Dentición definitiva en niños: guía completa para entender el cambio de dientes

  • La dentición definitiva comienza alrededor de los 6 años y termina hacia el inicio de la adolescencia, con una fase de dentición mixta en la que conviven dientes de leche y permanentes.
  • Los dientes de leche son esenciales para masticar, hablar y mantener el espacio de los dientes definitivos; su pérdida prematura puede provocar apiñamiento y maloclusiones.
  • El buen cepillado con pasta fluorada, las revisiones odontopediátricas y el control de la dieta azucarada son claves para proteger los molares definitivos recién erupcionados.
  • Muchas irregularidades iniciales (bordes serrados, pequeños huecos frontales, dientes algo torcidos) suelen normalizarse, pero conviene acudir al dentista si hay dolor, retrasos importantes o dientes bloqueados.

Dentición definitiva en niños

Dentición definitiva en niños

Hace unas semanas os hablé sobre la dentición primaria en los niños, una dentición que muchos padres quieren conocer para poder saber cuándo les crecerán por primera vez los dientes a sus bebés. Los dientes son una parte fundamental del desarrollo del ser humano, gracias a ellos además de poder masticar la comida, podemos hablar, pronunciar correctamente y tener un aspecto físico adecuado y agradable. Hoy quiero hablarte con mucho más detalle de otro proceso también importante, la dentición definitiva en los niños, es decir, el momento en el que los dientes de leche se van cayendo y son sustituidos por los dientes permanentes.

Con la dentición primaria los bebés sienten muchas molestias a causa del dolor que les ocasiona la erupción de los dientes; en la dentición definitiva también pueden sentir molestias, sensibilidad o presión en las encías. A continuación quiero hablarte de la dentición definitiva en los niños y de todo lo que la rodea, para que si tienes un hijo/a al/ a la que se le han empezado a mover los dientes, sepas qué es lo que debes esperar a continuación, qué es normal y en qué casos conviene consultar con el dentista.

Cómo se forman los dientes y por qué son tan importantes

Antes de entrar de lleno en el cambio de dientes, es útil comprender que los dientes comienzan a formarse durante el embarazo. Los dientes de leche empiezan a desarrollarse entre la sexta y la octava semana de gestación, mientras que los gérmenes de los dientes definitivos lo hacen a partir de aproximadamente la semana 20. Cuando el bebé nace, ambas denticiones ya están formadas dentro del hueso maxilar, preparadas para ir erupcionando de forma gradual.

El momento en que brota el primer diente de leche varía en cada niño: lo más habitual es que aparezca entre los seis y los ocho meses, aunque hay niños que nacen ya con algún diente en boca y otros en los que no surge hasta cerca del año. La genética influye mucho tanto en la edad de erupción como en el orden en el que salen las piezas. En los bebés prematuros, la salida de los dientes suele producirse algo más tarde.

Los dientes son esenciales para:

  • Masticar y triturar los alimentos de forma adecuada.
  • Desarrollar correctamente el habla y la pronunciación.
  • Mantener la estructura y desarrollo de la mandíbula y los maxilares.
  • Guardar el espacio correcto para los dientes definitivos que vendrán después.
  • Aportar una sonrisa armónica y favorecer la autoestima del niño.

Por todo ello, aunque los dientes de leche sean temporales, es fundamental cuidarlos tanto como los definitivos para evitar infecciones, dolor y problemas de espacio en la dentición permanente.

Dientes de leche: cuántos son y qué función tienen

Caída de dientes de leche en niños

Un niño tiene en la boca 20 dientes temporales que, como bien sabrás, son también conocidos como dientes de leche o dientes primarios. Estos dientes tienen la misión de permitir una correcta alimentación desde los primeros años y de guiar a los dientes definitivos hacia su posición correcta.

