Cicloturismo en familia en otoño: rutas, seguridad y planificación con niños

  • Aprovecha el otoño para hacer cicloturismo en familia con temperaturas suaves, menos gente y paisajes llenos de colores.
  • Planifica rutas seguras por Vías Verdes, carriles bici y espacios naturales, ajustando distancias a la edad y forma física de los niños.
  • Prepara bien el equipo: ropa por capas, luces, kit de reparación, agua y comida, poniendo especial atención a la seguridad infantil.
  • Usa sillas, remolques o sistemas de enganche para peques y recuerda que el casco y la visibilidad son imprescindibles para toda la familia.

cicloturismo en familia en otono

Hay muchas razones para hacer cicloturismo con niños, de hecho, hay las razones que tú desees: realizar ejercicio físico en familia, recorrer el entorno natural con un medio de transporte ecológico, realizar trayectos en poco tiempo (si comparamos con el senderismo), divertirse, vivir la experiencia juntos, reforzar lazos familiares, etc. Y cuando hablo de cicloturismo, no me refiero necesariamente a salir un fin de semana mochila en hombro a recorrer 30 kilómetros para hacer noche en un alojamiento rural… porque desplazarse a ver ese lago que tan cerquita tenéis o visitar el pueblo de al lado en bicicleta, de alguna manera también lo es.

Está claro que la edad de tus peques condicionará vuestros planes, pero también su forma física; de hecho, si son muy pequeños deberás transportarlos con alguno de los sistemas que a continuación mencionaremos. Pero en cualquier caso, realizar unos 10 y 20 kilómetros de ida y vuelta en una tarde con peques de entre 9 y 12 años es un reto asequible. Es un plan que la mayoría de los niños aceptará algún día, tanto si son deportistas como si no, porque el esfuerzo tiene sus recompensas, y la mayor de ellas es la sensación de poder e independencia que da prescindir de los vehículos motorizados y, a la vez, “llegar tan lejos”.

Y es precisamente en otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los colores del paisaje cambian, cuando podremos disfrutar aún más del cicloturismo en familia. Para muchas personas, pedalear en otoño resulta incluso más agradable que en verano, aunque siempre se haya dicho que “las bicicletas son para el verano”. Además la Naturaleza en la tercera estación del año es impresionante y sorprendente: hojas crujientes bajo las ruedas, bosques teñidos de ocres, rojizos y dorados, ríos con más caudal y caminos menos transitados que en plena temporada alta.

Si te estás proponiendo incentivar el uso de bici en tu familia, nuestras ideas te van a gustar; si eres experta, serás tú la que nos aportes. Realmente hacer bicicleta es una actividad física asequible para la mayoría y cómoda, porque con excepción de los primeros días (si no tienes práctica) no te va a costar nada, y los beneficios para la salud y el bienestar emocional resultan muy notables.

Familias en bici: la planificación

familia haciendo cicloturismo en otono

Necesitaréis preparar la ruta, o como mínimo saber dónde ir: puede ser que queráis recorrer una ruta verde que conocéis, puede que tengáis que recurrir a agrupaciones de ciclistas para pedir información, o incluso diseñar vuestra salida con el mapa en la mano. Hoy en día existen aplicaciones y webs especializadas que facilitan mucho esta tarea, así como Agencias de Viajes de cicloturismo que diseñan itinerarios familiares ya probados y adaptados a diferentes niveles.

En otoño conviene prestar todavía más atención a la planificación, porque los días son más cortos, las condiciones meteorológicas pueden cambiar con rapidez y algunas instalaciones turísticas reducen horarios. Por eso es fundamental tener claro el recorrido, las alternativas y los puntos de escape en caso de cansancio o mal tiempo.

