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Obesidad infantil

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La obesidad se caracteriza por la acumulación y almacenamiento excesivo de grasa, principalmente en el tejido adiposo. Se manifiesta por un incremento de peso mayor al 20 por ciento del peso ideal esperado por la edad, la talla y el sexo. En los niños, una forma práctica, aunque no exacta, para calcular el peso a partir de los dos años de edad y hasta los cinco, resulta de multiplicar la edad en años por dos más ocho (niño de tres años=3 x 2 + 8=14 kg.) Estos factores tienen que ser cuidadosamente comparados cuando se analiza la obesidad en los niños y adolescentes.

En países desarrollados como Estados Unidos, uno de cada tres niños presenta problemas de obesidad. Eso no significa que en latinoamérica no hayan problemas de obesidad ya que se sabe que hay más de un 20% de niños obesos y es una cifra que va en aumento rápidamente. Es muy importante poder parar ésto antes de que se transformen en adultos obesos mórbidos que padecerán de una vida complicada en la salud y socialmente.

Debe desaparecer la idea o creencia de que la “gordura” en los niños es sinónimo de salud, o que con la edad reducirán de peso. Para evitar la obesidad es conveniente que desde los primeros meses de la vida los niños adquieran un buen hábito alimentario.

Los niños que padecen esta enfermedad se caracterizan, por lo general, por ser pasivos, reprimidos, tímidos, su gran apetito obedece a una actitud de escape, comen de manera compulsiva, tienen bajo rendimiento escolar y deportivo. Su tez rubicunda, rollizo o rechoncho.

Para evitar la obesidad infantil, una forma práctica es a través de los siguientes pasos:

  • Cambiar el hábito alimentario del niño y la familia.
  • Dieta adecuada para su etapa de crecimiento y desarrollo.
  • Ejercicio y actividad física rutinaria.
  • Participación activa de los padres y la familia.

No se trata de ser estrictos, pero sí de tener unos criterios claros y aplicarlos, según establecen los psicólogos. Los niños no entienden porque no es conveniente comer golosinas antes del almuerzo o durante el desayuno, por ello es tarea de los padres enseñarles a comer sanamente. A continuación te damos algunos consejos para que esta tarea sea más sencilla:

  • Estimula la práctica de deportes y la actividad física en general. Una hora de deporte al aire libre por día, es indispensable.
  • Intenta reducir las horas de televisión, para evitar las actividades sedentarias.
  • Enséñales a tus niños a masticar despacio. Los niños suelen ser muy ansiosos y glotones y tragan bocados enteros sin siquiera masticarlos.
  • Procura que tu niño no se saltee ninguna comida: Desayuno, almuerzo, merienda y cena. Así evitaras que sienta hambre y como chatarra entre las comidas.
  • Ten a mano frutas y verduras para el niño tengo fácil acceso a alimentos sanas y nutritivos cuando tenga hambre.
  • Intentar reducir al máximo las golosinas y chucherías, especialmente antes de las comidas.
  • No sustituir los clásicos almuerzos por bocadillos o comida chatarra.
  • Opta por ensaladas e intenta no hacer cenas rápidas de pizzas o hamburguesas.
  • No dejes que desarrolle otro tipo de actividades mientras come, mirar la tv, leer, jugar con los video- juegos. Así, evitaras que el niño como rápido y disfrute del momento de la comida.
  • No lo obligues a comer mucho, hay edades en las que necesita menor cantidad.

2 comentarios

  1.   NURIA dijo

    La obesidad infantil es efectivamente una amenaza más a la que nos enfrentamos los padres de hoy en día. Una iniciativa curiosa para promover hábitos saludables desde la infancia es este juego on line que os adjunto. http://www.herbalifeww.com/es/juego/

    Para niños a partir de los seis años, se trata de averiguar las respuestas correctas a las preguntas que sobre alimentación, deporte y salud plantea KEKO, la mascota virtual del juego a la cual hay que cuidar. Según avanza el juego y las preguntas se acierten o no, KEKO se mantiene más o menos saludable….

    Es una iniciativa curiosa para disfutar de un tiempo de calidad con nuestros hijos a la vez que enseñarles hábitos alimenticios-

  2.   Jose dijo

    Los principales países del mundo han declarado la guerra abierta a la obesidad, pero hasta la fecha los resultados no ya son poco alentadores, son claramente negativos y empeorando año tras año.

    Solo hay que echar un vistazo a las estadísticas en todo el mundo para darse cuenta de que hay que hacer algo que de verdad pueda frenar ó invertir esta tendencia.

    Creo que en la medida de mis posibilidades puedo aportar algo, pero por desgracia todo mi esfuerzo puede resultar inútil.

    Se trata de un producto deportivo de una simplicidad extraordinaria pero con unas cualidades excepcionales, que gusta muchísimo a los niños y con el que son capaces de realizar una de las actividades deportivas más exigentes durante horas sin parar.

    CARLEVER no es la panacea en materia deportiva, pero para un niño 5-10 años es uno de los vehículos con ruedas mas divertidos que existen y eso es fácil de constatar; las características de funcionamiento y maniobrabilidad reducen la distancia de convivencia entre ellos durante su utilización, mucho menor que con bicicletas; un altísimo grado de competitividad (una de las principales características de los niños a esas edades) motivan al niño para prolongar un esfuerzo muscular que resultaría imposible de lograr de cualquier otra manera sin un estimulo externo o con algún tipo de coacción como suele hacerse cuando se intenta que un niño pierda peso.

    Mas allá del simple juego, la actividad física regular representa una obligación que por mucho que se intente tiene la guerra perdida, esa es la razón de que todos los esfuerzos para reducir la obesidad estén destinados al fracaso en un porcentaje altísimo.

    CARLEVER es muchísimo mas que un juguete, aun que un niño sea incapaz de verlo, el esfuerzo que realiza durante horas por propia voluntad se aleja muchísimo de lo que se puede conseguir con ninguna otra actividad física individual.

    Resulta difícil de creer que tan poca gente adulta sea capaz de verlo, aun que resulta tan evidente simplemente observando durante una tarde a un grupo de niños montados en un CARLEVER.

    Le pese a quien le pese CARLEVER globalmente es el mejor vehículo para conseguir que un niño se habitué a realizar deporte, por que para el es un juego, pero además el esfuerzo muscular es superior al que exige cualquier otro; si alguien piensa lo contrario estoy dispuesto a demostrarle que se equivoca sometiendo a CARLEVER a todos los test y estudios pertinentes.

    Los niños se han alejado del deporte y no se van a acercar de nuevo a el con lo mismo de siempre cuando el ocio electrónico les ofrece tantas posibilidades de diversión, ese es un echo irrefutable que todo el mundo sabe pero que también todos pretenden negar.

    200 años sin una novedad de relevancia demuestran que no es tan fácil lograr algo tan simple, con tan bajo precio de fabricación y tan excepcionales características, pero además con unas exigencias de aprendizaje mínimas y un altísimo grado de seguridad.

    Pasar por alto CARLEVER es una insensatez cuando no existe ninguna otra alternativa equiparable.

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