La salud mental en los adolescentes

La adolescencia es una etapa difícil de sobrellevar, tanto para los padres como para los propios adolescentes. Los chicos tienen que aprender a adaptarse a una nueva etapa social. Cuando hasta hace nada eran niños y se les aceptaba ciertas conductas, de repente deben comportarse con cierta responsabilidad. La adaptación a la adolescencia supone un reto para la mayoría de los niños.

El paso de la infancia hacia la adolescencia puede resultar un duro trance para muchos niños. Muchos son los cambios a los que se tienen que enfrentar, cambios físicos, hormonales, sexuales, intelectuales o sociales. Un cambio que en muchas ocasiones sucede de un forma brusca, desestabilizando la fragilidad del niño. Todos estos cambios emocionales pueden ser transitorios, pero en muchos casos, son el desencadenante de graves problemas de salud mental.

El paso de la niñez a la adolescencia es un factor de riesgo

Muchos pueden ser los factores que influyan para que el niño atraviese trastornos relacionados con la salud mental:

  • El paso del colegio al instituto, donde el niño tendrá mayores responsabilidades escolares. Además de la presión académica, se suma la de hacer nuevos amigos y pertenecer a un círculo social.
  • Nuevas amistades que influyan en la personalidad del niño, que pueden afectar negativamente en su autoestima. Obligando al niño o la niña a modificar su comportamiento y su personalidad para sentirse aceptado por el resto.
  • Los cambios en la estructura familiar pueden ser desestabilizadores para un chaval que acaba de atravesar la puerta de la adolescencia.

¿Cuál es el papel de los padres?

Los problemas de salud mental se pueden y se deben tratar, un niño puede atravesar por una serie de circunstancias que afecten a su estabilidad emocional. Es fundamental que el niño reciba la atención necesaria, de forma que el problema pueda atajarse y las consecuencias sean las mínimas. De otra manera el niño podría sufrir las consecuencias de esos problemas durante toda su vida.

La actitud que tomen los padres y las madres será fundamental para solucionar el problema. Es muy posible que un padre o una madre pierda la paciencia ante una mala actitud de su hijo, no es cuestionable, todos los padres no cuentan con las herramientas suficientes para tratar estas situaciones. Pero la herramienta más importante que posees es tu amor hacia tu hijo, tu comprensión, tu paciencia y tu apoyo, es lo mejor que le puedes ofrecer a un adolescente que atraviesa un problema.

Hablar con los chavales de forma abierta y sincera les ayuda mucho a entender que no están solos. Para cada persona su problema es el más grave, conocer a otras personas que han pasado por algo similar les ayuda a sentirse parte de algo. Cuéntale a tu hijo tus experiencias, cómo te sentías tu a su edad y cómo superaste ese periodo de tu vida. Los chicos necesitan saber que pueden hablar con sus padres sin ningún temor.

Señales de alerta de posibles problemas de salud mental

En muchos casos las señales pueden ser visibles rápidamente, pero en otros muchos casos, se van sucediendo poco a poco y pueden alargarse de forma alarmante en el tiempo. Debes estar atento a las actitudes de tu hijo, de forma que si observas algún cambio importante, tengas en tu mano la posibilidad de que se le atienda lo antes posible. La transición a la adolescencia es complicada pero algunas conductas pueden ser indicadores de algo más grave.

  • Alteraciones en la rutina de sueño. El insomnio, la dificultad para dormir e incluso dormir demasiado.
  • Cambios en la forma de alimentarse. Reciente rechazo a la comida, incluso a su plato favorito o si se levanta de la mesa en cuanto termina de comer y se encierra en el baño. Pueden ser indicadores de algún trastorno alimenticio que debe ser vigilado.
  • Pérdida de la autoestima, que puede estar acompañado de ejercicio excesivo, querer cambiar bruscamente de imagen o cambiar las aficiones infantiles por otras más adultas.
  • Aislamiento, el niño no quiere relacionarse con antiguas amistades, no quiere salir de casa e incluso sufre cada día a la hora de ir a clase.
  • Cambios de humor bruscos y repentinos. Pasar del llanto a la alegría, de la rabia y los gritos a la amabilidad, buscar constantemente la aprobación del adulto después de un cambio de humor.

Estas actitudes entre otras, pueden ser una señal de que algo está ocurriendo a nivel mental en el niño. Pero no significa que todos los niños sufran trastornos emocionales al pasar a la adolescencia. Tu función como madre o padre en esta etapa consiste en estar alerta, armarte de paciencia y comprensión y estar al lado de tu hijo.


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Salud

Soy Toñy, mamá primeriza de un pequeño terremoto, con él aprendo y disfruto cada día. Curiosa e inconformista, dedico mi tiempo libre a investigar sobre la maternidad y crianza. Apasionada de la lectura en todos sus géneros, aprendiz de escritora, tejedora compulsiva y amante de la buena cocina.

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