Cómo educar a un niño pequeño que se frustra fácilmente

Son muchos los niños que se muestran inflexibles y que se enfadan fácilmente ante cualquier mínimo fracaso. Son muchos los padres que no saben ayudar a sus hijos pequeños 4 o 5 años cuando intentan dominar algo nuevo, no pueden y se enfadan. Por ejemplo, si un niño pequeño no puede coger una pelota o no le sale bien la letra del abecedario que quiere escribir puede aparecer la frustración y entrar en modo de enfado. A estas edades los niños no quieren que nadie les ayude y aún no han aprendido tampoco hacer las cosas por sí solos.

La lucha constante de los padres es ayudar a sus hijos sin que ellos sepan que les están ayudando y camino tiempo yo sean capaces de hacer la cosa por sí mismos pero sin alejarse demasiado. Si un niño siente que no le ayudan lo suficiente se puede sentir abandonado en un momento de necesidad, por eso los padres de nuestras un lado en los momentos de frustración para sea capaz de ver que puede hacerlo.

Quiero un hijo no es fácil hizo mucho los niños que nacen siendo sensibles. Hay niños que cuando se frustran tienen sentimientos muy intensos y Los padres deben aprender a manejar estos sentimientos para que la frustración no pueda con sus hijos.

Sensibilidad que casa frustración

Existen algunos factores que pueden hacer que un niño sienta mas sensibilidad ante diferentes situaciones y que por tanto su frustración sea mayor, o que sea más fácil que aparezca. Estos son algunos de los factores:

  • Que hayan cambios repentinos en sus rutinas
  • Un traslado o mudanza cuando el niño no quiere
  • Que existan problemas escolares
  • Que tengan problemas con sus amiguitos
  • Problemas médicos

Éstos son algunos de los factores que pueden hacer que un niño siempre flexibilidad ante un problema, pero también pueden haber otros problemas velados que le hagan se dice frustrado como perder en un partido de fútbol o en un juego de mesa. Intentar que el niño no se frustre no es la solución ya te tiene que aprender a canalizar las emociones de todo tipo. Además se siente frustrado tiene que saber cómo actuar para poder sentirse mejor.

Entiende su cerebro inmaduro

Los niños pequeños tienen el cerebro inmaduro, Esto significa que tienen dificultades para entender y canalizar que sentimientos más intensos. Los niños de cinco años se frustran fácilmente pero son muchos los niños de un poco más o menos edad que también son inflexibles y que se pueden sentir muy enfadados ante cualquier tipo de fracaso.

Si por ejemplo tu hijo pequeño quieres que escriba su nombre y no domina la técnica de la escritura, puedes ayudarle escribiendo las letras de su nombre en un papel y ayudarle con puntitos para que sea capaz de repasarlo antes de que domine la capacidad de escritura total. Si en cambio le dices que escriba su nombre y no lo orientas de ninguna manera es probable que se frustre y que explote enfadándose tirando el lápiz lejos. Tu hijo que me escribí su nombre por sí solo pero no puede porque no sabe, por tanto necesitará tu ayuda para mismo tiempo sentir que lo hace solo.

Sentir frustración no es malo

Que tu hijo sienta cierta frustración no es algo malo sino todo lo contrario. La frustración le generará estrés positivo, y una vez que lo aprenda canalizar con tu ayuda, podrá buscar soluciones al problema que le causa frustración.

Trabajar la frustración con los niños es bastante complicado porque pueden quedar atrapados en un círculo vicioso y que necesiten ayuda pero que no la gente dice frustre aún más. Si como padre o madre cuando ayudas a tu hijo y ves que se enfada, es probable que se de un colapso total y que el contexto se vuelva muy inestable. Habría un atasco emocional.

Cómo puedes ayudar a tu hijo pequeño y a sus frustraciones

Planea momentos de frustración

Esto no es ser mal o buen padre o madre. Lo que importa aquí es poner situaciones en las que tu hijo se pueda frustrar un poco y que tú estés a su lado para ayudarle a buscar y encontrar las soluciones adecuadas. Por ejemplo, si tu hijo quiere escribir su nombre pero quedan 10 minutos para salir de casa al extraescolar, entonces será buena idea esperar a hacerlo más tarde. Planifica momento de tu hijo puede escribir su nombre y hacedlo como una actividad lúdica.

Practica con la frustración

Aunque puede sonar un poco raro practicar con la frustración no es tan descabellado. Esto quiere decir que le digas a tu hijo pequeño qué vais a hacer algo y que quizá se enfade pero que buscaré la manera de poder liberar ese enfado para sentirse mejor. Así tu hijo podrá practicar maneras más saludables de manejar la frustración en otros momentos y contextos en los que pueda ocurrir. Por ejemplo, si tu hijo quiere escribir su nombre pero no le sale la letra B, hazle notar la frustración que siente y cómo se empieza enfadar poco a poco. Indícale que tiene que hacer para atrapar esa frustración antes de que se desborde, como por ejemplo, respirar hondo y contar hasta 10 para después volver a intentarlo con más calma.

Mantén silencio

No tengas miedo de permanecer callado porque hay un lugar intermedio entre ayudar a tu hijo de forma verbal y que haya frustración. En cambio si aprendes a estar quiero pero a su lado, y le miras de forma compasiva en un momento de crisis lo que está sucediendo, tu hijo puede de sentirse arropado igualmente. De esta manera podrás enviar un mensaje muy importante tu hijo y sentirá que estás a su lado para poder encontrar la solución en todo momento. Si lloras estarás a su lado y podrás buscar una solución antes de que explote.

Celebra todas las victorias

Tendréis que celebrar todas las vicrtorias. Si tu hijo es capaz de retirarse a tiempo y luego volver, tendrás que valorar eso enormemente. Si tiene una rabieta pero pasa rápido, di algo al respecto porque te habrá demostrado que se está regulando. Si hace solo una parte de la letra ‘B’ también es buena idea que le digas lo bien que lo está haciendo.

El proceso de que un niño aprenda a manejar la frustración no es fácil y también necesitará tener una maduración suficiente para condseguirlo, sobre todo si tu hijo es un niño que suele tener rabietas constantes. Pero con práctica todo mejorará enormemente.


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Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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