Cuentos para enseñar el valor de la gratitud a los niños

Uno de los mejores valores que puedes enseñarle a tus hijos, es el de la gratitud. Aprender a ser agradecidos y a valorar el esfuerzo de otras personas, es una lección fundamental en la educación de los niños. Pero esta, no es una simple cuestión de aprender a decir gracias. Es necesario que los niños comprendan lo que significa el agradecimiento y lo importante que será para el resto de su vida.

A través de los cuentos, podemos enseñar a los niños todo tipo de lecciones. De una forma sencilla y que ellos pueden comprender con facilidad. De esta forma podrás inculcar en tus hijos el valor de la gratitud a través de cuentos y fábulas milenarias que han servido de ayuda a miles de familias en el mundo.

La tortuga blanca

Esta historia sobre la gratitud, es una leyenda tradicional de la cultura China.

Mao Pao era un chico de 15 años que vivía en China. Desde pequeño se preparaba para ser un guerrero, por lo que le encantaba llevar la vestimenta apropiada para ello. Un día después de entrenar, fue al río Amarillo a refrescarse en sus aguas, se quitó el uniforme y se metió al agua. Mientras nadaba, se encontró con un pescador al que preguntó qué hacía en ese río.

Este le respondió, que estaba buscando algo que pudiera vender en el mercado. De repente, el pescador se lanzó al agua a por un animal y sacó una pequeña tortuga blanca. El pescador estaba eufórico de alegría, pues pretendía vender ese animal y sacar un buen dinero en el mercado. Cuando Mao Pao se acercó, vio los pequeños ojos de la tortuga e inmediatamente se apiadó de ella.

Le pidió al hombre que la dejase en libertad, pero este se negó ya que necesitaba el dinero. El joven, le entregó su ropa a cambio de que liberase a la tortuga. Se quedaría con una simple túnica y así, selló el trato. Para asegurarse de que no le pasaba nada, se la llevó lejos. El joven la dejó en un estanque y la tortuga se fue tranquila nadando.

Pasaron 50 años y Mao Pao se había convertido en un valeroso general y su pueblo vivía momentos de guerra. Durante una batalla perdida, el guerrero se quedó solo, abandonado por su tropa y huía corriendo cuando se encontró con el río Amarillo de su infancia. Pensó que si llegaba al otro lado podría salvar su vida, pero el río llevaba mucho cauce y parecía imposible.

De repente, Mao Pao vio acercarse un enorme caparazón blanco y al llegar a él, aquella tortuga de su infancia asomó la cabeza. Sin pensarlo, subió a ella y se agarró con fuerza, sin problema la tortuga le llevó al otro lado del río y así, salvó su vida.

El león y el ratón, una fábula de Esopo

Un león se encontraba disfrutando de una siesta, cuando un pequeño ratón comenzó a jugar y a hacerle cosquillas por el cuerpo. El león se despertó y enfurecido atrapó al ratón con la intención de comérselo, pero el pequeño ratón consiguió pedir clemencia.

-¡Un momento!, león por favor no me comas, solo estaba jugando. Si me dejas ir, algún día te recompensaré de alguna manera, quizá algún día necesites mi ayuda.

El león se echó a reír, pensaba que aquel pequeño ratón nunca podría hacer nada por él, pero como le hizo gracia le dejó ir. Le perdonó la vida y dejo que el ratón se marchase.

Unos días después, unos cazadores habían colocado una red cerca de la cueva del león. La pusieron sobre las ramas de los árboles para poder atraparle sin que se diera cuenta. Con la mala fortuna, de que el león al pasar por la trampa quedó atrapado en la red.

El león rugía fuertemente mientras intentaba escapar, cuando de casualidad, el ratón escuchó los gritos. Rápidamente se acercó para poder ver que pasaba. Sin pensarlo, se encaramó a la red y comenzó a roerla hasta que el león se pudo liberar de su trampa. Y así, aquel pequeño ratón salvó la vida del fiero león, a pesar de ser mucho más grande y mucho más fuerte que el.

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Soy Toñy, mamá primeriza de un pequeño terremoto, con él aprendo y disfruto cada día. Curiosa e inconformista, dedico mi tiempo libre a investigar sobre la maternidad y crianza. Apasionada de la lectura en todos sus géneros, aprendiz de escritora, tejedora compulsiva y amante de la buena cocina.

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