Pautas clave para elegir ruta y organizar el viaje

planificacion de ruta de cicloturismo en familia

  • Buscar senderos o vías para transitar que sean seguros y poco transitados.
  • Dar preferencia a zonas protegidas y Vías Verdes en las que se ha previsto el tránsito de bicicletas, sin coches y con pendientes suaves.
  • Para trayectos muy largos con o sin pernocta, los expertos recomiendan escoger aquellas rutas que transitan cerca de vías férreas; así se puede utilizar el tren de vuelta (en los trenes de cercanías se admiten bicicletas).
  • Si el punto de partida no está cerca de casa, necesitaréis porta bicis instalados en vuestro vehículo, o que alguien con coche equipado os recoja.
  • Calcula bien los horarios de salida y llegada, sobre todo en otoño cuando anochece antes; infórmate sobre los servicios sanitarios y de restauración que existen en las poblaciones por las que pasáis; reserva previamente alojamiento si vais a pasar alguna noche fuera de casa.
  • Básicamente, con la bici podéis ir por Vías Verdes, Espacios Naturales y Carriles Bici (ciudades o tramos entre poblaciones). Hoy en día, con acceso a Internet, podéis tener información de todo esto, pero un buen mapa también os será de ayuda, especialmente si se combina con un GPS o con apps de ruta que permitan descargar los tracks para seguirlos sin cobertura.

    El otoño es además un momento perfecto para practicar un tipo de cicloturismo más relajado, sin tanta presión por los tiempos ni por los kilómetros. Muchas familias aprovechan esta época para entrenar un poco la forma física tras el verano o simplemente para disfrutar de paseos tranquilos en los que el ritmo importa menos que el entorno. Las rutas pueden incluir paradas en miradores, pueblos con encanto, zonas de picnic o puntos de interés cultural y gastronómico.

    CIcloturismo-niños2

    ¿Qué preparar?

    Para que la experiencia sea agradable, la preparación del equipo personal es tan importante como la elección de la ruta, y en otoño conviene pensar en la variabilidad del tiempo: mañanas frescas, mediodías más templados y posibles rachas de viento o lluvia.

    Mochilas ligeras para todos con agua (además del botellín de la bici) y algún alimento de ingesta fácil como fruta o barritas de cereales; pañuelos para recoger el sudor de la cabeza y que los peques puedan colocarse debajo del casco, toallitas húmedas o pañuelos para lavarse o secarse. También camisetas y calcetines de recambio y chubasquero ligero (según el clima). Prepara gorras, porque cuando acabamos y nos quitamos el casco, también debemos protegernos del sol, incluso en días nublados.

    Los adultos llevarán en sus mochilas el picnic para almuerzo y comida, un botiquín, crema de protección solar, móvil cargado, los mapas, documentación y algo de dinero en efectivo por si no hay cobertura o TPV. Que a nadie se le olvide el kit básico de reparaciones: pregunta en tu establecimiento de ciclismo pero cuenta con poner cámaras, parches, bomba, aceite y herramienta multiusos (como mínimo). En otoño es habitual pasar por zonas húmedas o con hojas, por lo que es interesante revisar la presión y estado de los neumáticos para garantizar un buen agarre.

    Además, conviene adaptar la ropa a capas, algo muy recomendado para el ciclismo otoñal: una camiseta transpirable, un maillot o sudadera térmica ligera y una capa exterior cortaviento o impermeable plegable. Así podrás ir ajustando según suba o baje la temperatura. Los guantes largos, un buff para el cuello y unos manguitos o perneras pueden marcar la diferencia entre pasar frío o ir confortable.

    En caso de que vayáis a pasar más de un día, hay que contar con zapatillas de recambio por si acaso y también con más ropa (mudas incluidas). Un fin de semana sobre 2 ruedas tampoco supone mucha complicación, otra cosa es que vayáis a pasar más tiempo, en cuyo caso deberías tener claro cómo podéis lavar la ropa y dónde iréis comprando comida. Muchos alojamientos “bikefriendly” cuentan con servicios específicos para ciclistas: espacios para lavado y custodia de bicicletas, zonas para secar ropa, menús adaptados para deportistas y, en ocasiones, información sobre rutas locales.

