Qué hacer cuando tu hijo maldice

Los niños cuando nacen son como libros en blanco que van escribiendo su historia de lo que aprenden y de lo que viven en cada momento. En este sentido es importante ser conscientes de que lo que ve en ti, lo aprende y escribe en su libro en blanco. Es normal que tus hijos maldigan en un momento u otro de sus vidas, ellos repiten lo que escuchan en los diferentes contextos de su vida. En ocasiones, los niños mayores maldicen solo para poner a prueba las reacciones de sus padres.

Si tu hijo a empezado a maldecir a conciencia y escogiendo bien las palabras para hacer daño a otros, entonces es momento de escoger las diferentes opciones de disciplina que tienes a mano para frenar este lenguaje y que se dé cuenta de que no es apropiado.

Los valores familiares

Los valores familiares tienen un gran papel en decidir cómo responder a las malas palabras. Para algunas de ellas, maldecir no es algo importante y los padres aceptan que los niños utilicen estas palabras groseras… Aunque en realidad no son formas de hablar para ningún niño o adulto, porque además de grosero puede faltar el respeto a otras personas o incluso, generar discusiones o conflictos con otros.

Para otras familias, que los niños digan palabras groseras o que maldigan es algo ofensivo y será necesario que aborden el problema lo antes posible. Pero de cualquier manera, lo primero que se deberá hacer es hablar con tu hijo sobre cómo diferentes personas tienen diferentes valores. Así que, aunque maldiga sin malas intenciones, puede ser ofensivo para otras personas.

Por qué maldice

Es necesario valorar cómo y dónde tu hijo ha usado las palabras groseras. Un niño de 5 años si lo dice es porque está repitiendo algo que ha escuchado en otro lugar. En cambio dista mucho de la intención que tiene un adolescente de 15 años cuando maldice contra su profesor de matemáticas, donde detrás de esas palabras puede haber odio y/o frustración.

A veces los niños cuando maldicen o usan palabras groseras lo hacen porque carecen de habilidades importantes para la vida, como las habilidades comunicativas o habilidades sociales. Si este es el caso, será importante enseñar a los niños este tipo de habilidades tan importantes para la vida. De lo contrario, tendrá problemas y consecuencias negativas durante toda su vida a causa de carecer de estas habilidades esenciales.

Los adultos que carecen de habilidades comunicativas o sociales tendrán problemas con el control de impulsos y podrían tener conflictos laborales y personales, por usar un lenguaje inapropiado y poca educación al interactuar con otros. También pueden tener problemas relacionales si ofenden a otras personas por su lenguaje grosero demasiado habitual.

Los niños deben aprender estrategias de disciplina para saber que insultar es un problema. Insultar a otros puede tener un problema subyacente detrás, como por ejemplo la falta de manejo de la ira. Un niño en estado iracundo puede maldecir, insultar y decir barbaridades porque está fuera de control emocional. Es necesario que aprenda a tener control sobre sí mismo para evitar estas situaciones desagradables.

Debes ser un buen modelo a elegir

Debes tener en cuenta el comportamiento que estás modelando en tus hijos. Si sueles maldecir o usas un lenguaje grosero habitualmente, ¿qué esperas que tus hijos aprendan? Eres su mayor modelo a seguir y te imitarán en todo. Si gritas, gritan. Si maldices, maldicen. Es así de sencillo. Si no quieres que esto ocurra, primero deberás trabajar en ti un buen comportamiento y buenas habilidades sociales y comunicativas cuanto antes.

Si le dices a tus hijos cosas como: ‘Estas palabras solo las podemos decir los mayores’, que sepas que no es suficiente. Los niños quieren ser como tú y te copiarán. Tendrás que aprender a cambiar tu forma de hablar habitualmente, controlar tu enfado y expresar tus emociones sin maldecir ni usar palabras groseras. Si lo haces y lo consigues, entonces tu hijo también aprenderá a hacerlo.

Además, observa otras formas en que tu hijo puede estar expuesto a un lenguaje inapropiado. Si permites que tu hijo vea películas o juegue videojuegos que incluyen un montón de lenguaje grosero, es probable que también lo haga. Limita esto todo lo posible.

Ignora las llamadas de atención

En ocasiones los niños repiten el comportamiento si con ello obtienen la atención de sus padres, aunque sea una atención negativa. Si te ríes, te burlas o te enfadas cuando tu hijo ha hecho una maldición o ha usado palabras groseras, entonces es más que probable que lo repita nuevamente.

Ignorar la llamada de atención puede ser una buena estrategia, sobre todo para niños pequeños. Si las malas palabras se repiten, a pesar de ignorarlas, entonces deberás decirle a tu hijo que esa no es una buena palabra y que deberá dejar de decirla.

Establece reglas y consecuencias

Si a pesar de todo tu hijo sigue hablando de mala manera, entonces deberás establecer una regla en casa que diga algo como: ‘Usar un lenguaje apropiado’. Los niños puede que necesiten una advertencia y recordatorios para que establezcan el hábito de hablar bien.

Si a pesar de todo, rompe la regla, entonces deberá tener una consecuencia negativa. Si tu hijo está enfadado en el momento de maldecir, entonces deberás usar la estrategia del tiempo de espera, puesto que así aprenderá a calmarse antes de decir algo ofensivo hacia otros.

Otra opción son las consecuencias positivas en forma de recompensa. Esto consiste en ofrecer recompensas a tu hijo por usar un lenguaje apropiado. Un niño que se mete en problemas en la escuela o que tiende a maldecir a las personas cuando está enfadado puede beneficiarse de un sistema de recompensas formal que lo recompensa por usar un lenguaje apropiado. Un sistema de economía de fichas, también puede ser una excelente manera de motivar a los niños a usar palabras amables y un lenguaje apropiado durante todo el día.

El objetivo consiste en que los niños entiendan que un lenguaje inapropiado puede ofender a otras personas y que se debe tener un buen lenguaje para hablarse a uno mismo y también a los demás. Esto es esencial para el buen comportamiento y control emocional.


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Aprendizaje, Desarrollo

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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