Consejos para una alimentación saludable en el primer año del bebé

Una buena alimentación es fundamental durante toda la vida de un ser humano, pero muy especialmente en el caso de los bebés y los niños. El desarrollo depende en muchos factores de la alimentación, las funciones neuronales, el crecimiento, el desarrollo de los músculos, los huesos, los tejidos, etc, dependen en gran parte de los nutrientes que nos aportan los alimentos.

Por ello, durante el primer año del bebé es esencial que el pequeño reciba todos los nutrientes básicos. Durante los 6 primeros meses de vida, la alimentación de los pequeños es exclusiva de leche. En este caso, la lactancia materna es sin duda el mejor alimento que puede recibir tu hijo. No obstante, existen muchos motivos por que se opta por la lactancia artificial.

Esto no supone en sí un problema nutricional y tu bebé puede crecer fuerte y sano. Si aún no ha nacido tu hijo o hija, y tienes dudas en cuanto a la forma en que lo alimentarás, te dejamos en los siguientes enlaces información al respecto. En este artículo hablamos sobre los muchos beneficios de la lactancia materna, seguro que encontrarás respuesta a muchas cuestiones.

La alimentación complementaria

A partir de los 6 meses comienza en la mayoría de los casos la alimentación complementaria. En los últimos tiempos se ha puesto muy de moda una nueva forma de introducir los alimentos, se trata del Baby Led Weaning. Si no conoces esta técnica, en el enlace hablamos sobre las diferencias entre este método novedoso y el tradicional a base de triturados.

Independientemente del método que elijas, es muy importante que te asegures de que tu hijo recibe todos los nutrientes, minerales, vitaminas o proteínas que necesita para crecer fuerte y sano.

Alimentos frescos, naturales y de temporada

Hoy en día existen cientos productos procesados específicos para alimentar a los bebés. A pesar de ser cómodo y que no pasa nada por recurrir a ello alguna vez, de forma extraordinaria, lo mejor para tu hijo siempre serán los alimentos naturales. Todo lo que tú misma cocines en casa, es lo mejor y lo más saludable para tu pequeño.

Además, es importante que elijas en la medida de lo posible frutas y verduras de temporada. De esta forma, el alimento se encuentra en su momento óptimo, con todas sus propiedades, mejor sabor, es más barato y además contribuyes a la conservación del medio ambiente.

Nada de sal, ni azúcar

No debes añadir nada de sal ni de azúcar a la comida de tu pequeño. En primer lugar, porque tu hijo no tiene en su paladar el sabor salado y por lo tanto no distingue si la comida tiene más o menos sabor. La sal y el azúcar son completamente innecesarias en la dieta de los bebés y los niños pequeños.

Para que los purés y las cremas queden más sabrosos, puedes probar a cocinarlos de la siguiente manera. Una vez que tengas bien limpia y troceada la verdura que quieras utilizar, prepara una olla con un chorreón de aceite de oliva virgen extra. Incorpora las verduras y saltea durante un par de minutos antes de añadir el agua, después, añade el agua y deja cocer el tiempo necesario.

No obligues ni fuerces a tu bebé a comer

Es muy importante que seas paciente a la hora de las comidas, así podrás observar cuándo tu hijo ya no tiene más hambre o si quizá un alimento en concreto no le gusta o no le sienta bien. No debes obligar a tu bebé a comer, es preferible probar con otras opciones, echarle imaginación para que el pequeño se entretenga.

No te desesperes si un día no quiere comer, prueba de nuevo al día siguiente y si acepta una cucharada, date por satisfecha. Piensa que el bebé hasta ahora sólo ha tomado leche y tiene que acostumbrarse a los nuevos sabores y texturas de los alimentos.

Cambia progresivamente la textura de los alimentos

Si vas a alimentar a tu bebé de forma tradicional, con purés y papillas, es recomendable que a medida que pasen los meses vayas cambiando la textura de los alimentos. En lugar de triturar por completo el puré, prueba a chafar las verduras con un tenedor. Este paso es importante para que se fortalezca la musculatura del bebé y para prepararlo de cara a su futura alimentación.


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