Estos dientes primarios o de leche constan de los siguientes grupos de dientes:

  • 4 segundos molares
  • 4 primeros molares
  • 4 caninos
  • 4 incisivos laterales
  • 4 incisivos centrales

Para cada conjunto de cuatro dientes, dos dientes se encuentran en el arco superior (uno en cada lado de la boca) y los otros dos se encuentran en el arco inferior (uno en cada lado de la boca). Esta primera dentadura suele completarse alrededor de los dos años y medio, aunque puede haber pequeñas variaciones de un niño a otro.

Los dientes de leche no solo sirven para masticar; también mantienen el espacio adecuado para que posteriormente erupcionen las piezas definitivas. Cuando se pierden de manera prematura por caries o golpes, ese espacio puede cerrarse, favoreciendo el apiñamiento o la mala posición de los dientes permanentes.

Dientes permanentes: cuántos son y cómo se diferencian

Niños cepillándose los dientes

Cuando aparece la dentición definitiva empezarán a erupcionar los dientes permanentes en la boca del niño o la niña. Esta etapa coincide con grandes cambios físicos y emocionales, por lo que también puede tener impacto en su autoestima y su forma de relacionarse.

La boca de un adulto contiene 32 dientes permanentes, que constan de los siguientes tipos de dientes:

  • 4 terceros molares (también llamados muelas del juicio y que algunas personas no las tienen)
  • 4 segundos molares
  • 4 primeros molares
  • 4 segundos premolares
  • 4 primeros premolares
  • 4 caninos
  • 4 incisivos laterales
  • 4 incisivos centrales

Los dientes definitivos son más grandes y fuertes que los de leche porque están diseñados para acompañar a la persona toda la vida. Además, los molares definitivos aparecen detrás de los molares de leche sin que estos se caigan primero, lo que puede despistar a muchos padres que piensan que son piezas temporales.

Dentición definitiva en niños

La dentición definitiva en los niños

La transición del diente: qué es la dentición mixta

Cuando los niños entran en el período de transición de dientes, sus dientes de leche empiezan a aflojarse debido a la reabsorción de las raíces y se caen de forma secuencial. Los dientes permanentes en erupción poco a poco irán ocupando su lugar y necesitando espacio, empujando a los dientes de leche.

Este periodo se conoce como dentición mixta, porque en la boca conviven al mismo tiempo dientes de leche y dientes definitivos. Es una etapa muy importante desde el punto de vista del desarrollo bucodental y también ortodóncico, ya que es cuando se pueden detectar y prevenir muchas alteraciones de mordida.

El período de transición de los dientes de leche a los dientes permanentes suele empezar alrededor de los 6 años y termina habitualmente entre los 12 y 13 años, momento en el que la mayoría de las piezas permanentes (salvo las muelas del juicio) ya han erupcionado.

En esta etapa de dentición mixta se distinguen dos fases:

  • Fase temprana o primera fase transicional: salen los primeros molares definitivos y los incisivos permanentes (centrales y laterales). Aquí es clave una buena exploración ortodóncica para comprobar el crecimiento de los maxilares y de la mandíbula. Si hay un crecimiento excesivo o inadecuado, el ortodoncista puede plantear tratamientos interceptivos tempranos.
  • Fase tardía o segunda fase transicional: empiezan a aparecer los premolares y los caninos definitivos. Esta fase sirve para determinar la disponibilidad de espacio en la arcada para que los dientes definitivos sustituyan correctamente a los de leche.

Durante toda esta transición, los padres deben vigilar que el niño mantenga una buena higiene bucal y acudir a revisiones periódicas con el odontopediatra o dentista general para ir supervisando el proceso.

Cuánto tardan en alinearse los dientes permanentes y por qué se ven diferentes

Hay un total de 32 dientes permanentes. La dentina, que es la capa interna del diente, suele ser ligeramente amarillenta, y el esmalte de los dientes permanentes es más transparente que el de los dientes de leche. Por eso, el color de los dientes permanentes parece más amarillento que el de los dientes de leche, y esto no significa que tengan una mala salud.

