
Proteger la concentraciĂłn de los niños es una parte fundamental de la filosofĂa Montessori. Las clases Montessori les dan a los niños grandes bloques de tiempo de trabajo ininterrumpido, generalmente tres horas. Esto permite a los niños desarrollar una concentraciĂłn profunda, sin ser molestados porque el horario dice que es hora de seguir aprendiendo algo más.
Puede ser tentador felicitar a un niño que está trabajando maravillosamente, pero a veces incluso hacer contacto visual es suficiente para romper su concentración. La próxima vez que camines junto a tu hijo mientras él se concentra en hacer un dibujo o construir una torre, intenta caminar en lugar de decirle lo maravilloso que es. Puedes hacer una nota mental y decirle más tarde que notaste que se concentró tanto en su creación que te encantó verle asà de bien.
Además de la concentraciĂłn, es importante entender que en la filosofĂa Montessori es el adulto quien tiene que seguir al niño en su aprendizaje. El adulto solo es un guĂa que le potencia para que su motivaciĂłn por el aprendizaje salga desde dentro. Hay que confiar en que cada niño está en su propia lĂnea de tiempo de desarrollo interno, que está haciendo algo por una razĂłn.
Esto nos recuerda buscar la razón detrás del comportamiento. Nos recuerda que no todos los niños caminarán a la una o leerán a las cuatro. Seguir al niño significa recordar que cada niño es único y tiene sus propias necesidades, pasiones y dones individuales, y que se le debe enseñar y guiar en consecuencia.
Si no puedes hacer que tu hijo se interese en la lectura, intenta ver lo que quiere; si le encanta ser gracioso, puede ser que un libro de chistes sea lo que despierta su interĂ©s, no el clásico infantil que tenĂa en mente. Recordar «seguir a tu hijo» puede ayudarle a verlo de una manera diferente y trabajar con Ă©l en lugar de en contra de Ă©l.