Mascotas y niños, ¿qué debemos diferenciar?

Socialising children and cats | Pet Advice | Medivet
En muchas familias las mascotas se consideran niños, un tanto más peludos.

Animales: un amor a primera vista que se repite a diario

«Hoy en día el 80% de las personas que conviven con un animal en casa admiten que lo consideran así, como un hijo”, afirma Guido Guerzoni, profesor de Gestión de museos en Bocconi y autor de “Mascotas. Cómo las mascotas han invadido nuestra vida y nuestro corazón ”.

Digamos que es un poco fruto de ese proceso de humanización de los animales que se viene realizando desde hace unos quince años. ¿Las motivaciones? Son diferentes, pero el autor capta una implicación psicológica que probablemente esté en el centro de este fenómeno y que debería hacernos reflexionar.

«En un mundo donde las relaciones románticas son cada vez más cortas y las relaciones con otros cada vez más mediadas por la tecnología, el de las mascotas es una presencia cálida, física, auténtica… », comenta Guerzoni. «Se convierten en una especie de ancla para nosotros, de estabilizadores afectivos. Son los únicos que están siempre cerca de nosotros, expresándonos cada día su amor como si fuera siempre la primera vez ».

niña rubia con el pelo largo en el patio abrazando a un gato

No es lo mismo un gato que un perro

Los «excesos» de la humanización son generalmente más hacia los perros, sobre todo si son pequeños. El error más frecuente que se comete con los gatos es más bien pensar en ellos como si fuesen perros. No es así. Tienen características muy diferentes, así como su forma de comunicarse es diferente. Si lo ignoras, te arriesgas a grandes malentendidos, que complican la convivencia.

Abrazarlos no siempre es una buena idea. Hay gatos que son más mimosos, otros menos. En principio, sin embargo, el gato pone límites y te hace comprender lo que quiere. Si mientras lo acariciamos nos detiene con la pata o con un pequeño mordisco, está diciendo ‘para’. Es mejor escucharlo. Debemos enseñar a nuestros hijos a saber escuchar el lenguaje de nuestra mascota.

Un contacto físico exagerado y «estar siempre juntos» no es nada bueno ni siquiera para el perro, aunque este último demuestre que le gusta. En realidad, genera un fuerte sentido de dependencia. La consecuencia será un perro inseguro e incapaz de mantenerse alejado del dueño.

¿De vacaciones o en casa?

Cuando la familia se va de vacaciones, lo mejor puede parecer llevarte a tu amigo peludo contigo: pero si esto es bueno para el perro, no es tan bueno para el gato. Sacarlo de su territorio, donde ya ha marcado los distintos ámbitos de su vida diaria (dónde come, dónde defeca, dónde duerme …) significa generarle malestar, obligarlo a hacer todo de nuevo y momentos de estrés. Lo mejor sería dejarlo en casa solo, con un buen suministro de comida y una persona de confianza que cada día controle que todo esté en orden. Por mucho que nuestros hijos insistan en llevarlo con ellos a todos lados.

Evita las rabietas con la comida

Tanto en nuestros hijos como en los animales, complacerlo demasiado con la comida crea un desequilibrio que puede llevar a berrinches.  No le des lo que quiera al animal y luego al niño le prohibas según qué cosas. No entenderá porqué la mascota sí puede y él no.

¿Cuál es el riesgo de sostenerlos en brazos?

Es un error que se comete especialmente con perros muy pequeños, como los chiwawas. Así corremos el riesgo de darle demasiada autoridad y crear en él una actitud de superioridad. La consecuencia puede ser que quiera dominar al dueño, obligándolo a hacer lo que quiera. Tenemos que enseñar a nuestros pequeños que ellos son los que guían a nuestra mascota, no al revés.

niña con perro en la cama

Dormir en la cama: ¿sí o no?

Es una elección del propietario, siempre que haya coherencia. Dejarlo dormir en la cama sólo en determinadas ocasiones no tiene sentido y lo desorienta. Puede dormir con nuestro pequeño sin ningún problema, pero las primeras veces deberemos ver cómo dermen para evitar posibles arañazos o que le tire el aliento a la cara.

Cómo afrontar los miedos

Si un cachorro le tiene miedo a la aspiradora hay que acostumbrarlo poco a poco: primerp enseñarle la máquina, sin moverla, luego en funcionamiento a cierta distancia, y así sucesivamente. Y esto es algo que también deben aprender nuestros hijos, a que le enseñen las cosas nuevas que entran en casa poco a poco, para que se familiaricen con ello. Otra cosa que deben aprender nuestros hijos es que las mascotas a veces se esconden por miedo, sobretodo los gatos, y que debemos dejarles ese momento, ese espacio, sin agobiarlos. Que ya se tranquilizarán y saldrán.

La verdad es que tener mascotas e hijos les ayuda a nuestros pequeños a aprender a relacionarse con los animales y a quererlos sin agobiarlos. Además aprenden a valorar las cosas, a enseñar a los demás (no solo ellos deben aprender) y a saber hacerlo con cariño, etc.


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