Aceite de palma, ¿cómo afecta a la salud y al medio ambiente?

El aceite de palma está en boca de todos, tanto porque no paramos de hablar de ello, como porque lo consumimos en gran cantidad de “alimentos” procesados. A continuación te contamos cuáles son los motivos para mantenerlo lejos de nuestras familias, pero la decisión es tuya.

Tengamos claro que muchos aceites y grasas vegetales en sí mismos no son dañinos para la salud. Pero el el consumo del aceite de palma en concreto sí está asociados al incremento del riesgo de padecer diversos trastornos nada deseables, como por ejemplo la diabetes.

Dónde y cómo encontrar el aceite de palma

Este aceite se produce a partir de los frutos de la palma africana, una palmera perenne que puede vivir más de 100 años en estado natural, pero que en su uso productivo casi no llega a los 25 años. El aceite de palma proviene en un 85% de Indonesia y Malasia. Otros países exportadores de aceite de palma son Papúa Nueva Guinea, Colombia, Tailandia, Camboya, Brasil, México y África occidental.

Desde diciembre de 2014 la Unión Europea obliga a que en la etiqueta de cada alimento se evite la expresión “aceites vegetales”. Hay que concretar en el etiquetado el origen de esos aceites y grasas. Pero claro, hecha la ley, hecha la trampa, y puedes encontrarlo escrito así en las etiquetas: aceite de palmiste, grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste, estearina de palma, palmoleina u oleina de palma, manteca de palma o haciendo uso del nombre científico de la especie (Elaeis guineensis).

El aceite de palma se encuentra en muchas galletas, cereales, pasteles, bollería, margarinas y coberturas para postres; bolsas de patatas y aperitivos salados; platos preparados congelados y refrigerados; chocolates y gominolas. Algunas de las marcas que más usan este ingrediente son Unilever, Nestlé, Kellogg’s, Burger King, McDonalds, Starbucks o Ferrero, entre otras.

Aparte de los usos alimentarios, los derivados del aceite de palma se usan en la cosmética, para la elaboración de cremas, suavizantes para el pelo, pasta de dientes o jabones. Y en la producción de biodiesel.

Efectos para la salud

sobrepeso en niños

El peligro del aceite de palma viene por su alto contenido en grasas saturadas (50%), que aumentan el riesgo de sufrir ataque cardíaco o cerebrovascular, más allá del aumento de peso. Por otro lado el problema viene con su refinamiento, y es que para anular su sabor y olor natural hay que someterlo a temperaturas superiores a los 200 grados, lo que libera compuestos que generan cáncer y que dañan la cadena de ADN. Sin embrago las compañías que lo comercializan han sacado diversos informes en los que apuntan que el proceso industrial que emplean minimiza la aparición de estos contaminantes.

Una cosa positiva es que la Base de Datos Exhaustiva sobre Medicamentos Naturales, de Estados Unidos, lo clasifica como “posiblemente eficaz para prevenir la falta de vitamina A” , al incluir aceite de palma en la dieta de mujeres embarazadas y niños en los países en desarrollo puede reducir el riesgo de desarrollar deficiencia de vitamina A.

Es casi imposible eliminarlo de nuestra dieta, lo único que podemos hacer es reducir su consumo mirando y estando muy atentos al etiquetado de lo que compramos.

El aceite de palma y el medio ambiente

La producción de aceite de palma influye también muy negativamente sobre los ecosistemas, ya que provoca una importante pérdida de biodiversidad. Los monocultivos tienen un fuerte impacto en las zonas tropicales y desplazan a muchas especies, vegetales y animales típicos de las zonas. Están íntimamente relacionados con la deforestación. Cabe destacar la agresividad de la palma africana en el suelo sobre el que se cultiva, dejándolo en el plazo de unos diez años sin nutrientes.

Por si fuera poco, la producción del aceite de palma produce la emisión de enormes cantidades de CO2 a la atmósfera, aumentando así el efecto invernadero.

El aceite de palma no es el único peligro en nuestra dieta, aquí tienes un artículo sobre otros alimentos basura.

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