Mi hijo juega solo en el recreo

Mi hijo juega solo en el recreo

El recreo es la parte de diversión y sociabilización, dónde los niños disfrutan de sus juegos, evaden su espacio y desconectan. ¿Pero que pasa cuando  a nuestro hijo juega solo en el recreo? Quizás el niño es demasiado pequeño y requiera jugar de forma individual, o puede ocurrir cuando el niño es mucho más mayor y esté dando vueltas por el patio o evita estar cerca de los niños y querer ir a la biblioteca a leer.

El hecho de que juegue solo puede derivar a una serie de cuestiones que habría que valorar. Todo puede depender de la edad del niño o el estilo educativo que esté llevando en casa y que haga que el niño tenga una visión de la vida distinta. No obstante, el niño o la niña necesitan jugar, ya sean solos o acompañados, ya que proporciona su aprendizaje y confrontación con la vida.

¿Cuándo es signo de preocupación si tu hijo juega solo en el recreo?

Los niños viven sus etapas de convivencia, empatía y juego de manera distinta dependiendo de su edad. En la edad de 2 a 4 años los peques todavía no empatizan, sus deseos son todavía en querer cubrir sus necesidades y observar todo lo que le rodea para comenzar a sentir la vida. A esta edad pueden comenzar a interesarse por el juego, pero todavía de forma individualizada, les gusta jugar con sus padres o algún pequeño amigo, pero no les importa hacerlo solos. A los 4 años ya comienza a querer compartir sus juegos con los demás, empiezan a ser más sociables y es cuando comienzan a desarrollar su manejo con las amistades y     en el colegio.

¿Cuándo debe preocuparme?

Ya hemos comentado que cada niño avanza de manera distinta al resto de los demás, pero puede preocupar su comportamiento cuando ha cambiado de forma repentina y observamos que tiene una manera de actuar diferente a otros niños. También podemos sospechar cuando no encaja con la crianza que hemos dado a otro de nuestros hijos.

  • Si entre los 2 y 4 años le gusta estar solo y crea patrones de movimiento poco habituales, como balancearse o meciéndose, se pega él solo, se pellizca, se golpea la cabeza, etc.
  • Cuando está en el recreo o en un parque rodeado de niños y le molesta como juegan y gritan, le asusta todos los movimientos, cuando corren o saltan.
  • Cuando ha cumplido los 5 años y quiere estar solo, no quiere ir al colegio, no menciona a ningún amigo de su clase, no invita a ningún amigo a su casa o comenta que los amigos del colegio no quieren estar con él o ella.

Mi hijo juega solo en el recreo

Cómo se puede ayudar a un niño cuando se encuentra en esta situación

Por lo general los padres y los profesores se comunican ante tal circunstancia. Muchos padres se sienten muy preocupados ante tal circunstancia y pueden acudir a sesiones de Orientación Educativa y Familiar. Aquí se hará un seguimiento exhaustivo al niño y se evaluará cómo hay que actuar de forma coordinada.

Los padres juegan un papel importante para el apoyo. Siempre hay que aceptar cómo actúa e ir haciéndole ver cómo puede evolucionar con mucho cariño y empatía para cambiar de actitud. Hay que exponer todas las variante y contextos que puede suplir y ver cómo puede interactuar con todo ello.

Mi hijo juega solo en el recreo

Hay que hacer que se acepte a sí mismo y que quiera de igual forma a los demás niños con respeto. No es nada constructivo comparar al niño con el resto de niños o con hermanos. Tampoco hay que mostrar que la soledad es mala, como siempre nos ha dicho. Los adultos debemos de ser el primer ejemplo, deben de ver que sentimos empatía por los demás y que tenemos acercamiento con otros padres y madres.

No forzar siempre al niño a hacer algo que no quiere. Ni alimentarlo con que es una víctima, ni compadecerlo cuando ve que no ha hecho algo bien que le ayude a crecer. Siempre se puede animar al niño de forma relajada a que se integre y juegue de forma natural con el resto de niños. Antes de acostarse se puede hablar de lo que ha hecho a lo largo del día y evaluar cuantas cosas positivas ha hecho. Lo mismo lo podemos hacer cuando vuelve del colegio.

Hay que aceptar que nuestros hijos necesitan crecer y gestionar sus emociones a su ritmo, con retos que tienen que afrontar en su vida. Si todo lo hacemos con cariño y tesón podremos ayudar al niño a ser un adulto integrado con total normalidad en una sociedad.


El contenido del artículo se adhiere a nuestros principios de ética editorial. Para notificar un error pincha aquí.

Sé el primero en comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

  1. Responsable de los datos: Miguel Ángel Gatón
  2. Finalidad de los datos: Controlar el SPAM, gestión de comentarios.
  3. Legitimación: Tu consentimiento
  4. Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  5. Almacenamiento de los datos: Base de datos alojada en Occentus Networks (UE)
  6. Derechos: En cualquier momento puedes limitar, recuperar y borrar tu información.