Cómo incluir la naturaleza en tu hogar

Si preguntas a un niño de ciudad de donde viene la leche, te dirá que del frigorífico. Esta desvinculación con la naturaleza está provocando problemas en nuestros hijos más allá de la inocencia de esta frase, en principio divertida, pero que revela la triste realidad de que estamos perdiendo la conexión con la realidad del mundo natural.

Todos sabemos los múltiples beneficios de un entorno natural para el desarrollo de nuestros hijos, pero no siempre es posible salir a pasear al campo. Al menos, no tanto como quisiéramos, el estilo de vida que tenemos actualmente en las ciudades, así como el exceso de actividades a los que nos sometemos a nosotros mismos y a nuestros hijos, nos dificultan el contacto con la naturaleza. Así que ahora te daremos algunas ideas para traer la naturaleza a casa.

Construir un huerto o jardín urbano

Todos tenemos una terraza, balcón o ventana, que se ve triste y vacía, puede ser muy divertido montar un pequeño jardín o huerto y comenzar haciendo semilleros con los vasos de yogurt que íbamos a tirar a la basura. Podemos usar también las cajas de madera que se usan para el transporte de frutas y verduras y construir con ellas una bonita jardinera. O palés e incluso neumáticos, si tenemos una terraza grande o un patio disponible.

Esta es una actividad sencilla que puede entretener a los más pequeños además de ayudarles a descubrir el maravilloso proceso por el cual crecen las plantas. Se pueden plantar diversas semillas y descubrirán que si son constantes en sus cuidados y respetuosos con las necesidades de cada especie que plantaron, sus plantitas crecerán fuertes y sanas. Pon atención a las especies que sembráis o podrías acabar necesitando un tiesto más grande del que esperabas.

Decora con plantas

A veces no tenemos hueco en esas ventanas o balcones para colocar macetas, así que tenemos que trasladar la naturaleza al interior del hogar.

Para eso existe una gran diversidad de plantas de interior como la violeta africana o  las plantas aromáticas tipo romero, menta, albahaca etc o plantas más exóticas como puede ser un cáctus o una venus atrapa moscas. Es enriquecedor hacerse con distintas especies y aprender en familia las necesidades de cada una. Turnarse para el cuidado de las plantas es una forma muy bella de incluir la naturaleza en la rutina familiar.

Adopta una mascota o lleva a tus hijos a un refugio.

Para enseñar a nuestros hijos que la leche viene de la vaca, no hace falta que adoptemos una, pero sí que será más fácil para los niños relacionar el concepto si ven una gata que amamanta a sus gatitos.

Los beneficios de tener una mascota se extienden desde una mejora del sistema inmune, a un mejor desarrollo emocional y cognitivo, potenciando la empatía y la generosidad. Los niños aprenden a tratar y a comunicarse con otros seres vivos diferentes a ellos, lo cual les lleva a un sinfín de aprendizajes que no serían posibles sin estar en contacto con animales de una especie distinta.

No siempre tenemos posibilidad, por las circunstancias que sean, de adoptar una mascota. En ese caso también podemos optar por colaborar como voluntarios con un refugio, llevando a pasear a los animales o contribuyendo en sus cuidados, en compañía de nuestros hijos. Es una buena forma, no solo de que entren en contacto con la naturaleza, si no de que descubran que hay muchas formas de ayudar, de ser solidarios y de tener responsabilidad con otros seres vivos.

Es cierto que también puedes acercarte a una tienda o criador especializado para comprar un cachorro de la especie y raza que tú prefieras, pero al acudir a adoptar o colaborar con un refugio les enseñas un valor añadido, que es el respeto por los seres vivos por encima de su valor económico. Ya que, a ciertas edades es importante que sepan, que un amigo no se puede comprar.


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