La honestidad en las familias

La honestidad en las familias

La honestidad significa ser sincero, hacer lo correcto y no decir mentiras. Conectaros con los demás de manera honesta es vital: esto es lo que genera confianza, el elemento clave para fortalecer la relación. La honestidad nos hace confiables y sinceros con quienes nos rodean. Sin embargo, ninguno de nosotros es perfecto y ser honesto todo el tiempo no siempre es posible.

El engaño y decir mentiras no son nada nuevo; los niños comienzan a mentir a una edad temprana. Dijiste mentiras cuando eras niño porque era una forma de evitar el castigo o conseguir un poco de chocolate extra. Así que, nada como descubrir la mejor manera para aplicar dicha honestidad y cómo transmitirla.

¿Qué es la honestidad dentro de la familia?

Lo cierto es que ya lo hemos definido al comienzo de este espacio, pero cuando se trata de la familia quizás debemos ir un poco más allá. Porque en este caso concreto nos gusta decir que la honestidad en las familias es ese momento en el que nos esforzamos por dar lo mejor de nosotros mismos pero sin esperar que haya nada a cambio. Queremos ofrecer los mejores beneficios porque se trata de nuestra familia, tanto padres como parejas y como no, también hijos. Por lo que debemos respetarlos a todos y a cada uno de ellos, respetar también sus ideas y su espacio al mismo tiempo que debemos ser siempre sinceros. Aún cuando sabemos que la sinceridad puede provocar algún que otro problema. Pero es que la verdad siempre tiene que ir de frente con esas personas que tanto nos importan.

Cómo aplicamos la honestidad

Sabemos muy bien de qué se trata, pero a veces no es tan sencillo el poder aplicarla. Así que, si te ves un poco entre las cuerdas, nada como dejarte llevar por una serie de pasos. Si quieres que tu hijo sea honesto, entonces estos consejos te sacarán de un apuro.

Cómo aplicamos la honestidad

  • Enséñale que la verdad siempre es la cara principal de la vida, aunque en ocasiones sea complicada. Debe hablar con palabras amables.
  • Debes recompensar a tus hijos por decir la verdad, porque están haciendo lo correcto. Para ello, un buen abrazo o algún que otro elogio será más que suficiente para ello. Es una manera de que el pequeño se sienta más confiado y se dará cuenta de que ha elegido el camino correcto.
  • Sé siempre su ejemplo: si estamos intentando enseñarles a que no mientan, entonces nosotros tampoco debemos mentir. Porque debemos ser unos modelos en este sentido si queremos conseguir los mejores resultados.
  • De nada sirve ponerlos a prueba: Como padres o madres somo muy de hacer preguntas evidentes. Si vemos que ha tirado algo al suelo, no debemos preguntarles por qué lo han hecho o si han sido ellos. Sino que una vez que ya está hecho, es el momento de enseñarles a que lo limpien y a intentar evitar que no se repita.
  • Mantén una buena disciplina porque todos en algún momento van a mentir. No es algo que se pueda erradicar de golpe, pero sí aprender y en ello estamos. Así que, cada vez que los pillemos en una mentira, tendrá que haber unas consecuencias. De modo que cada vez dichos gestos vayan a menos.
  • Las promesas siempre se mantienen: No hay mentiras de por medio, si haces una promesa tienes que cumplirla. Porque de este modo conseguirás hacer ver a tus hijos que la palabra tiene un gran poder. De modo que la verdad también va de la mano con ella.
  • Respeto y sinceridad con las personas que nos rodean son la gran base de una buena amistad y más, si estamos hablando de la familia.

¿Cuál es la importancia del valor de la honestidad?

Es algo básico y sumamente importante como estamos viendo. Por eso, tiene mucha importancia y se deja ver a través de varios hechos. Por un lado se dice que cuando somos honestos, este gesto también atraerá más honestidad. De ahí que el poder estar rodeado de gente así, siempre será algo beneficioso para nuestra vida. Al hacer cosas útiles por los demás te sentirás mucho mejor contigo mismo, más satisfecho y hasta motivado. De ahí que si al mismo tiempo ves como los miembros de tu familia también sientan algo parecido, ¡no podremos pedir nada más!

El valor de la honestidad

Pero otro de los puntos importantes del valor de la honestidad es que hará que nuestro desarrollo personal sea algo más sólido, que nuestra ansiedad disminuya y que estemos menos tensos. Por lo que además de ayudar a nuestra familia, también hacemos lo propio con nosotros mismos y con nuestra salud. Se mire por dónde se mire, la honestidad es algo a tener en cuenta.

Cuáles son las consecuencias de no ser honesto

Una de las consecuencias más importantes es que la falta de honestidad va a negativizar acciones que podrían ser muy positivas. Se crea más discordia entre los miembros de la familia, no hay un desarrollo correcto en las relaciones, menos empatía o confianza y en general se traduce en unas relaciones más conflictivas. Algo que realmente no queremos y por ello, debemos intentar trabajar este valor que es muy significativo en nuestro día a día.

Los padres vs los hijos: aprendizajes

A medida que crecías, tus padres trataban tus primeras mentiras haciendo lo mejor posible para asegurarte que no serías castigado severamente si dijeras la verdad. Pero los padres también son culpables de no ser honestos. Lo hacen porque quieren proteger a sus hijos y, a veces, mienten o evaden la verdad porque quieren mantener las alegrías de la infancia el mayor tiempo posible: la magia de la Navidad es uno de los mejores ejemplos de esto.

La historia es diferente ahora que eres un adulto y tienes un sentido de lo correcto y lo incorrecto. Pequeñas mentiras pueden sacarte de problemas y ayudarte a verte bien. ¡Mira cómo te felicitas por la forma en que convences a tu jefe porque le dijiste que llegaste tarde a la reunión por culpa del tráfico! Eso está muy bien en la oficina, pero ¿Qué pasa con la honestidad en una relación?

En casa a menudo te encuentras diciendo mentiras ocasionales. Por lo general, es un asunto trivial. A veces dices “mentiras piadosas” a tus amigos y familiares para evitar hacerles daño emocionalmente y no piensas que eso esté mal… Entonces, ¿Dónde se encuentran los límites? Es importante que desde que son pequeños enseñemos a los niños a ser honestos consigo mismos y con los demás. Es signo de valentía y les ayudará a crecer emocionalmente.


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