¿A qué se deben los cambios de humor en los adolescentes?


La adolescencia no es una etapa fácil. Cualquier padre que la haya atravesado sabe que se trata de un período de grandes cambios en el que el vínculo que hasta entonces se tenía parece mutar a ritmo acelerado. Los cambios de humor en los adolescentes se transforman en moneda corriente, quien era extrovertido y conversador puede volverse tímido, aquéllos que solían contarnos todos sus secretos nos cierran la puerta de la habitación con recelo y es como si , de repente, fuésemos casi extraños para esos jóvenes que hasta hace muy poco eran nuestros polluelos a los que besábamos una y otra vez.

Claro que no siempre ocurre esta realidad, hay jóvenes y jóvenes sin embargo los cambios de humor en la etapa adolescente son frecuentes y están íntimamente ligados al proceso de crecimiento de nuestros hijos.

Hormonas, las responsables de tanta locura

¿Las razones? Bien, es sencillo: la adolescencia es la etapa en la que se profundiza el proceso de maduración en todos los ámbitos, desde los cambios físicos hasta los mentales y sexuales. Hay una revolución hormonal que regala sus primeros síntomas en la pubertad pero crece a paso acelerado en esta etapa, con el consecuente cambio interno de los adolescentes.

Si bien es frecuente escuchar a los padres quejarse de no saber qué hacer y cómo tratar a sus hijos adolescentes, son ellos los que también sufren en carne propia –algunos de forma más consciente, otros más inconsciente- este crecimiento que marca una cambio de reglas y de mirada tanto de su entorno social como familiar. Los adolescentes buscan su lugar en el mundo y para lograrlo, de alguna manera necesitan romper con los padres, o al menos establecer una distancia prudente para que entonces pueda nacer su “yo” más auténtico. Estos cambios provocan diferentes emociones y reacciones, que van desde la mencionada distancia física hasta enojos, ansiedad, sorpresa o angustia.

Sin dudas, la adolescencia implica un gran reto para los padres, que deberán aprender a duelar al niño/a que hasta entonces fue su hijo/a para aceptar y acompañar al adolescente que hoy es y que, a pesar de las reacciones, aún los necesita.

De los cambios físicos a los emocionales

Lo primero que advertimos como padres frente a nuestros hijos adolescentes son sus cambios físicos, proceso que viene ocurriendo desde la etapa de la pubertad pero se acelera en este período y no siempre es bien recibido por los jóvenes. Los cuerpos cambian y hay que adaptarse a ellos, siendo el crecimiento del vello y la aparición de los caracteres sexuales secundarios los más notorios. La voz de los varones cambia y sus testículos crecen al tiempo que comienzan a eyacular. En el caso de las mujeres, la primera regla y el crecimiento de los senos son los signos más evidentes.

Pero a esta realidad física hay que sumarle el nuevo reconocimiento del propio cuerpo y la excitación sexual que hasta entonces no estaba presenta. La imagen corporal se vuelve muy importante y esto impacta en muchos aspectos, incluso en los grupos de pertenencia.

Al impacto físico se le suman los cambios emocionales en los adolescentes, que ahora se vuelven más conscientes del mundo que los rodea y aparecen las primeras preocupaciones, la necesidad de privacidad y un nuevo mundo interno que deben conciliar con el externo. De ahí los súbitos cambios de humor en los adolescentes, que van desde el enojo y la tristeza hasta la felicidad inmediata, la risa extrema o la irritabilidad. Todos síntomas normales de la etapa.

Cambios en la conducta

Por último, durante la adolescencia hay cambios cognitivos, poco a poco los jóvenes comienzan a desarrollar el pensamiento abstracto, que ahora les permite observar diferentes puntos de vista y advertir las posibles las consecuencias de las acciones. Es una etapa en la que, de alguna manera, se pierda la ilusión de la niñez perfecta para reconocer un mundo y un entorno más real, lo que provoca cambios en la conducta, que van desde la búsqueda de libertad a la completa introspección, los altibajos emocionales, el repentino desorden o más horas de sueño.

¿Qué hacer frente a un hijo adolescente?

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Bien, la respuesta es sencilla frente a los cambios de humor de los adolescentes: demostrar que el amor de siempre está presente, apoyar a nuestros hijos, ser coherentes con ellos y respetarlos como personas pero, al mismo tiempo, marcar bien los límites, sin violencia y con mucho diálogo. No hay mejor aliado que la capacidad de redescubrirlos con equilibrio para acompañarlos en este nuevo viaje.

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