A medida que el espesor de la dentina aumenta con la edad, los dientes también se van viendo más amarillos. Es un proceso natural. Además, cuando los dientes definitivos acaban de salir es normal que no estén completamente alineados o que se vean con bordes irregulares, pequeñas «muescas» o aspecto dentado en los incisivos; esas irregularidades suelen desgastarse con el uso normal al masticar.

La alineación definitiva no se puede valorar hasta que han erupcionado las principales piezas (sobre todo premolares y molares) y el crecimiento de los maxilares está más avanzado. Hasta ese momento, la posición de los dientes todavía puede cambiar de forma espontánea.

Dentición definitiva en niños

Tiempo aproximado de erupción de los dientes permanentes

Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, pero existen rangos de edad orientativos para la erupción de cada diente definitivo. Es importante entenderlos como intervalos aproximados, no como fechas fijas:

  • Incisivo central: de los 6 a los 8 años
  • Incisivo lateral: de los 6 años y medio a los 9 años
  • Canino: de los 8 años y medio a los 12 años y medio
  • Primer premolar: de los 8 a los 12 años
  • Segundo premolar: de los 8 años y medio hasta los 13 años
  • Primer molar: de los 5/6 años a los 7 años
  • Segundo molar: de los 10 a los 14 años
  • Tercer molar o muelas del juicio: suelen aparecer en la adolescencia o juventud, pudiendo hacerlo muy tarde o incluso no erupcionar nunca

Su secuencia de aparición puede ser algo irregular, pero en general suelen salir primero los incisivos, luego los caninos y por último los molares. Cuando esta secuencia se altera ligeramente también puede considerarse una variante de la normalidad, aunque si los padres tienen dudas siempre es recomendable una revisión.

Cosas a tener en cuenta en la transición del diente

Cepillado de dientes en niños

Será aproximadamente a los 6 años cuando el primer molar permanente entre en erupción detrás de los cuatro extremos de los dientes de leche. En este momento, los padres deben recordar a sus hijos que deben cepillar bien las zonas más posteriores con un cepillo adecuado para su edad y pasta de dientes con fluoruro, realizándolo de forma minuciosa. Esta simple medida podría evitar la inflamación de las encías y las caries en esta etapa.

En términos generales, los dientes de leche se caen por sí mismos. No suele ser necesario extraerlos, ya que una pérdida prematura del diente de leche podría dar lugar a dientes permanentes irregulares e incluso a deformidades en la mordida por pérdida de espacio. Los dientes se irán aflojando de forma natural durante esta transición.

Es posible que los niños, cuando se cepillen los dientes o cuando el diente está muy suelto, puedan sentir un leve sangrado. Esto suele ser normal si se trata de un diente ya próximo a caerse, siempre que el sangrado sea escaso y no haya signos de infección (dolor intenso, pus, inflamación importante…).

Es necesario inculcar a los niños buenos hábitos de higiene oral, incluyendo el área alrededor de los dientes de leche que están a punto de caer. De este modo se evita la inflamación de las encías, el mal aliento y las caries en dientes que todavía van a permanecer un tiempo en la boca.

Dentición definitiva en niños

Higiene bucodental, flúor y cuidados diarios durante la dentición definitiva

Niños lavándose los dientes

Durante la dentición mixta y la erupción de los dientes definitivos, la higiene bucal es aún más importante, porque coinciden superficies dentarias muy distintas, fisuras profundas en molares nuevos y zonas donde se acumula fácilmente la placa.

Algunos consejos clave son:

  • Iniciar la higiene dental en el lactante tras las comidas, limpiando dientes y encías con una toallita húmeda o un dedal de silicona.
  • Cuando el niño tenga unos 10-12 dientes, introducir un cepillo infantil suave y enseñarle el cepillado después de cada comida, especialmente antes de dormir.
  • Supervisar y ayudar en el cepillado hasta que el niño tenga la destreza motora suficiente (habitualmente hasta alrededor de los 8-9 años).
  • Usar pasta fluorada en la cantidad adecuada a la edad (un «granito de arroz» en menores pequeños y un «guisante» en los mayores), siempre siguiendo las recomendaciones del dentista o pediatra.
  • Limitar el consumo de azúcares y bebidas azucaradas, sobre todo entre horas y antes de dormir.

