conseguiremos que vean la vida desde el corazón, pero disponiendo siempre de buenas estrategias para ser fuertes. En Madres Hoy te lo explicamos.
La alta sensibilidad no es un defecto ni un problema que haya que corregir, es un rasgo temperamental con base biológica que implica un sistema neurosensorial más fino. No son mejores ni peores, solo distintos en su forma de percibir y sentir. Esto significa que captan más estímulos y con mayor intensidad, se saturan con más facilidad y pueden necesitar más tiempo de calma para regularse.
Cómo identificar a los niños altamente sensibles
Todo niño es especial para sus padres. Ahora bien, algo de lo que siempre somos conscientes y sobre todo si tenemos más de un hijo es que cada uno tiene unas necesidades. Los hay más traviesos, otros más introvertidos y otros sin embargo, que parecen darse cuenta de muchas más cosas que sus hermanos.
Un aspecto que hay que considerar es que el hecho de que un niño se comporte de modo diferente al resto, no debe ser obligatoriamente un problema. Ver y sentir el mundo de diferente forma no es malo, es un don, pero un don que debe entenderse, en especial por el propio niño. De esa forma se convertirán en adultos más seguros.
Veamos ahora las características de los niños altamente sensibles.
- Cuando son solo unos bebés, reaccionan mucho frente a los cambios de luz e incluso a los sonidos. La novedad sensorial les impacta y suelen llorar por cualquier cosa.
- A medida que se hacen mayores notarás también que incluso el roce de la ropa les hace daño. Su umbral del dolor es muy bajo, con lo cual, se pueden quejar por llevar un tipo determinado de calcetines, o de ropa interior.
- Desde muy pequeños pueden sentirse atraídos por el arte y la música. Son muy buenos dibujando, y representan aspectos que van fuera de lo común. Van más allá de lo que ven a simple vista.
- Los niños altamente sensibles son mucho más maduros que los niños de su edad. Se darán cuenta de cosas que a ti te sorprenderán, y lo más llamativo: se dan cuenta de tus preocupaciones, de cuándo estás triste, decepcionada, inquieta… Es algo a tener en cuenta.
- Algo muy común es que en el colegio, suelan tener algún que otro problema. No encajan bien las mentiras, las críticas ni el rechazo e incluso ver cómo hacen daño a otros niños es para ellos un problema. El mundo infantil puede ser en ocasiones un poco «cruel», y este tipo de cosas afectan a los niños altamente sensibles.
- Las preguntas que te hagan suelen tener una profundidad moral y filosófica muy particular. Se preocupan de cosas que van más allá de su círculo más cercano, ven la televisión y no entienden por qué ocurren determinadas situaciones, y por qué hay gente que tiene que sufrir.
- Otro aspecto muy característico es que les gusta hacer cosas en soledad. Ahora bien, ello no significa que estén evitando relacionarse, sino que a veces, disfrutan más haciendo cosas solos, como dibujar, jugar, escuchar música…
Señales sensoriales y contextuales que también pueden ayudarte
- Texturas, costuras o etiquetas de la ropa, zapatos muy ajustados o tejidos ásperos pueden resultarles molestos de forma intensa.
- Ruidos, luces intensas u olores fuertes (ambientadores, detergentes, ciertos alimentos) pueden desbordarles o provocarles dolor de cabeza.
- Multitudes, fiestas o jaleo les cansan y elevan su estrés con rapidez; prefieren entornos calmados.
- Hambre, sed, sueño o temperaturas algo extremas disparan su irritabilidad de forma repentina: anticipar estas necesidades es clave.
- En los más pequeños, la descarga de tensión puede aparecer como llanto intenso o rabietas potentes tras un día con demasiados estímulos.
Ojo con las confusiones: este rasgo puede confundirse con otros perfiles (por ejemplo, con hiperactividad, autismo o incluso altas capacidades). Un niño PAS puede estar muy atento cuando algo le interesa y no tiene por qué ser impulsivo. Si hay dudas, consulta con profesionales que conozcan la alta sensibilidad.

Cómo educar a los niños altamente sensibles
Es curioso como durante mucho tiempo, hasta que no salieron publicados todos esos libros a modo de «oleada» de libros sobre la alta sensibilidad, muchas personas no entendían por qué se sentían tan diferentes. Por qué eran más sensibles a las cosas más cotidianas, y por qué veían la vida de un modo tan particular al resto de sus conocidos.
A día de hoy se acepta la alta sensibilidad como un tipo más de personalidad, y que estaría dentro del área de la introversión, pero sin cumplir ese retraimiento. Por ello, vale la pena conocer una serie de sencillas estrategias para saber orientar a nuestros hijos en el día a día. La clave es acompañar y no forzar. Toma nota.
