Parto natural sin epidural: Todo lo que necesitas saber

Parto natural sin epidural

El parto natural sin epidural se ha convertido una elección de toda futura mamá. Aunque es cierto que en los últimos años, la epidural ha ganado la batalla ante el parte natural, en ocasiones se nos presenta el dilema de si apostar por ella o no. Ya que como todo procedimiento sí que puede tener algunos efectos secundarios, que aunque no son demasiado frecuentes, siempre están ahí.

Por este motivo y muchos otros, son muchas las mujeres que optar por un parto natural sin epidural. Aún así las dudas siempre nos asaltarán y es por ello que te dejamos con las mejores respuestas a muchas de ellas. Quizás así puedas tomar la decisión más apropiada para ti y para ese pequeño que ya viene en camino.

Cómo soportar los dolores de parto sin epidural

Uno de los grandes temores son los dolores. Porque sabemos que llegarán con una recompensa más que especial, pero mientras tanto se nos harán cuesta arriba y nos dejarán sin fuerzas. De ahí que si estás pensando en el parto natural sin epidural, también pensarás en las contracciones. Como sabemos, todo parto es un mundo, es cierto pero doler va a doler. Pero es cierto que muchos centros optan por varias técnicas y una de ellas es tener la libertad de movimientos. Porque en ocasiones el estar tumbada hace que los dolores sean todavía más fuertes. Así que, puedes ir cambiando de postura, aplicando un suave masaje en la parte de los lumbares para relajar.

Parto con o sin epidural

La respiración y la concentración también harán casi milagros. Aunque a veces es muy complicado el poder centrarnos en ambas, necesitamos practicar antes del gran momento e intentarlo cuando estemos de parto. Se dice que también las bañeras de dilatación hacen que, gracias a la relajación, el dolor disminuya. Los meses previos hacer un poco de yoga o pilates nunca está de más para aprender diversas técnicas de respiración.

¿Cuánto tiempo tarda un parto sin epidural?

Tal y como decimos, los tiempos suelen ser relativos, porque cada parto puede ser totalmente diferente. Las mujeres que ya tienen hijos la dilatación es más rápida y en unas 3 o 4 horas estará preparada, por lo que el proceso expulsivo durará unos 20 minutos. Pero las primerizas sí que suelen tardar un poco más, como regla general. Pueden estar hasta más de 10 horas en el proceso de dilatación. Por lo que el expulsivo tendrá una duración de unos 45 minutos.

Ventajas del parto sin epidural

Ventajas de un parto sin epidural

Una de las grandes ventajas de un parto natural es que la mujer podrá participar y estar más activa en cada momento o proceso del mismo. Por lo que tendrá más el control y se genera más confianza en una misma, olvidando todo tipo de temor. Además, cuando haya pasado, estará en mejores condiciones físicas para conocer y estar con su bebé. Claro que en algunas ocasiones, cuando hay ciertos problemas o el niño es muy grande, o bien otras circunstancias, entonces sí que sería necesario recurrir a los medicamentos para conseguir el buen estado del bebé y de la madre. Aún así, si todo va bien, la recuperación será mucho mejor y más llevadera.

Cómo es un parto natural sin epidural

Ya hemos mencionado que los medicamentos no estarán en tu cuerpo, por lo que sentirás todo cuanto suceda. En ocasiones más intenso de lo que hubieras imaginado. Primero está el proceso de la dilatación que ya conocemos. Las primeras contracciones sí que son bastante similares a las que solemos tener cada mes con la llegada de la regla. Pero poco a poco se vuelven más intensas y ya no podemos quedarnos en la misma posición. Por lo que es mejor ponerte de pie, con los brazos sobre la cama o incluso de rodillas, como mejor te encuentres dentro de lo que cabe. Si encuentras la postura y te concentras en respirar será más llevadero.

Luego pasaremos al momento en el que notas cómo el bebé ya está colocado para salir y parece que tu cuerpo se va desgarrando a su paso. Pero lo aguantarás porque realmente es más corta que la anterior. Al igual que la expulsión que es otra de las fases y que suele ser bastante corta. Al llegar a ella nos damos cuenta de que los dolores intensos ya no están presentes y en cuanto sale nuestro bebé, todavía tenemos más ganas, porque ahora llega el momento de abrazarlo y eso puede con todo lo anterior.


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