Diferencia entre pesadillas y terrores nocturnos

Existe una gran cantidad de trastornos de sueño que afectan al periodo infantil y la adolescencia. Los terrores nocturnos es uno de los trastornos de sueño frecuentes. Estos son a menudo confundidos con pesadillas, sin embargo, son bien distintos en realidad.

Hoy te explicamos la diferencia entre ellos y te orientamos sobre qué puedes hacer en cada caso. Es más fácil de llevar este tipo de trastorno si se sabe cómo actuar en su debido momento. Cada caso es un mundo, sí, pero nunca está de más una pequeña orientación.

Qué es y cómo funciona el ciclo del sueño

El ciclo del sueño es el conjunto de etapas por las que pasamos durante el sueño. Mientras que en los adultos se desarrolla en 5 etapas, en el caso de los bebés se pasan solamente 2. Pasan por fase REM  y luego sueño profundo, en ciclos de 50 o 60 minutos. En los bebés se alternan los periodos de sueño con periodos de vigilia, siguiendo su propio modo de dormir y despertarse. Es deber de los padres conseguir un ambiente apropiado para que el niño pueda establecer su propio ritmo de sueño.

¿Qué son los trastornos de sueño?

Llamamos trastorno de sueño a cualquier alteración de los ritmos o los ciclos de sueño considerados como normales. Entre estos trastornos se encuentran la narcolepsia, el insomnio, la parálisis del sueño, hipersomnia primaria, parasomnia, apnea, terrores nocturnos. Uno de los más frecuentes entre niños y adolescentes, serían los terrores nocturnos.

El imsomnio es otro de los trastornos de sueño más frecuentes.

Pesadillas, sonambulismo o terrores nocturnos

Los terrores nocturnos son un trastorno que tienen el mismo origen que el sonambulismo. Sin embargo es más fácil que sea confundido con las pesadillas que con el sonambulismo en sí. Se podría decir que el sonambulismo es tiene una forma más leve que los terrores nocturnos, la persona aparenta estar despierta, sin embargo no está consciente. En los terrores nocturnos se desencadenan crisis, en las que la persona puede patalear o agitarse con violencia, sin embargo, tampoco está consciente. Lo más usual es que las crisis se produzcan aproximadamente a las 3 horas de haberse quedado dormido. Es entonces cuando comienza la crisis, a veces se levantan de la cama, se agitan, se ponen algo rígidos, lloran y gritan. Por ello estas crisis son a menudo confundidas con fuertes pesadillas.

Durante una crisis es posible que nuestro hijo tenga los ojos completamente abiertos a pesar de estar dormido

Se hace preciso consultar al pediatra en los siguientes supuestos:

  • Si una crisis dura más de 30 minutos.
  • Si convulsiona con fuerza, o existe rigidez o sobresaltos.
  • Si no disminuyen las crisis con el uso de melatonina.
  • Si la angustia generada interfiere con su actividad diaria.

¿Qué podemos esperar de una crisis de terror nocturno y cómo debemos actuar ante ella?

Si nuestro hijo se ve afectado por este trastorno, deberemos esperarnos que se puedan suceder crisis a menudo. Como ya hemos descrito, en ellas nuestro hijo se puede poner rígido, llorar, gritar, puede incluso patalear o agitarse, convulsionar… Es por ello que deberemos intentar que no se haga daño al hacer esto, sin despertarlo en ningún momento.  Debemos recordar que a la mañana siguiente nuestro hijo no recordará nada, por lo que debemos tratar de no asustarnos más que ellos, puesto que realmente no servirá de nada.


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