En cuanto al flúor, se ha comprobado que su administración es eficaz para la prevención de la caries dental, ya que fortalece el esmalte y lo hace más resistente al ataque de los ácidos bacterianos. No obstante, es importante evitar el exceso: una administración descontrolada puede producir fluorosis dental, alteraciones del esmalte que a veces conllevan manchas o mayor fragilidad de la superficie.

Por ello, normalmente no se recomiendan suplementos de flúor por vía oral salvo en situaciones especiales. El agua de consumo, las fórmulas lácteas infantiles, la sal de mesa fluorada y los dentífricos ya aportan, en la mayoría de los casos, la cantidad suficiente de este mineral. Ante cualquier duda, es mejor consultar al odontopediatra.

Flúor para dientes de niños

Molestias, dolor y otros síntomas durante la erupción

La salida de los dientes, tanto de leche como definitivos, crea en las arcadas dentarias un fenómeno inflamatorio que hace que la mucosa que los cubre aparezca algo enrojecida y algo más sensible. Esto puede provocar pequeños problemas o molestias en el niño como:

  • Cierta inquietud o irritabilidad.
  • Aumento del babeo o salivación.
  • Rechazo temporal del biberón o de algunos alimentos.
  • Mordisqueo de los puños u objetos para aliviar la presión en las encías.
  • Mejillas algo enrojecidas y brillantes en algunos casos.

El proceso de dentición se prolonga durante muchos meses, e incluso años, y durante este tiempo es posible que aparezca cualquier infección o enfermedad intercurrente sin relación con la salida de los dientes (resfriados, gastroenteritis, otitis…). A veces se atribuye erróneamente cualquier fiebre o diarrea a los dientes, cuando en realidad suele tratarse de infecciones coincidentes.

El niño, en su búsqueda de alivio, se lleva a la boca todo lo que tiene a su alcance, aumentando la colonización del tracto digestivo por gérmenes y el riesgo de pequeñas infecciones. Por eso es frecuente que coincidan fiebre, diarrea o mocos con etapas de dentición, pero la causa suele ser la infección y no el diente en sí.

Para aliviar las molestias de la dentición, suele ayudar:

  • Ofrecer objetos fríos y duros (mordedores refrigerados, nunca congelados) para que el niño pueda morder.
  • Masajear suavemente la encía con un dedo limpio o una gasa mojada en agua fría.
  • En casos de dolor intenso, el pediatra puede recomendar analgésicos como paracetamol o ibuprofeno a las dosis adecuadas para la edad.

Importante: cuando un niño sufre dolor durante la dentición es comprensible que los padres quieran hacer todo lo posible para aliviarlo. Existen numerosos remedios homeopáticos o antroposóficos “para el dolor de la dentición”, pero no hay pruebas científicas sólidas de la eficacia de los glóbulos y similares. Lo más prudente es seguir los consejos del dentista o pediatra. Si ese tipo de productos produce un efecto placebo positivo en el niño y el profesional considera que no hay riesgo, no tiene por qué haber inconveniente, siempre que no sustituyan a un tratamiento necesario.

Los problemas más comunes durante la dentición definitiva: preguntas frecuentes

Durante el cambio de dientes pueden aparecer dudas y preocupaciones muy habituales. Resolverlas ayuda a reducir la ansiedad de los padres y a detectar a tiempo cuándo sí se necesita una valoración profesional.

