Cómo enseñar a un bebé a no gritar

Cómo enseñar a un bebé a no gritar

Prácticamente todos los padres hemos pasado por algún apuro en alguno de los berrinches de nuestros hijos. Sabemos que controlar la situación no es nada fácil cuando un niño comienza a gritar, pero no solo se manifiesta en berrinches, sino que puede entonar una voz alta o gritar cuando quiere expresar sus emociones.

Con la edad de 4-6 meses el bebé ya comienza a emitir todo su repertorio de sonidos, comenzará a experimentar con su propia voz y querrá imitar los sonidos de los adultos. Nosotros como educadores también hacemos intención para que los bebés a una edad temprana imiten algunos de nuestros sonidos e incluso los sonidos de los animales.

La razón de tener que alzar su voz

Una de las razones es que antes de que comiencen a hablar ya quieran modular su voz, y la mejor forma de intentando es escuchar su voz y gritando. Ya cogiendo la destreza de saber entonar saben que es la mejor forma de hacer una petición o conseguir lo que quieren.

Es su mejor herramienta para poder solventar la forma de expresar sus emociones, tanto si está contento, como si está enfadado. Será su forma de llamar la atención y si se le permite llegará a utilizar su forma de expresión incluso cuando comience a hablar.

Cómo enseñar a un bebé a no gritar

Si continúa usando un tono alto, grita y como consiguiente fuerza su voz puede derivar a afonías y voces rasgadas. Esto se puede presentar en niños cuando son un poco más mayores y hay que tener sumo cuidado con las bebidas frías y los climas extremos, tapando el cuello.

Cómo enseñar a un bebé a no gritar

La mejor técnica que funciona es desde su edad temprana. Cuando son bebés y comiencen a balbucear debemos dar nuestro mejor ejemplo usando una voz calmada. Podemos hablarlos siempre con un tono y voz apropiados y acostumbrarlos a que nos tengan que escuchar.

Cuando el bebé comienza a alzar la voz  podemos contrarrestar el momento hablándoles en voz baja, con constancia y tiempo el niño bajará su tono de voz, pues siempre querrán intentar hacer el esfuerzo de escucharte.

Hay que tener mucha paciencia y es fundamental este punto. Sin paciencia hay un desbordamiento de nuestras emociones, nos enoja y hace que también les gritemos. Por lo tanto, nuestra forma calmada de controlar la situación a la larga les hará pensar que no hace falta gritar.

A veces es cuestión de esperar un poco, igual ha tenido una rabieta o un enfado y conociendo que no es nada más que eso, esperar a que se desahogue. Esta es la típica situación de acudir a sus gritos y hacerle ver que vamos a su rescate cuando grita. Si esperamos a que se solucione su enojo por sí sólo, así no tendrá que esperar nada de nosotros, ni esperar a llamar la atención de forma caprichosa.

Si vas a salir de casa intenta cubrir todas las necesidades de tu bebé para que no le falte de  nada. Asegúrate de llevar ropa de cambio, agua, que vaya con el pañal limpio, descansado y sin hambre, así no tendrá que demandar nada.

Es importante enseñarle que para pedir las cosas no hace falta gritar y sobre todo tiene que aprender a escuchar a los demás. Cuando vaya utilizando palabras sus propias del vocabulario el bebé tendrá que comenzar a usarlas en vez de utilizar los chillidos para pedir las cosas. Es fundamental siempre tener empatía con ellos y hacer que expresen sus emociones. Intenta establecer un diálogo con ellos desde su edad temprana para que intenten expresar lo que sienten y no intenten desahogarse con gritos.


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