Alimentarse no es lo mismo que comer, y una alimentación sana puede no ser responsable. Por eso dedicamos este artĆculo a estos conceptos, la alimentación sana y responsable, porque la primera escuela de nuestros hijos somos nosotras. Como madres debemos transmitir valores y ejemplo de alimentación sana, desde el punto de vista saludable, y ademĆ”s responsable con el entorno.
El dĆa de hoy es el DĆa Mundial de la Alimentación, este es un concepto tan esencial, que estĆ” encuadrado dentro de los Derechos Humanos y forma parte de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).Ā
Educar en una alimentación sana y responsable

Los hÔbitos saludables se aprenden, siempre estamos a tiempo de corregir los mÔs indeseables. Es importante que en casa, desde pequeños los niños estén acostumbrados a un entorno de alimentación sana, en la que los alimentos contribuyen al desarrollo de los niños. Cuando en la infancia se adoptan buenos hÔbitos alimentarios, en la vida adulta se tiene un estilo de vida mÔs saludable. Se previenen problemas de salud.
En el sentido opuesto un niƱo mal alimentado va a tener problemas de crecimiento fĆsico, pero tambiĆ©n de aprendizaje y, seguramente, de conducta. Un niƱo mal alimentado no es sólo el que tiene dĆ©ficit alimentario, la obesidad infantil es tambiĆ©n un sĆntoma de mala alimentación. El 19% de los niƱos espaƱoles son obesos, y es que la población infantil con problemas de sobrepeso se ha triplicado en los Ćŗltimos 15 aƱos.
EnseƱar a comer adecuadamente, elegir alimentos con altas capacidades nutricionales, y teniendo en cuenta nuestro entorno mĆ”s cercano, para que se haga de una manera responsable, no es una tarea fĆ”cil.Ā
Cómo educar en una alimentación sana

A los niños hay que transmitirle el mensaje de tener una alimentación variada y equilibrada. Esto solo de consigue si nosotras en casa tenemos de una variedad de alimentos en casa. También podemos enseñar a nuestros hijos pirÔmides o ruedas nutricionales que les ayuden a saber si estÔn cumpliendo o no con lo que recomienda la pirÔmide. El supermercado puede servirnos para experimentar y elegir los alimentos mÔs saludable. Deja que tus hijos te acompañen en estas decisiones.
A la hora de servir la comida sé consciente de las proporciones. La porción para un niño no es la misma que la de un adulto. Trata de incluir diferentes sabores, colores, texturas y consistencias en los platos, con el fin de estimular las ganas de comer de los niños. AdemÔs ellos se sentirÔn mÔs motivados para comer si han participado en el proceso.
MĆ”s allĆ” de los alimentos hay que fomentar en los niƱos unos hĆ”bitos sanos durante la comida. Es importante comer despacio y con tranquilidad. Comer con tiempo suficiente, siendo consciente de la importancia y el valor del alimento es fundamental. Si no puedes disfrutar de este tiempo cada dĆa, al menos, haz que sea especial los dĆas que sĆ puedas, asĆ tus hijos entenderĆ”n su valor.
Educando en responsabilidad

Como hemos dicho comer sano, no es exactamente igual que comer responsablemente. Ello implica un paso mÔs de responsabilidad con el entorno. Para ello te damos una serie de pautas que puedes incluir en la alimentación de tus hijos. Por ejemplo:
- La comida no debe ser ni un premio, ni un castigo.
- Consume alimentos de temporada y si son de cercanĆa mucho mejor. Por un lado estarĆ”s fomentando la economĆa de tu entorno, y por otro, aportando menos contaminación al planeta, al ahorrarse el trasporte.
- Si salĆs a comer fuera, llĆ©vate lo que sobra, como dirĆa mi madre: Ā«es tuyo, lo has pagadoĀ», y ademĆ”s evitas que vaya al cubo de la basura. En este sentido, en casa, haz lo mimo, reutiliza los alimentos, no deseches frutas, u hortalizas que no tengan buena apariencia.
- Si puedes, compra productos procedentes de comercio justo, estos garantizan la prĆ”ctica de la igualdad de gĆ©nero, no utilizan mano de obra infantil, el establecimiento de salarios equitativos, y si estos alimentos vienen de otros paĆses es una oportunidad para conocer mejor su cultura con tus hijos.