Mi bebé quiere tocarlo todo

¿Quién no ha escuchado o la ha dicho a un bebé la manida frase “eso no se toca”?

A todos los bebés les llega su momento de querer tocarlo todo. Sus juguetes o el mando de la televisión, las llaves… cualquier cosa les llama la atención. Sea lo que sea, objetos inofensivos, frágiles, peligrosos…

¿Qué podemos hacer? ¿tenemos que estar constantemente diciendo que eso no se toca? O por lo contrario ¿dejarlos tocar todo lo que quieran aunque sean objetos peligrosos?.

Antes de responder a estas preguntas, vale la pena saber por qué quieren tocarlo todo.

Tengamos en cuenta que para un bebé o un niño, el mundo es un lugar fascinante e inexplorado. Deben ir descubriéndolo y esto solo es posible hacerlo a través de la experiencia.

Con los bebés y los niños no sirven las explicaciones teóricas, necesitan experimentar el mundo, vivenciarlo. Sus conductas de exploración casi continua no responden a un capricho sino que son una necesidad de primer orden, tan importantes para su correcto desarrollo como son alimentarse o descansar.

Cualquier objeto resulta interesante, no solo los destinados a los bebés, los juguetes infantiles, también objetos frágiles o incluso los que pueden representar un peligro para su seguridad.

¿Cómo actuar cuando quiere tocarlo todo?

Nuestro papel como adultos responsables es velar por su seguridad pero sin coartar su necesidad de exploración.

Estar continuamente diciendo “eso no se toca” además de resultar agotador, puede resultar contraproducente. El bebé, por inmadurez, no atenderá a explicaciones ni comprenderá nuestra lógica adulta. Si recibe muchas negativas verá frustrada su necesidad de exploración. Cuando las negativas son excesivas, el bebé puede reaccionar de dos maneras. Puede acabar renunciando a la exploración, inhibiéndose o puede no hacer el menor caso a lo que le decimos y volverse “rebelde”.

La clave la encontraremos en la prevención. Podemos reducir el número de negativas y minimizar así los conflictos que causan retirando de su campo de visión todos aquellos objetos que no queremos que toque bien porque sean un peligro, bien porque sean frágiles o porque les tengamos estima. Si no lo ve, no llamará su atención y no lo pedirá.

También es buena idea intentar mantener una coherencia en nuestro comportamiento. Si un día les dejamos las llaves del coche, no tiene sentido que se las neguemos otro día. Si no queremos que las toque, no se las dejemos nunca.

Puede pasar que en un descuido del adulto, acaben cogiendo algo que no queremos que toquen. Intentar realizar un intercambio pacífico ofreciendo un objeto más atractivo es una buena manera de resolver la situación sin conflictos.


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Aprendizaje, Desarrollo

Soy curiosa, inquieta e inconformista, lo que hace que me cuestione casi continuamente el mundo que nos rodea, en especial, lo relacionado con la maternidad y la crianza, donde habita tanto mito y falsa creencia. Me gusta llegar a la raíz, a la causa y desde ahí, actuar. Estoy formada en lactancia materna y en prevención y promoción de la salud infantil.

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