Cómo enseñar a los niños a compartir

nenes compartiendo mientras juegan

Los niños tienen la dificultad de compartir casi por naturaleza, sobre todo si los niños son más pequeños. En realidad, es una parte normal de su desarrollo y necesitan sobre todo, orientación por parte de los adultos para conseguir habilidades comunicativas y de resolución de conflictos para poder mejorar en el hábito de compartir. Conocer y aceptar esto es el primer paso para ayudar a tu hijo a ser una persona generosa.

Aunque ahora mismo parece que tu hijo tiene una mente posesiva y dominante, la realidad dentro de su interior puede ser muy diferente. Pero merece la pena recordar que compartir está bien, pero tampoco hay que compartir todo con todo el mundo. Los niños y niñas también deben decidir qué es lo que no quieren compartir con los demás, ¿o es que los adultos compartimos todo con todos?

El egoísmo llega antes de la generosidad

Todos los niños quieren poseer y tener cosas para ellos mismos. Durante el segundo y tercer año, a medida que el niño empieza a tener más conciencia de sí mismo y establecen una identidad más separada de la madre, se empieza a escuchar más cosas como: ‘mío’.  De hecho, la palabra ‘mío’ es una de las primeras palabras que escucharás salir de la boca de tu pequeño.

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El niño en crecimiento desarrolla apegos a las cosas, así como a las personas. Esta capacidad de formar apegos fuertes es importante para ser una persona emocionalmente sana. Los niños de un año tienen dificultades para compartir a su madre, a los dos años se tiene dificultad para compartir el osito de peluche…

Algunos niños se unen tanto a un juguete que aunque sea un muñeco viejo y hecho polvo parece que forma parte íntegro del yo del niño. Esto puede crear inseguridad cuando a un niño le dices que comparta ese juguete tan preciado con otros niños. Por eso, hay juguetes que es mejor no compartir, porque simplemente, no es necesario hacerlo, como los muñecos de apego.

No obligues nunca a compartir

En lugar de obligar a un niño a compartir cuando no quiere hacerlo, lo ideal es que crees actitudes y un ambiente que aliente a que tu hijo quiera compartir con los demás. Hay poder en la posesión aunque para ti tan solo sean juguetes. Para un niño, son una valiosa colección que ha tardado años en reunirse. Respeta la posesividad normal de los niños mientras anima y aprende de tu modelo.

Después, tendrás que observar cómo tu hijo interactúa en un ambiente de juego en grupo (aprenderás sobre qué necesitará solo con mirarlo). Tu hijo aprenderá que los demás quieren jugar con él o si siempre es la víctima o si tiene que aprender a decir que ‘no’. Cuando los niños están en edad preescolar deberá saber que compartir es bueno para progresar socialmente dentro del centro educativo.

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Conecta con tu hijo

Un niño aprende del ejemplo y de cómo sus padres se relacionan con él. Los niños que reciben el apego de los padres durante los primeros dos años son más propensos a compartir. Los niños que han estado en el extremo receptor de la generosidad siguen el modelo que se les ha dado y se convierten en personas generosas. Además, un niño que se siente bien tiene más probabilidades de compartir. Un niño con un buen ejemplo en sus padres tendrá una personalidad más segura, ya que se necesitan menos cosas para validar una buena autoestima.

Por eso, para ser un buen ejemplo también tendrás que prestar tus cosas y que tu hijo vea cómo lo haces. También deberás compartir con tus hijos para que ellos aprendan también a compartir en familia.

Compartir a través de los juegos

Jugar a compartir también es una buena opción. Puedes crear juegos donde se utilicen por ejemplo bloques o juguetes que se deban compartir para que el juego sea más divertido. Puede ser con los papás o con los hermanos. Lo que importa es transmitir el mensaje de que compartir en la vida normal es positivo y aporta alegría tanto para quien comparte como para quien recibe.

Cuándo intervenir para que tu hijo comparta

Recuerda que intervenir no significa en absoluto, obligar. No esperes que tu hijo pequeño comparta siempre, pero sí puedes usar todas las oportunidades para intentarlo. Enseña a tu hijo a cómo comunicar sus necesidades a sus iguales. Por ejemplo, le puedes decir que si otro niño está jugando en el colegio con un juguete y él también lo quiere puede preguntar cuándo acabará, extender la mano y esperar, hablar con el maestro para decirle que también quiere jugar con ese juguete y así poder tener su turno, etc. 

Cuando comienza una pelea de juguetes, a veces es aconsejable no precipitarse en interferir. Dar a los niños tiempo y espacio para que intenten solucionar el problema por su cuenta. Puedes mantenerte al margen y observar qué ocurre atentamente. Si la dinámica va en el camino correcto,no es necesario que intervengas y tan solo sé un buen espectador. Si en cambio, la situación está empeorando, entonces deberás intervenir para que aprendan a través de tu guía cuál es la mejor solución para la situación concreta.

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Protege los intereses de tu hijo aunque le estés enseñando a compartir

Si tu hijo se aferra a sus posesiones, también deberás respetar ese apego mientras al mismo tiempo le enseñas a ser generoso. Con una buena enseñanza poco a poco podrá serlo, pero deberás tener paciencia y no obligarle a hacer cosas que no quiere. Es normal que un niño sea egoísta con algunos juguetes y generoso con los demás. Guarda el juguete que más le gusta, no es necesario que tenga que compartirlo y si otro niño lo coge, habrá que recuperarlo.

Antes de que comience el juego, ayuda a tu niño a elegir qué juguetes compartirá con sus compañeros de juego y cuáles quiere guardar o reservar para sí mismo. Así se sentirá respetado y sabrá también que entiendes que hay juguetes que no quiere compartir mientras aprende a hacerlo con otros.


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