Permite que tus hijos se expresen emocionalmente

Desgraciadamente aun se escuchan a algunos padres que les dicen a sus hijos cosas como: ‘Los hombres de verdad no lloran’. Esta es la mentira más grande y cruel que un adulto puede decir a sus hijos, ya que las personas, ni hombres ni mujeres, deben inhibir el desarrollo emocional de los hijos.

También hay quienes transmiten a los niños que los ‘hombres sensibles’ son hombres ‘afeminados’, y nada más lejos de la realidad. Los niños parece que aprenden a tener solo dos caminos en cuanto a las emociones: o están bien o están enfadados. Y en realidad, los caminos pueden ser otros muchos, ya que las emociones es un mundo lleno de colores diferentes.

Parece que la ira es demasiado común y está bien aceptado en el comportamiento de los niños, pero en realidad, la ira es una emoción intensa que debe reconocerse, saber por qué ocurre y buscar la solución que nos haga sentir bien.

Cuando un niño lucha por no expresar sus emociones

Es posible que alguna vez tu hijo te haya dicho que no quiere hablar de lo que le ocurre, quiere tapar sus emociones. Esto es entumecimiento emocional y los niños pueden experimentar esto a medida que crecen. Los niños comienzan su vida en sus primeros años cargados de emociones y las expresan porque necesitan hacerlo, aunque sea a través de las rabietas, pero a medida que crecen bloquean las emociones porque piensan que así son más fuertes, pero en realidad es todo lo contrario.

Cuando pasan algún tiempo en la escuela y por la falsa creencia popular de que los ‘hombres de verdad’ no lloran ni muestran ‘debilidad’ crecen con entumecimiento emocional y esto puede causarles en el futuro desequilibrios emocionales e incluso, trastornos de personalidad, como el trastorno esquizoide. Hay que enseñar a los niños que no deben reprimir sus emociones y que siempre existe la forma adecuada de poder expresar cómo se sienten en cada momento.

Esto a la larga, causa lo que a muchos hombres adultos les ocurre en la actualidad: no saben expresar ni identificar correctamente sus emociones, esto tiene un nombre: es alexitimia. Muchos hombres, casi el 80% de la población pueden sufrir de ello y es vital educar a los niños para que no les ocurra y puedan crecer de forma sana y equilibrada acorde a las emociones que sienten.

Normalmente los niños, cuando empiezan a crecer y se convierten en adolescentes, una de la emoción que peor reconocen y que más sufren es la vergüenza. La vergüenza puede lastimar la autoestima de los niños y adolescentes, y cuando la padecen constantemente puede que quieran evitar la conexión emocional con los adultos, sobre todo cuando son éstos los que hacen (sin querer en la mayoría de ocasiones) que se sientan así. Es necesario que todos los padres y todas las madres del mundo, sean conscientes de que en la disciplina y disciplina positiva, nunca se debe aplicar la humillación o la vergüenza. Los niños necesitan comprender y reconocer todas sus emociones y para ello, es necesario que tengan comprensión y apoyo por parte de sus padres todo el tiempo.

Tener una alfabetización emocional

Los niños que son más felices son los que tienen recursos emocionales sólidos y que son capaces de saber cómo se sienten en cada momento determinado. Pero, ¿cómo puedes enseñar a tus hijos una conexión emocional estable con conexiones profundas? Podrás conseguirlo si pones empeño y también, si tú eres capaz de entender tus emociones en cada momento.

Para construir alfabetización emocional en tu hijo, tendrás que comenzar por enseñarle un vocabulario emocional. Desde el momento en que tu hijo es un bebé, háblale con un vocabulario emocional rico y variado. Los bebés no nacen con palabras para sus sentimientos; deben aprenderlo. Puedes decir “estás triste” o “parece que estás decepcionado”. También puedes hablar de tus propios sentimientos sin responsabilizar a tu hijo por ellos. Cuando puedes decir: ‘He sentido miedo, ¿tú también?’

Escucha lo que tiene que decirte

Los niños necesitan ser escuchados por sus padres, por lo que, no escatimes en escuchar cada palabra que tenga que decirte, aunque sean días en los que te sientas cansado o estresado. Tu hijo merece que le escuches en plena atención. Cuando le escuchas estarás alentando su expresión y además, tendrás que escucharle sin juzgar sus pensamientos. Necesita que le muestres empatía, pero no le des todas las soluciones, permite que desarrolle su pensamiento crítico ayúdandole a encontrar las soluciones a lo que le produce malestar, así también, estará explorando sus emociones.

Recuerda que no siempre tienes que estar de acuerdo con los sentimientos de tus hijos para escucharle atentamente, no tienes que aceptar nunca un comportamiento inapropiado, pero sí entender y empatizar con las emociones que está sintiendo. Escuchar bien a tu hijo cuando te habla, es el primer paso para establecer una buena conexión emocional y que tu hijo empiece a aprender a resolver los conflictos por su cuenta, aunque primero lo haga bajo tu guía y apoyo.

Deberás mostrar con tus acciones y no solo con tus palabras cómo es el amor y la conexión real, esto lo podrás hacer a través de la empatía. Cuando tu hijo viva cada día con respeto, amor y empatía, le será mucho más sencillo practicar esas habilidades por sí mismo en el presente y en el futuro.

Permite que se exprese

Además de escuchar y enseñar a tu hijo un vocabulario emocional, dale espacio para que sea él mismo. Evita decirle lo que debe o no debe sentir; dale espacio para explorar sus fortalezas y debilidades en un ambiente seguro. Cuando tu hijo no necesita temer la vergüenza o el rechazo, puede expresar sus emociones, necesidades y sueños abiertamente.

Es importante que todos los niños aprendan que su corazón y sus emociones no le harán débil y que entenderlo es lo que realmente le hará un hombre real en el futuro.  Debido a que los niños a veces son propensos a la ira y la agresión, es aconsejable modelar la calma y el respeto cuando se trata de problemas. Evita enfadarte o grita y recuerda que las emociones no son fuerzas misteriosas que amenazan con abrumarnos; son parte de lo que nos hace más humanos.


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Aprendizaje, Desarrollo

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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