¿Los niños que asisten a una escuela infantil son más inteligentes?

¡Hola, lectores! Espero que estéis reflexionando sobre pregunta del título del post. Quizás estaréis pensando a qué viene esta cuestión en concreto. Pues bien, ahí va la respuesta. Tengo varias amigas con hijos de tres años que todavía no han asistido a ninguna escuela infantil y no tienen intención de hacerlo. Esa decisión la tomaron con sus parejas, y por lo tanto, tiene que ser respetada. Sin embargo, no encontraron el apoyo de sus familias. Los abuelos de los niños decían que sus nietos “iban a ser menos listos y espabilados”.

Obviamente, yo me quedé pensando en ese comentario. “Los niños que no van a una escuela infantil son menos listos y espabilados”. Pero no solo tuvieron la crítica de sus familias si no también la de mayoría de amigos ya que expresaban: “mi niño es más social porque va a la escuela infantil”, “pues yo llevé a mi hijo con dos años y da mil vueltas a los que se quedan en casa”. ¡Toma ya! La verdad es que no sé en qué se basan estos comentarios pero yo creo que no tienen razón.

Si los niños asisten a una escuela infantil o no es decisión de la familia

Eso es lo primero. Si los padres de los niños deciden no llevar a sus hijos a ninguna escuela infantil es cosa suya. Y si deciden lo contrario también lo es. Parece ser que hay gente que se mete en la vida de los demás como “Pedro por su casa” y eso no es así. Está bien dar un consejo o una opinión pero no lo está decir a nadie lo que tiene que hacer y utilizar fundamentos que no son para nada ciertos. Por lo tanto, comentarios como los que he mencionado están fuera de lugar. O al menos lo están para mí.

Los niños aprenden habilidades sociales en cualquier parte y no únicamente en la escuela infantil

¡Sorpresa! ¿Desde cuándo la escuela infantil es el único lugar donde los niños pueden socializar? Expresar que “los niños que asisten a una escuela infantil son menos tímidos y más abiertos” es algo que no tiene sentido. Los hijos  de mis amigas son súper abiertos y sociales y como os digo, no han pisado un aula todavía. Sin embargo, conozco a niños que acuden a escuelas infantiles desde los dos años y les da mucha vergüenza hablar con los demás. Por lo tanto, no podemos decir que un niño es más o menos tímido si va a un centro educativo infantil. 

Asistir a una escuela infantil no significa que los niños vayan a ser más inteligentes

El hijo de una vecina ha empezado el cole este año. Y era la primera vez que asistía a un centro educativo. Pidió reducción de jornada y poder trabajar desde casa y la empresa lo aceptó. Ella y su pareja decidieron no llevar a su hijo a ninguna escuela infantil. Sus familias no estuvieron de acuerdo y decían que el niño iba a tener muchísimos problemas cuando empezara el colegio. Pues bien, no solo no ha tenido problemas si no que los maestros y el pequeño han estado encantados durante el curso. 

No ha tenido ningún problema de aprendizaje, ni de socialización, ni de convivencia. ¡Todo lo contrario! La adaptación ha sido fantástica y el niño ha empezado (y terminado) primero de primaria muy ilusionado, emocionado y con buenas notas. En mi caso, no asistí a la escuela infantil hasta los cinco años. Y tampoco tuve dificultades en el colegio. Sin embargo, hay niños que han ido a escuelas infantiles y el cambio al colegio les ha superado (estrés, agobios, desmotivación…).

Escuela infantil: descubrimiento, experimentación y aprendizaje activo

Soy educadora infantil y adoro la profesión. Si hay padres que quieren llevar a sus hijos a las escuelas infantiles para que sean más inteligentes y más espabilados, creo que se están equivocando. A la escuela infantil no se va para ser más o menos inteligente. Los más pequeños deberían ir allí para descubrir cosas nuevas, para experimentar, para investigar y para aprender de forma activa. Sin embargo, hay familias que tienen las expectativas altas. “Oye, que mi hijo tiene tres años y no ha aprendido a escribir”, “¿es que no vais a enseñar a los niños a sumar y a restar?”

¡Cómo si tuvieran que aprender a escribir y a hacer operaciones básicas con cuatro años! Luego, pasa lo inevitable: que si se obliga a los niños a adquirir un aprendizaje antes de tiempo o de manera incorrecta, la desmotivación y la desilusión escolar está asegurada. Hay quién no entiende que cada niño tiene su ritmo individual de aprendizaje. Y desgraciadamente, no en todos los casos es respetado. Una cosa es fomentar y favorecer el interés por la lectura desde la infancia y otra es decir “tienes que aprender a leer con cuatro años sí o sí”. Ya os digo yo que de esa manera los más pequeños no van a tener interés por nada.


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