Fomenta su autoestima
Es un pilar fundamental que no debemos descuidar. El ver el mundo de otra forma hace que se sientan diferentes, y verse diferentes provoca que se vean a sí mismos como vulnerables.
- Valora cada razonamiento, cada palabra que haga tu hijo. Hazle ver que ser más sensible que los demás es un don, y que ello les permitirá disfrutar de la vida con una intensidad única. El arte y la música son dos buenos modos de expresión donde encontrar poder, hazle ver que ser más sensible es ser más inteligente porque entiende más a las personas.
- Hazle ver que el que sus compañeros de clase no se comporten o sientan las mismas cosas que ellos, no es malo. Cada persona es única, y ello es algo muy positivo.
- Deben aprender a que recibir una crítica, a aceptar que alguien del colegio les rechace o les engañe es algo también normal que no deben interiorizar. Un mal día no define quiénes son ni determina el siguiente.
- Hazle ver que es fuerte, que va a ser capaz de hacer muchas cosas siempre y cuando se quiera y se valore a sí mismos.
Refuerza con mensajes concretos: nombra sus esfuerzos («he visto cómo te has organizado para estudiar en silencio»), sus progresos («hoy has pedido un descanso a tiempo») y su contribución («tu manera de escuchar ayuda a tus amigos»).
Respeta sus instantes de soledad o independencia
Querrá hacer cosas por sí solo, y necesitará en muchas ocasiones estar solo. Permíteselo pero supervisa siempre que no se exceda. La soledad le permitirá entrar en contacto consigo mismo para asentar ideas, sensaciones, experiencias.
Más tarde, no dudes nunca en hablar con él o con ella. Las preguntas que le hagas deben tener la misma profundidad que sus razonamientos o que sus inquietudes. Se trata de preguntar para empatizar con ellos, pero sin que tengan nunca la sensación de que estás controlándolos. Te damos unos ejemplos, donde vamos a priorizar lo positivo y el contacto empático.
- ¿Te ha pasado algo interesante en clase?
- Hoy pareces algo triste. Las personas tenemos días buenos y días malos, la vida a veces es algo caprichosa. El mío ha estado muy bien… ¿Cómo ha sido el tuyo?
- Estoy leyendo un libro muy interesante. ¿Qué temas son los que más te interesan a ti cuando eliges un libro?
- A mi también me gusta estar sola de vez en cuando, pienso en mis cosas y en lo que me gustaría hacer el día de mañana. Y a ti… ¿qué te gustaría ser cuando seas mayor? Lo más importante es que siempre seas feliz, así que dime… ¿qué te gustaría hacer para ser siempre lo más feliz posible?

Estructura su día a día y evita fuentes de estrés
Este consejo no solo es útil en los niños altamente sensibles, en realidad lo es para la mayoría. No obstante, en esos niños que son más sensibles de lo normal no vale la pena someterlos a fuentes que pueden ocasionarles más inquietud que estabilidad.
Nunca caigas en el error de que «debe ser más fuerte y espabilarse», y que para ello vale la pena apuntarlo a determinados deportes o a campamentos. Habla antes con ellos, sé consciente de a los niños altamente sensibles no les gusta competir, ni hacer cosas en grupo, ni las situaciones con mucha agitación, gritos o ruido.
Establece una buena confianza con tu hijo y compréndelo. Los padres no tenemos como función cambiar la personalidad de nuestros hijos, sino guiarlos cada día para que, como sean, encuentren la felicidad.
Organiza descansos y prevé los desencadenantes
Su sistema nervioso se satura antes. Incorpora pausas breves a lo largo del día para bajar el nivel de estimulación (respirar, leer, dibujar, sentarse en silencio). Además, anticipa necesidades para evitar picos de estrés:
- Hambre y sed: ten agua y snacks saludables a mano; evita esperas largas.
- Temperatura y luz: lleva capas de ropa y gafas de sol si procede; regula persianas o lámparas.
- Ruidos y multitudes: elige horarios con menos gente y ten auriculares con cancelación pasiva si ayudan.
- Ropa cómoda: detecta etiquetas, costuras o tejidos molestos y evita esas prendas.
- Agenda: limita actividades extraescolares a las que realmente le apasionen.
Ayúdale a nombrar y regular sus emociones
Las PAS sienten mucho y leen el clima emocional con facilidad. Enséñale a distinguir qué es suyo y qué es de los demás («¿esto que sientes es tuyo o quizá lo has notado en alguien?»). No niegues tus emociones: explícalas de forma adecuada («hoy estoy cansada, por eso estoy más callada»).
- Etiquetado emocional: usa un vocabulario variado (triste, inquieto, decepcionada, orgulloso…).
