Bulto en el pecho ¿cuándo debemos preocuparnos?

Bulto en el pecho ¿cuándo debemos preocuparnos?

Muchas mujeres exploran sus pechos y encuentran un bulto sospechoso, creando cierta preocupación. En realidad, es uno de los motivos frecuentes en las consultas médicas bajo la incertidumbre de poder ser algo serio. Tener un bulto en el pecho es signo de darle una importancia considerada, siempre será motivo de realizar una exploración por parte de un especialista.

No obstante, encontrar un bulto o varios bultos en el pecho no siempre es sinónimo de algo maligno. Hay casos en los que después de un estudio se diagnostica que son benignos, pero para ello debe de determinar el caso alguien que esté especializado en este tipo de pruebas médicas.

Cuando se tiene un bulto en el pecho

Una mujer debe de explorar periódicamente sus pechos por si encontrara algún tipo de alteración inusual. Cuando se nota un bulto en el pecho lo más probable es que se trate de un fibroadenoma o una placa fibrosa, tan solo es un nódulo benigno creado dentro del tejido fibroso de la mama.

Muchas mujeres tienen cambios significativos y tan solo puntuales en alguna fase de su vida. Se puede producir una alteración debido a la involución del tejido mamario después de cada ovulación o cuando se está en época de lactancia, dónde el tejido mamario involuciona.

Bulto en el pecho ¿cuándo debemos preocuparnos?

Tipos de bultos en el pecho

Cuando se hace una palpación en los pechos se puede sentir un bulto o bultos, siendo en este caso redondos u ovalados, firmes y en alguna ocasión serán elásticos. Hay varios tipos de bultos y se ha de valorar cada uno:

  • Quistes: son quistes, bultos o nódulos benignos líquidos. Son ovalados, firmes y no rugosos que cuando los tocas suelen doler y se mueven ligeramente. En la mayoría de las ocasiones aparecen unas semanas antes de la aparición de la regla, dónde posteriormente desaparecen.
  • Fibroadenoma: son bultos redondos que tienen una apariencia firme y elástica. Al tocarlos se notarán que se mueven y en la mayoría de los casos son indoloros. Muchos de ellos al cabo de un tiempo desaparecen, pero en otros casos suelen quedar fijos y llegan a ser dolorosos, por lo que hay que extirparlos.
  • Lipomas: son bultos formados por grasa, en este caso son benignos.
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  • Abscesos: son formados durante la lactancia, aunque en otros casos no tiene por qué surgir bajo esta circunstancia. Las bacterias entran en el tejido mamario y lo hacen a través de las grietas de los pezones. En este caso se produce una inflamación de la zona con síntomas tan significativos como grandes dolores de cabeza.
  • Cáncer de mama: estos bultos tienen una forma irregular, casi sin movimiento y sin dolor al palparlo. En muchos de los casos se sufre alteraciones visuales como formas rugosas u hoyuelos (parecido a la piel de naranja) y en algunos casos aparece una secreción por el pezón.

¿Cuándo hay que preocuparse ante la detección de un bulto en el pecho?

Generalmente se suele decir que cuando un bulto se detecta y se palpa, si no es doloroso no hay que preocuparse. No en todos los casos es cierto, ya que en muchos casos se suele pronosticar de la presencia de un bulto debido a ese dolor mamario. Pero por regla general los nódulos benignos se presentan de forma dolorosa, siendo móviles y de una apariencia blanda.

Cuando se nota su presencia y se crea un tacto duro o blando, cuando hay un tamaño considerable, se crea una superficie en el pecho de forma rugosa, si hay enrojecimiento o hinchazón en la zona, si llega a ser doloroso e incluso hay una secreción de algún tipo de líquido del pezón. Ante estos hechos no hay que esperar a que el tiempo pase y acudir al médico de forma urgente.

No obstante, siempre es recomendable hacer una revisión ginecológica para evitar cualquier problema que pueda acontecer, sobre todo para aquellas mujeres que tienen antecedentes familiares. A partir de los 40- 45 años existe un programa de vigilancia para explorar cualquier posible indicio a través de una mamografía. Esta revisión se ha de hacer cada año y a partir de los 55 años se puede realizar cada 2 años.


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