Esto es lo que debes decir a tu hijo adolescente si copia en un examen

Estudiar no es fácil y no es algo que enseñen a hacer bien en las escuelas. Normalmente dentro de los centros educativos dan por supuesto que los alumnos deben saber estudiar, que los padres enseñan o que acudirán a los psicopedagogos particulares para que enseñen a sus hijos las mejores técnicas de estudio. Pero esto no siempre es así y los adolescentes luchan por y para que los estudios que deben aprender se les quede en su mente y después aprobar el examen. Pero no siempre es tan fácil.

Muchos adolescentes copian

Por este motivo para muchos adolescentes copiar en los exámenes se ha vuelto como algo normal y rutinario. Se ha vuelto tan común que muchos adolescentes piensan que es normal y no entienden por qué está mal. Son muchos los adolescentes que copian en un examen, que copian sus trabajos de Internet o que hacen lo menos posible siguiendo la tan problemática ley del ‘mínimo esfuerzo’.

Además, la tecnología hace que copiar sea más fácil y esto hace que sea más difícil para maestros y profesores darse cuenta de que algunos de sus alumnos están copiando. Hay estudiantes que utilizan sus teléfonos inteligentes para buscar las respuestas de los exámenes o para enviar mensajes de texto a sus amigos y que éstos les den las respuestas. Afortunadamente, los maestros y profesores cada vez son más conscientes de esto y emplean medidas para evitar que copiar sea tan sencillo. Aunque los adolescentes intentan ser más astutos y pueden coger el trabajo de otra persona de Internet e intentar pasarlo como propio, solo habiendo pulsado la tecla de ‘imprimir’. Hay aplicaciones que traducen los trabajos de un idioma a otro, por lo que el alumno solo tiene que buscar tareas completas publicadas en sitios web.

Algunos adolescentes piensan que están ayudando a sus amigos haciendo su trabajo por ellos. Otros dicen que copian porque sienten que están bajo una inmensa presión académica. A menudo, la presión para “ayudar” a otros estudiantes se debe a la presión que sienten los adolescentes de hoy para tener éxito, a causa de la presión social por ser ‘perfectos’.  Pueden pensar que sus padres valoran los logros por encima de todo lo demás o pueden pensar que ir a la universidad a toda costa es más importante que la honestidad…

Qué debes decir a tu hijo al respecto

Si crees que tu hijo adolescente puede estar haciendo la tarea de sus amigos o crees que tu hijo está copiando… necesitas hablar con él o ella sobre algunos riesgos asociados con copiar en la escuela o instituto. Estos puntos de conversaciones pueden darle una idea de las cosas antes de hacerlo de nuevo.

  • Copiar es mentir. Ya sea que copie el papel de otra persona o que plagie algo que haya encontrado en Internet, está diciendo que él es el autor de ese conocimiento y eso es mentira.
  • Es como robar. Si coges el trabajo de otra persona y s que es tuyo es lo mismo que robar.
  • Es injusto con los demás. Los estudiantes que trabajan duro para obtener buenas calificaciones  no deberían tener que competir con aquellos que no están haciendo su propio trabajo. Además, la gente algún día creerá en tus habilidades. Si tus habilidades no son reales porque hiciste trampa, decepcionarás a esas personas.
  • El engaño es auto-degradante. Cuando haces trampa, te dices a ti mismo que no crees en tus propias habilidades lo suficiente como para hacer el trabajo por tu cuenta.
  • Copiar es injusto para ti. Cuando se hacen las cosas bien, te sientes mejor y ayuda a construir tu propia autoestima y también la autoconfianza. Estas son dos cosas muy importantes para un adulto feliz y exitoso.
  • Copiar hace que el siguiente paso de aprendizaje sea más difícil. Usando un ejemplo simple: si no aprendes los elementos en la clase de química no podrás hacer ecuaciones químicas complejas. Por lo tanto, para pasar tendrás que volver a copiar o empezar desde cero. Es más fácil simplemente aprender lo básico la primera vez.
  • Copiar mata tu confianza. Si te cogen copiando solo una vez ya tendrán dificultades para confiar en ti porque nunca sabrán cuándo volverás a hacerlo de nuevo.
  • Copiar genera estrés. Pasar el trabajo de otra persona como propio significa que tendrás que ser deshonesto y engañar, algo que es inherentemente estresante. Guardar esos secretos añade estrés adicional de ser descubierto como un tramposo.
  • Hacer trampa es un insulto para los que te están enseñando. El conocimiento es poder y cuando alguien comparte el conocimiento contigo es un regalo.
  • El engaño no termina en la escuela secundaria. Copiar a menudo se convierte en un atajo. Se convierte en un mal hábito que puede seguirte a lo largo de la universidad y tu futura carrera. En lugar de ser ‘alguien que copió para aprobar’, es probable que te conviertas en ‘un tramposo continuo’.

La conversación con tu adolescente es muy importante

Mantén conversaciones regulares con tu hijo adolescente sobre copiar. Hazle preguntas del tipo:

  • ¿Alguno de tus amigos copia en los exámenes?
  • ¿Alguno de tus amigos copia los trabajos de clase?
  • ¿Que tus compañeros copien es un problema en el instituto?
  • ¿Sientes algún tipo de presión para engañarte a ti mismo y aprobar?

Escucha lo que tu hijo adolescente tiene que decir sobre copiar. Pregúntale lo que cree que es más fácil de hacer para copiar hoy en día. Puedes hacerle reflexionar preguntándole cosas como: ¿Está bien usar un sitio web que traduzca las palabras a un idioma extranjero? ¿Está mal si sacas un papel de Internet pero pones algunas de las oraciones con tus propias palabras? Pide las opiniones de tu adolescente sobre este tipo de preguntas y luego comparte tus propias ideas para que sepa qué es correcto y qué no lo es.

Ten en cuenta que es importante siempre ser un buen modelo a seguir. Si eres deshonesto, si robas o intentas evadir tus impuestos, tu hijo aprenderá que está bien engañar al sistema para conseguir las cosas que uno quiere o que considera que son más importantes que ser honesto con uno mismo, con los demás y con el sistema. Muestra a tu hijo adolescente la importancia de ser honesto, incluso cuando serlo, resulta tremendamente complicado.


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