  • ¿Por qué los dientes delanteros salen por el borde una vez que erupcionan? Es normal que los incisivos definitivos aparezcan con los bordes en forma de sierra o pequeñas ondas. Se llaman mamelones y forman parte de la anatomía normal de los dientes recién erupcionados. Poco a poco, con la masticación y el roce, se irán desgastando y los bordes se verán más planos y regulares.
  • ¿Es normal que los dientes frontales aparezcan con un hueco en el medio? ¿Es necesario un tratamiento de ortodoncia? Esta situación es muy frecuente y se conoce como la “etapa del patito feo”. Mientras la mandíbula y el maxilar superior se desarrollan y los caninos de ambos lados aún no han erupcionado, los incisivos pueden separarse y presentar un diastema central (un hueco entre ellos). En la mayoría de los casos, cuando los caninos definitivos llegan a su posición, empujan a los incisivos frontales, estos se alinean y el hueco se cierra sin necesidad de tratamiento.
  • El diente frontal inferior permanente de mi hijo ha empezado a salir detrás del diente de leche, ¿es necesario extraer el de leche? Es una duda típica cuando los incisivos inferiores definitivos salen por detrás de los de leche, formando dos filas de dientes. Por lo general, el diente de leche se aflojará y terminará cayendo solo, y la lengua y el propio crecimiento guiarán al diente permanente a su sitio. Si el diente de leche no se mueve o el definitivo no avanza tras un tiempo razonable, conviene acudir al dentista para valorar si es necesaria la extracción del diente de leche.
  • Los dientes delanteros permanentes recién salidos no están bien alineados, ¿se deben extraer los dientes de leche vecinos para permitir que los dientes delanteros se alineen correctamente? Como los dientes permanentes son más grandes que los de leche y los huesos de la mandíbula aún no han completado su desarrollo, es posible que al principio no haya suficiente espacio y los dientes se vean algo girados o montados. En general, no se decide un tratamiento definitivo de ortodoncia ni se extraen dientes de leche solo por esta razón. Se suele esperar a que erupcionen los primeros premolares y se estabilice el desarrollo de los molares para poder valorar con precisión si será necesaria ortodoncia o algún tratamiento de expansión.

Bloqueo por dientes de leche que no se caen

A veces, padres e hijos esperan sin éxito a que se afloje un diente de leche. Si este es el caso, es recomendable llevar al niño al dentista. Puede que el diente permanente que debería sustituir a ese diente de leche no exista (hipodoncia) o que haya varios dientes ausentes (oligodoncia). Esto se comprueba mediante una radiografía.

Otra causa posible es que la raíz del diente de leche no se haya reabsorbido adecuadamente. El dentista explicará las opciones: en muchos casos se puede mantener el diente de leche durante años siempre que esté sano, sin caries y estable, y valorar en el futuro opciones como implantes u otros tratamientos si hicieran falta.

También puede ocurrir lo contrario: que se caiga el diente de leche pero el diente permanente tarde bastante más en salir. Suele ser menos frecuente y, de nuevo, la radiografía ayuda a determinar si el diente definitivo está presente y simplemente retrasado en su erupción.

Pérdida prematura de los dientes de leche

Si la transición a dientes definitivos se produce demasiado pronto (por ejemplo, porque un diente de leche se ha perdido por caries extensa o por un traumatismo), los padres deben consultar al dentista. Se considera que es «demasiado pronto» cuando el diente se pierde al menos entre un año y un año y medio antes del rango de edad esperado para su caída.

En estas situaciones, el hueco puede provocar cambios en la mandíbula en crecimiento, pérdida de espacio y alteraciones en el desarrollo de los dientes sucesores. Existe el riesgo de que los dientes vecinos se inclinen hacia el hueco, de que los superiores e inferiores dejen de encajar correctamente (maloclusión) y de que la función masticatoria se vea afectada.

El dentista puede recomendar el uso de un mantenedor de espacio (como una pequeña placa palatina o un aparato fijo), que se encarga de preservar el espacio del diente perdido hasta que erupcione el definitivo.

Cuando los dientes permanentes crecen torcidos

No es raro que los dientes permanentes erupcionen en posiciones inadecuadas, a veces porque el diente de leche todavía no se ha caído y les bloquea la salida, o porque el espacio disponible en la arcada es insuficiente. Puede que los padres vean que los dientes definitivos «crecen en segunda fila».