    Seguridad y equipación específica en otoño

    seguridad en cicloturismo en familia en otono

    En otoño los días son más cortos y la luz cambia con rapidez, por lo que la visibilidad es un punto clave, sobre todo si parte del recorrido discurre por carreteras o caminos compartidos con vehículos a motor.

    • Equipa las bicis con luces delanteras y traseras, incluso si no planeas rodar de noche; una nube o un bosque cerrado pueden restar mucha luz.
    • Usad chalecos, detalles reflectantes o prendas en colores vivos que mejoren vuestra presencia en la vía.
    • Revisa el estado de los neumáticos: en otoño hay hojas, barro y firme húmedo; un buen dibujo y algo menos de presión que en verano aumentan la adherencia.
    • Enséñales a los peques a respetar las normas básicas de seguridad vial: circular en fila de uno en uno cuando sea necesario, señalizar con el brazo los giros, no cruzar sin mirar, etc.

    Para rutas más largas o zonas de montaña, valora también llevar una manta térmica ligera en el botiquín, un frontal pequeño y, si es posible, un localizador compartido con alguien de confianza. No se trata de asustar a nadie, sino de tener cubiertas las necesidades básicas para que la experiencia sea segura y agradable.

    Llevar a niños pequeños en bicicleta

    Cuando los peques todavía no pedalean con autonomía o se cansan pronto, el cicloturismo sigue siendo posible gracias a diferentes sistemas de transporte infantil que se acoplan a la bicicleta adulta.

    Normas básicas:

    • Las sillas de delante van sobre la barra adaptadora y se utilizan aproximadamente hasta los 24 meses, y desde que son capaces de sujetar el cuello y la cabeza. Son muy prácticas para trayectos cortos y permiten un contacto visual constante entre la persona adulta y el bebé.
    • Para poner al niño detrás tendrás que esperar a que haya cumplido los 2 añitos, antes su sistema músculo esquelético aún no es lo suficientemente maduro. Asesórate en la tienda especializada que frecuentes sobre los sistemas de enganche, el respaldo y los cinturones de seguridad.
    • Los remolques infantiles son una solución válida hasta los 5 años, y aunque son muy cómodos para los peques y permiten llevar algo de equipaje extra, resultan más caros. Hay quien instala el capazo de bebé dentro, siempre que el modelo lo permita y se respeten las indicaciones de seguridad del fabricante.

    Además de estas soluciones, si tienes peques que se manejan con su pequeña bicicleta pero aún no tienen edad para seguir un recorrido con sus padres, existe la posibilidad de anclar la bici del niño a la del mayor mediante los sistemas “follow me” o “trailgator”. Estos sistemas convierten la bici infantil en una especie de remolque articulado: el adulto controla la dirección y el niño puede pedalear o descansar sin riesgo de descolgarse del grupo.

    En rutas otoñales, conviene abrigar un poco más a los peques que van en silla o remolque porque se mueven menos y, por tanto, pierden calor con más facilidad. Una manta ligera, un cortaviento y guantes pueden marcar la diferencia entre un paseo agradable y un mal rato de frío.

    Para finalizar, os recordamos que la seguridad de las niñas y los niños es primordial: ¡que no falte el casco! A partir de ahí, todo suma: gafas para proteger de insectos y polvo, calzado cerrado, frenos revisados y, sobre todo, muchas ganas de disfrutar juntos.

    Imágenes — jonny.hunter.

    Salir en bicicleta en otoño con la familia es una combinación casi perfecta: temperaturas suaves, paisajes espectaculares, menos aglomeraciones turísticas y precios más bajos en alojamientos y actividades. Tanto si os iniciáis con pequeñas excursiones a un pueblo cercano como si soñáis con una escapada de varios días por Vías Verdes o espacios naturales, la clave está en adaptar la ruta a la edad de los niños, preparar bien el equipo y dar prioridad absoluta a la seguridad. Con estos ingredientes, cada pedalada se convierte en una oportunidad para fortalecer vínculos, descubrir nuevos rincones y enseñar a los peques a querer y respetar la naturaleza.


    Añadir como fuente preferida en Google