En verano es bastante habitual comer fuera de casa, en picnics, restaurantes, en casa de familiares o amigos… Pero también es bastante habitual que las salas de urgencias de los hospitales se llenen por intoxicaciones alimentarias. Las altas temperaturas propias de la época estival favorecen la proliferación de bacterias, virus y otros microorganismos en los alimentos, incrementando el riesgo de toxiinfecciones. Es muy importante que tanto padres como niños aprendan algunas reglas y normas de higiene para evitar que estas enfermedades sean algo normal en verano, ya que pueden ser muy peligrosas para la salud.
Las toxiinfecciones alimentarias se producen por la ingestión de alimentos que contienen gérmenes patógenos o sus toxinas. Estas pueden originarse por infecciones (bacterias o virus vehiculados), intoxicaciones (toxinas previamente formadas) o infestaciones (formas parasitarias). Ejemplos comunes incluyen la salmonelosis, la hepatitis A, el botulismo y la gastroenteritis.
Reglas de higiene y manipulación para evitar riesgos

Si por ejemplo estás de picnic y no puedes lavarte las manos o no puedes lavar las manos de tus hijos, es muy importante que tengas un gel hidroalcohólico que no necesita agua para eliminar las bacterias. El lavado de manos con agua y jabón antes y después de manipular alimentos es la barrera más eficaz contra patógenos como la Salmonella.
Para una preparación segura, sigue estas pautas detalladas:
- Limpieza de vegetales: Lava todas las frutas y verduras. Para aquellas que se consumen crudas con piel, puedes sumergirlas 5 minutos en agua con una dosis mínima de lejía alimentaria apta para agua de bebida y luego aclararlas con abundante agua.
- Evitar la contaminación cruzada: Mantén las carnes crudas separadas de los alimentos cocidos. Utiliza tablas y utensilios diferentes para cada tipo de producto; nunca cortes pan o frutas con el mismo cuchillo usado para la carne cruda sin lavarlo previamente.
- Higiene de superficies: Lava bien las superficies, encimeras, estropajos y bayetas. Estos últimos pueden ser un foco de bacterias si no se renuevan periódicamente.
- Agua potable: Utiliza siempre agua potable tanto para beber como para cocinar. En caso de duda, recurre al agua mineral.
La importancia de la temperatura y la cadena de frío
Es fundamental contar con una nevera portátil o bolsas térmicas con acumuladores de frío para mantener los alimentos en buen estado. Los alimentos perecederos no deben permanecer fuera de la refrigeración más de dos horas, ya que la mayoría de las bacterias se reproducen óptimamente a 37ºC.
La organización de la nevera es clave para evitar riesgos:
- Zona más fría (fondo o parte baja): Carnes crudas, pescados y mariscos.
- Estantes intermedios: Alimentos cocinados, sobras, platos preparados y lácteos.
- Puerta y estantes superiores: Frutas, verduras, huevos, mantequilla y bebidas.
- Cajones inferiores: Frutas y verduras para mantener la humedad.
Recuerda que los alimentos cocinados deben alcanzar al menos 70-75ºC en su centro para eliminar patógenos. Si recalientas sobras, hazlo a temperatura máxima y solo la porción que vayas a consumir.
Cuidados específicos según el tipo de alimento

Algunos alimentos requieren precauciones adicionales durante el verano:
- Huevos: Mantenerlos refrigerados y no lavarlos antes de guardarlos para no eliminar la cutícula protectora natural. Evita el consumo de huevo crudo en mayonesas caseras.
- Pescados: Para evitar la anisakiasis, el pescado que se consuma crudo o poco cocinado debe congelarse al menos 5 días a -20ºC.
- Lácteos: Opta por productos pasteurizados. La leche cruda puede transmitir brucelosis o meningitis bacteriana.
- Carnes: Descongela siempre en la nevera, nunca a temperatura ambiente, y evita volver a congelar un producto que ya ha sido descongelado a menos que haya sido cocinado.
Grupos de riesgo y población vulnerable
Aunque cualquier persona puede intoxicarse, existen grupos cuyos sistemas inmunitarios son más débiles y pueden sufrir complicaciones graves:
- Bebés y niños pequeños: Sistema inmunitario en desarrollo.
- Adultos mayores: Menor capacidad de respuesta ante infecciones.
- Mujeres embarazadas: Cambios metabólicos que aumentan el riesgo; algunas bacterias pueden afectar al feto.
- Personas con enfermedades crónicas: Pacientes con diabetes, VIH o personas bajo tratamiento de quimioterapia.
Sintomatología y actuación ante una intoxicación
Los signos de intoxicación alimentaria suelen aparecer desde pocas horas hasta dos días después de la ingesta e incluyen: náuseas, vómitos, diarrea (que puede contener sangre), dolor abdominal, fiebre, debilidad o mareos.
Si sospechas que tu hijo o un familiar está intoxicado, sigue estas recomendaciones:
- Hidratación inmediata: Es la clave. Utiliza sueros orales de farmacia o preparados caseros (agua, sal, bicarbonato, azúcar y limón).
- Descanso y dieta: Una vez cesen los vómitos, introduce una dieta blanda y astringente (arroz, patata cocida, zanahoria, caldos suaves).
- Consulta médica urgente si: La fiebre supera los 38ºC, hay sangre en las heces, los vómitos son persistentes o el paciente es un niño, anciano o persona de riesgo y no mejora en 12 horas.
Para disfrutar de un verano seguro, es vital extremar las precauciones al comer fuera de casa, mantener la cadena de frío y respetar las fechas de caducidad. La prevención a través de una correcta manipulación y el lavado frecuente de manos es la mejor herramienta para evitar problemas de salud graves en toda la familia.