Habilidades que puede adquirir un niño antes de empezar la escuela

Ayudar a los niños a comprender las emociones es clave para su desarrollo

Los niños antes de comenzar la escuela deben tener algunas habilidades adquiridas para que su desarrollo educativo pueda ser óptimo. En sus tres primeros años de vida e independientemente de que vaya a la guardería o de que esté en casa, es necesario que los padres se esfuercen para que sus hijos consigan estas habilidades.

Así que si tu pequeño empezará la escuela en el próximo curso escolar y te estás preguntando cuál es la mejor forma para para prepararle y que sea capaz de empezar con buen pie, estas son algunas de las habilidades básicas que los niños deben adquirir antes de empezar la escuela y que tú, como padre o madre puedes ayudarle para garantizar su adquisición.

Desarrollo personal, social y emocional

En el desarrollo personal, social y emocional, los niños aprenderán habilidades para la independencia y la confianza en sí mismos. Para cuando empiece el primer día de clases en la escuela ordinaria, tu hijo tendrá que ser capaz de:

  • Pensar críticamente y resolver problemas dependiendo de su edad de desarrollo
  • Ser capaz de vestirse y desvestirse (con un poco de ayuda si tiene menos de 4 años)
  • Comprender la diferencia de lo que está bien de lo que está mal
  • Expresar sus necesidades y lo que quiere en cada momento (y lo que no quiere también)

niños de la mano caminando por bosque

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo?

Como padre o madre deberás ayudar a tu hijo a lograr estos objetivos. Para ello es necesario que le pidas su opinión  y le hagas preguntas abiertas. Puedes preguntarle sobre sus cosas favoritas, qué es lo que le hace sentir triste o feliz, cuáles son sus juegos favoritos, etc. Así podrá empezar a usar el lenguaje para expresar sus deseos, motivaciones e intereses.

Cuando le compres ropa, fíjate que tenga cierres simples para que pueda aprender a vestirse y desvestirse solo. Cuanto más sencilla sea la ropa que escojas, más fácil será para él tener una buena autonomía.

Habla con tu hijo acerca de las cosas que están bien y de lo que no está bien aprovechando la lectura de cuentos, los dibujos animados o lo que ocurre diariamente en la familia y en la escuela. Así podrá aprender lecciones a través de la vida cotidiana.

La comunicación y el lenguaje

Cuando tu hijo empiece la escuela será necesario que tenga bastante asumidas los siguientes aspectos:

  • Ser capaz de hablar con claridad
  • Disfrutar de historias, canciones y cuentos
  • Escuchar y repetir sonidos para poder vincular la fonética con el alfabeto
  • Ser capaz de sostener un lápiz y realizar trazos uniformes

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¿Cómo puedes ayudar a tu hijo?

En casa es buena idea cantar juntos con rimas y diferentes ritmos para que el niño desarrolle mejor el procesamiento auditivo, donde los niños aprenden a procesar lo que escuchan, a repetirlo, a mantener el ritmo, etc.

Leer cuentos y contar historias también son buenas formas para poder ayudar a los niños a mejorar la comunicación y el lenguaje. Puedes hacerle preguntas abiertas sobre los colores, las formas, las secuencias, los números o cualquier cosa que estés hablando con él en un momento determinado para potenciar su lenguaje y su capacidad comunicativa.

Desarrollo de la lógica y el mundo matemático

Tu hijo no tiene que ser un genio de las matemáticas cuando entre en la escuela, pero sí es buena idea que ayudes al niño a desarrollar una comprensión básica de los conceptos números que podrá ser utilizado para que los niños desarrollen y aprendan en la escuela.

Los números, el valor de los números, la comprensión de que el 5 es más que 3 (por ejemplo)… son útiles para introducir el desarrollo matemático. También es útil introducir conceptos de conteo, formas y espacios, pesado y ligero, alto y bajo, etc.

Conocimiento y comprensión del mundo que le rodea

Los niños tienen una curiosidad innata y natural por el mundo que le rodea y eso es algo que hay que potenciar desde que son bien pequeños para que no pierdan esas ganas de aprender.  Es por eso que los niños sólo tienen que seguir teniendo esa motivación por el aprendizaje.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo?

Una idea es animar a tu hijo a que hagáis juntos collages sobre imágenes de revistas o con diferentes texturas o materiales. También puedes hablarle introduciendo marcos de tiempo básicos, como por ejemplo: “Vamos a ver a la abuela mañana, ¿te acuerdas cuando fuimos al parque ayer? Será el mismo tiempo que esperaremos para ver a la abuela, hay 1 día de los siete que ocupa la semana”.  O quizá: “Hay 5 días de escuela y dos de fiesta en el fin de semana el sábado y el domingo, en total son 7 días los que hay en la semana”.

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El desarrollo físico (motricidad gruesa y fina)

Tu hijo, si no tiene ningún tipo de dificultad deberá ser capaz de moverse con seguridad, controlando su cuerpo, manipulando objetos, etc. Para ayudarle es buena idea salir al parque o al campo a jugar, a correr y a saltar con los diferentes elementos de la naturaleza, así potenciará su motricidad gruesa.

Pasar tiempo practicando actividades sencillas y tranquilas que se centren en la motricidad fina también sería buena idea. Realizar actividades que incluyan por ejemplo jugar con plastilina, con legos, con coches, hacer puzles, etc.

Para empezar a trabajar la lateralización y la identificación de la zona izquierda y derecha del cuerpo, es buena idea hacer actividades físicas al aire libre, donde el movimiento del cuerpo sea el protagonista y señalando en todo momento las diferentes partes del cuerpo.

Desarrollo de la creatividad y la imaginación

Si a tu hijo le gustan los colores, las formas, el baile y la música, ¡es necesario seguir potenciándolo! Hay muchas formas de potenciarlo para que cuando entre en la escuela pueda seguir con estas habilidades. Desde casa podéis jugar con juegos, juguetes, realizar juego simbólico, pintar, utilizar pizarras, cantar, bailar… ¡cualquier forma para expresar las emociones también vale!

¿Y si inventáis una historia juntos turnándoos para llegar decir cosas nuevas y completar la historia? ¡Es un ejercicio estupendo para potenciar la creatividad y trabajar el vínculo familiar!


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