Todas pensamos en que un pin es un cĂłdigo o contraseña con la que protegemos un dispositivo. Esta misma idea podemos traspolarla al popularmente conocido como pin parental. Se tratarĂa de una medida que permite que las familias puedan decidir sobre a quĂ© contenidos complementarios tienen acceso sus hijos en los colegios.
Estas actividades sobre las que ejercer el pin parental serĂan obligatorias y evaluables, están relacionadas con los objetivos curriculares de los centros, pero no vinculadas con lo oque se considera materias clásicas. EstarĂamos hablando de temas que giran en torno a la inclusiĂłn, la diversidad o la educaciĂłn afectivo-sexual.
Polémica sobre el pin parental

El pin parental estuvo generando un gran debate en los primeros meses del año pasado cuando la RegiĂłn de Murcia la puso en marcha para vetar determinados contenidos en las aulas. Otras comunidades como Madrid y AndalucĂa tambiĂ©n plantearon su implantaciĂłn. Para determinar la implantaciĂłn del pin parental hay que tener en cuenta si este tipo de contenidos perjudican a los niños, y, si se trata de actividades extracurriculares.
El pin parental es una solicitud escrita que se dirige a la dirección del centro educativo en la que los padres solicitan información previa acerca de cualquier tipo de actividad: taller, charla… sobre cuestiones relativas al feminismo, la diversidad LGTBI o la identidad de género. De esta manera, los progenitores pueden elegir si quieren que sus hijos asistan a dichas actividades, o no.
En realidad se trata más bien de recopilar la autorización expresa de los padres para saber si quieren que sus hijos e hijas acudan a esta formación. La Ley de Educación establece que todos los alumnos deben participar en las actividades complementarias que se organizan en los centros educativos.
Voces a favor y en contra del pin parental

Sin entrar a nombrar siglas queremos recoger algunos de los argumentos a favor y en contra de la implantación del pin parental. Por parte de los alumnos, de la comunidad educativa, y los padres y madre hubo manifestaciones en uno y otro sentido. Muchas opiniones que se pudieron leer también pasan por distintas experiencias relacionadas con el acoso escolar.
El principal argumento de quienes defienden el pin parental es el derecho que tienen los padres a recibir informaciĂłn acerca de las actividades que se realizan en los centros o a educar segĂşn las propias convicciones morales a sus hijos. Para ello apelan al artĂculo 27.3 de la ConstituciĂłn.
Por oro lado, una amplĂa mayorĂa de profesores, familias y estudiantes ha manifestado su opiniĂłn en contra. Consideran la medida retrĂłgrada, que impide educar en igualdad y en la diversidad en la aulas. TambiĂ©n han centrado sus argumentos en la falta de confianza entre la instituciĂłn educativa y las familias. Recalcan que este tipo de medidas generan conflicto donde antes no lo habĂa.
Consecuencias pedagĂłgicas del pin parental

Algunos expertos como JosĂ© RamĂłn Ubieto, cree que la educaciĂłn obliga a ver las cosas de una forma distinta a como se presentan en casa. Esa forma no tiene por quĂ© ser contradictoria, sino que puede ser más amplia. Una educaciĂłn sin valores serĂa indeseable. Por su parte Miquel Castillo Carbonell, tambiĂ©n cree que estos contenidos no pueden obviarse, forman parte de la construcciĂłn de la identidad sexual y de gĂ©nero, y por lo tanto del proceso de formaciĂłn personal. La escuela es corresponsable y permite dinámicas más flexibles, abiertas y crĂticas.
Por otro lado, algunos docentes han declarado que el pin parental crearĂa una segregaciĂłn en el funcionamiento del aula. HabrĂa alumnos y alumnas que no participarĂan de determinadas experiencias, ideas, charlas o maneras de ver el mundo, mientras que otros sĂ, y esto le darĂa a estos Ăşltimos más capacidad crĂtica e informaciĂłn.
Además señalan que esta medida socava la autoridad del maestro, aumenta la desconfianza hacia los docentes. Generaliza la idea que todo el profesorado adoctrina o tiene una misma postura ideológica en determinados temas es muy delicado. Supone asumir que el profesorado no es profesional y enseña lo que le interesa.