En estos casos conviene acudir pronto al dentista. Los dientes de leche que permanecen en su sitio mucho tiempo cuando ya deberían haber caído pueden ser problemáticos durante el cambio dental. El diente permanente crece en una posición incorrecta y el hueso se adapta a esa mala posición. Esto se puede corregir más adelante con ortodoncia, pero es preferible actuar de forma preventiva.

El profesional puede aconsejar la extracción del diente de leche que está de más. La intervención suele ser rápida y con molestias limitadas, ya que estos dientes solo tienen raíces pequeñas; con anestesia local el niño no debería sentir dolor. Posteriormente, podría ser necesaria ortodoncia (por ejemplo, brackets o alineadores) para recolocar la pieza permanente que ha salido torcida.

Estrés emocional: la “pubertad de los dientes tambaleantes”

El momento del cambio de dientes no solo implica transformaciones físicas. Algunos expertos hablan de la “pubertad de los dientes tambaleantes” para describir ese periodo, aproximadamente en torno a los seis años, en el que muchos niños viven cambios intensos: pierden los dientes «de bebé», empiezan a aparecer dientes más grandes y, al mismo tiempo, suelen iniciar la etapa escolar.

Es frecuente que aparezcan miedos y ansiedad relacionados con la caída de los dientes (miedo al dolor, a tragarse el diente, a su aspecto), así como cambios de humor intensos: alegría, enfado, rabietas y momentos de sensibilidad que se alternan rápidamente. Estos comportamientos pueden recordar a la adolescencia en versión infantil.

No existe una fórmula mágica, pero suele ayudar:

  • Escuchar y validar las preocupaciones del niño.
  • Evitar ridiculizar sus miedos y ofrecer explicaciones sencillas sobre lo que está ocurriendo.
  • Crear rituales cariñosos, como guardar el diente en una cajita especial o recurrir al Ratoncito Pérez, que aporten seguridad y hagan el proceso más lúdico.

Muchas familias encuentran útil la tradición del Ratoncito Pérez: cuando se cae un diente, el niño lo coloca en una caja o bajo la almohada y, durante la noche, aparece un pequeño obsequio simbólico. Este tipo de ritual puede transformar la preocupación por la caída del diente en una experiencia positiva y emocionante.

Cuándo acudir al dentista y papel de la odontopediatría

La odontopediatría es el campo que estudia y cuida de la salud bucal de los niños. Gracias a esta especialidad se puede tratar adecuadamente cualquier situación que se dé en una boca infantil: desde la erupción de los primeros dientes de leche hasta la alineación de los definitivos.

Es aconsejable llevar al niño al dentista de manera preventiva, no solo cuando haya dolor o caries. Las revisiones periódicas permiten:

  • Vigilar el desarrollo de la dentición de leche y definitiva.
  • Detectar maloclusiones o problemas de espacio en fases tempranas.
  • Aplicar selladores de fisuras o barnices de flúor en molares recién erupcionados si es necesario.
  • Orientar a los padres sobre hábitos de higiene, alimentación y uso de chupete o biberón.

Si notas que el cambio de dientes no sigue un curso más o menos progresivo, si hay dientes que no se mueven cuando ya debería hacerlo, si los definitivos salen claramente fuera de lugar o si tu hijo siente dolor intenso, inflamación, fiebre alta o mal olor persistente, lo más prudente es pedir cita con el dentista para una valoración completa.

Comprender todo este proceso, saber qué esperar y tener a mano la ayuda de un profesional de confianza permite que la dentición definitiva de tu hijo/a se viva como una etapa natural y llena de cambios positivos, más que como una fuente de preocupación constante. Si tienes otras dudas, no dudes en acudir a tu dentista para que pueda asesorarte en todo lo que necesites acerca de la dentición definitiva de tu hijo o hija.


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