Mi hijo es caprichoso

Mi hijo es caprichoso

Que un hijo sea caprichoso es algo que se debe afrontar y tratar. Porque a la larga, las consecuencias negativas de esa actitud pueden resultar un grave problema. Un niño caprichoso es egoísta, envidioso y crecerá pensando que las cosas se consiguen por exigencia, y no por merecerlas. Por lo tanto, dejar que un hijo sea caprichoso es fomentar un mal comportamiento.

Es lógico que quieras colmar a tu hijo de cosas, pero si se convierte en una costumbre, si tu hijo tiene rabietas y consigue lo que quiere, si exige tener aquello que desea y lo obtiene, el aprendizaje del niño es totalmente incorrecto y perjudicial para su futuro. El trabajo de los padres y las madres también pasa por negarles ciertas cosas, por enseñar a los hijos a conseguir las cosas con esfuerzo y por supuesto, aprender a lidiar con la frustración.

Un niño que no aprende a gestionar una negativa, que no está acostumbrado a luchar por lo que desea, se convertirá en un adulto con graves carencias sociales. Cuando llegan las primeras frustraciones, los primeros problemas sociales o laborales, pueden darse situaciones emocionales graves con consecuencias. Por lo que, es esencial reconducir una conducta caprichosa en la infancia.

¿Por qué mi hijo es caprichoso?

Que un niño pequeño sea caprichoso es normal, es algo innato querer lo que tiene otro niño, la propia curiosidad es lo que provoca ese sentimiento. Pero ahí es donde comienza la labor de los educadores, cuando esa conducta comienza es cuando hay que enseñar a los niños el valor de las cosas. No se trata de negarles todo, sino de enseñarles que hay que ganarse las cosas y que el simple hecho de quererlas, no es suficiente.

Los niños necesitan cosas materiales, al igual que los adultos, juguetes para aprender, ropa para vestir, materiales para ir al colegio. También se merecen recibir regalos, porque sí, sin necesidad de que llegue una fecha especial. Sin embargo, una cosa es que tú como madre o padre quieras obsequiar a tu hijo y otra muy diferente, que tenga que conseguir todo lo que quiere, siempre y en cualquier circunstancia.

Cómo reconducir la situación

Niña caprichosa

Para evitar que los hijos sean caprichosos hay que enseñarles el valor de las cosas y la satisfacción de conseguirlas con el esfuerzo. Puedes enseñar a tus hijos a ahorrar dinero, tener una hucha donde vayan guardando el dinero que reciban por hacer pequeñas tareas o regalos familiares. Aprender a ahorrar para obtener algo que se desea, es una lección fundamental que muchos niños no conocen.

Cuando el niño ya es caprichoso, es el momento de actuar para reconducir la situación. Habla con el niño para que sea consciente de que no va a lograr nada con un mal comportamiento. No se puede cambiar una conducta sin avisarle de que algo va a cambiar, es decir, probablemente el niño tendrá rabietas e intentará conseguir las cosas como hasta ahora, pero ya será consciente de que algo ha cambiado.

Con firmeza y sin ceder ante el chantaje

Comunicación madre e hija

Muéstrate firme, no des un paso atrás en tu decisión por mucho que te duela ver a tu hijo sufrir. Sé consciente de que se trata de un chantaje, una forma de expresar su frustración. No cedas ante un mal comportamiento, o nunca serás capaz de ayudar a tu hijo a dejar de ser caprichoso. Enséñale herramientas para conseguir las cosas que quiere de forma apropiada.

Para obtener una recompensa hay que realizar un esfuerzo. El refuerzo positivo te ayudará a enseñarle a tu hijo que hacer las cosas bien, le supondrá un beneficio. Pero no caigas en el error de premiar labores que forman parte de sus obligaciones. Sacar buenas notas en el colegio o hacer su cama, son sus obligaciones y no se deben premiar. Sin embargo, ofrecerse a bajar la basura, ayudarte a doblar la ropa limpia o cualquier otra tarea fuera de sus obligaciones, es una conducta que merece un premio.

Con paciencia, amor y comprensión podrás ayudar a tu hijo, porque ser caprichoso solo le traerá consecuencias negativas a largo plazo. Educar a los hijos también significa poner límites y normas, solo así crecerán como adultos preparados para lidiar con todo lo que esté por venir.


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