- Técnicas sencillas: respiración 4-6, contar hasta 10, visualizaciones, atención plena adaptada a su edad.
- Cuaderno de sensaciones: antes-durante-después de un momento intenso, para detectar patrones.
- Caja de calma: objetos sensoriales tranquilos (pelota anti-estrés, un libro, auriculares).

Coordinación con la escuela
El entorno escolar puede ser ruidoso y cambiante. Una comunicación fluida con el profesorado marca la diferencia:
- Ajustes simples: permitir tiempos extra para terminar tareas, ofrecer un lugar tranquilo puntual.
- Preavisos: anunciar transiciones o cambios de rutina con antelación.
- Reducción de ruido: sentarlo algo alejado de focos de jaleo, proponer «señales» no verbales para pedir descanso.
- Evaluación: priorizar comprensión sobre velocidad; diversas vías de expresión (oral, escrita, artística).
- Clima emocional: fomentar aulas respetuosas; vigilar posibles burlas o bullying.
Errores comunes que conviene evitar
- Etiquetas y burlas: frases como «eres un llorica» o «exageras» dañan su autoestima y su confianza.
- Sobreprotección: evitar todo reto impide que desarrollen herramientas; acompaña sin aislar.
- Forzar multitudes: respetar su ritmo social, sin ridiculizar, les ayuda a abrirse con seguridad.
- Incoherencia emocional: negar lo que sientes les confunde; valida y explica con sencillez.
Método BABA para familias PAS
Una guía práctica que integra cuatro acciones familiares muy útiles:
- Entender: conocer el rasgo y sus señales. Ejemplo: identificar que el ruido del comedor le satura.
- Aceptar: validar la experiencia interna. Ejemplo: «entiendo que ese olor te molesta».
- Limitar: marcar reglas claras y seguras. Ejemplo: «si te sientes colapsado, levanta la mano y pide minuto de calma».
- Alternativas: ofrecer conductas concretas. Ejemplo: proponer respiración, cambio de lugar o caminar un minuto.

Estilo de crianza recomendado
El estilo democrático (afecto + límites claros) favorece su seguridad y autorregulación. Se explican las normas y se atienden sus emociones, sin sobrecargar ni ceder a todo. Evita el estilo indulgente (todo vale) porque puede aumentar la ansiedad y la impulsividad; y el estilo autoritario (rigidez y dureza), que eleva el miedo y la desconfianza.
PAS, altas capacidades y otros diagnósticos
- PAS vs. TDAH: en PAS hay más sensibilidad a estímulos; pueden concentrarse mucho cuando les interesa y no siempre hay impulsividad.
- PAS vs. TEA: en PAS suele haber alta empatía y comprensión social; el TEA implica desafíos nucleares en comunicación social.
- PAS y AACC: pueden coexistir, pero no siempre. El hecho de procesar con profundidad no significa tener un CI alto, y viceversa.
Ante dudas que interfieran en el bienestar, consulta a profesionales que conozcan la alta sensibilidad para una evaluación adecuada.
Potencia su creatividad y propósito
Su mundo interno es rico. Fomenta proyectos personales (música, dibujo, escritura, baile, voluntariado) que canalicen su sensibilidad hacia metas con sentido. Esto eleva su autoestima y construye resiliencia.
Autocuidado para mamás y papás PAS o no PAS
- Cuida tu descanso y tus espacios de calma: tu regulación emocional es su brújula.
- Aprende sobre el rasgo para comprender reacciones y adaptar expectativas.
- Permítete sentir y pedir ayuda; compartirlo disminuye la carga y mejora el clima familiar.
- Modela límites saludables: decir «ahora no puedo, luego sí» enseña respeto y autocuidado.
“No despreciéis la sensibilidad de nadie. La sensibilidad de cada cual es su genio”.
-Charles Baudelaire-
Consejos extra para el día a día que suelen funcionar muy bien:
- Rituales de transición (al salir de casa, al volver del colegio), con 2-3 pasos predecibles reducen el estrés.
- Tablón visual con horarios sencillos y un espacio marcado para sus descansos.
- Diálogo empático con foco en soluciones: «¿qué necesitas ahora para sentirte mejor?».
- Exposición gradual a situaciones sociales retadoras, con preparación previa y plan de salida.
- Limitar pantallas cerca de la hora de dormir y escoger contenidos no abrumadores.
Las personas con alta sensibilidad perciben sutilezas que otros no ven, se conmueven ante la belleza, captan los estados de ánimo al vuelo y, por lo mismo, se saturan antes. Acompañar su rasgo desde el respeto, el conocimiento y la práctica diaria de pequeñas herramientas hará que ese don florezca con fuerza y les permita vivir con equilibrio, conexión y alegría.


