
El caso de Jokin Cebeiro (un adolescente de 14 años) nos sigue interpelando: se lanzó desde la muralla de Hondarribia porque no era capaz de soportar las humillaciones y agresiones físicas que llevaba sufriendo un año. Antes que él, otros niños y jóvenes habían sufrido acoso escolar; después de esa fecha (por desgracia) se ha seguido produciendo bullying, y desde el desarrollo de las Redes Sociales y mensajería instantánea, las víctimas son sometidas a un acoso constante, tanto si lo reciben en sus dispositivos móviles, como si se generan contenidos destructivos sobre ellos. La que os voy a presentar hoy, no es la primera iniciativa de prevención bien planificada y llevada a cabo en nuestro país; pero sí que es la más global, más abajo os amplío información.
El caso de Jokin fue el primero en ser reconocido, por fin abríamos los ojos, y se hablaba sin miedo de una problemática terrible. Hoy sabemos que deja huellas en la persona, y que puede ocasionar problemas físicos y psicológicos incluso una vez alcanzada la adultez.
¿Creéis que la conciencia social ha cambiado?, personalmente pienso que quizás se haya modificado (levemente), sin embargo ¿no os suela la expresión ‘solo son cosas de niños’? Claro que os suena, porque la seguimos oyendo en nuestro entorno. Probablemente sea un indicador de la poca valoración que tiene, y de que ni de lejos es considerada grave, como ocurre con la violencia de género; y es que los menores de edad son ninguneados, y sus problemas se nos antojan nimios. Pero no sólo son esos seis suicidios entre distintos periodos, los que nos deben alertar, porque detrás de los comportamientos de acoso (tan frecuentes como que probablemente en la escuela de tus hijos está sucediendo) hay muchos niños sufriendo, y buena parte de ellos se encuentran indefensos por la pasividad de los adultos.
La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE) es fundadora del Plan Nacional contra el Acoso Escolar, iniciativa que se presentó el viernes pasado. Se parte de una idea clave: ‘los niños y adolescentes, tienen derecho a asistir a su centro escolar de forma segura, en un entorno libre de agresiones que no les provoque miedo”. Esta entidad está formada por profesionales de diferentes sectores, y además por madres y padres de víctimas, todos ellos muy comprometidos en la lucha contra el bullying.
Este Plan Nacional está compuesto de varias intervenciones
- Análisis de incidencia: utilizando un test que permitirá evaluación precisa, objetiva y científica.
- Sensibilización en las aulas, a alumnos y profesores. Se pretende que aprendan a detectar y diferenciar el acoso escolar de cualquier otro conflicto puntual.
- Charla a los padres sobre detección temprana, prevención e intervención en casos de acoso escolar.
- Formación a dos alumnos de cada aula, que les permita intervenir rompiendo el círculo vicioso del espectador pasivo; y ejerciendo a la vez labores de vigilancia.
- Implementación de un protocolo de actuación para proteger a la víctima.
Se utilizará el juego de ordenador Monité contra el acoso escolar, así como sus guías de apoyo, que permitirán estructurar actividades mensuales como hilo conductor
Además de todo ello, las víctimas se beneficiarán de la capacitación en herramientas verbales y físicas que les permitan recuperar la autoestima y confianza. Hay un aspecto que considero clave, y por el que felicito a AEPAE: el Plan que han diseñado permite que los centros educativos lo integren de forma natural en su funcionamiento, con el objetivo de prevenir la violencia; de esta forma se podrá mantener presente durante todo el curso académico.

Al principio de este post, he realizado una afirmación un tanto atrevida, relacionada con la modificación de la conciencia colectiva. Veréis, el estudio más completo (hasta el momento) realizado a nivel europeo, se llama Cisneros X. Se evaluaban casi 25 mil niños desde segundo de Primaria en 14 comunidades autónomas de nuestro país. La tasa de incidencia era del 24 por ciento. Posteriormente el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa, arrojaba una cifra también preocupante (21 %); y solo entre alumnos de tercer ciclo de Primaria.
Los estudios señalan como comportamientos de acoso más frecuentes: bloqueo, hostigamiento, manipulación, coacciones, exclusión, intimidación, agresiones y amenazas
La erradicación del acoso escolar, es un asunto colectivo y son varios factores los que inciden, pero si los que tenemos responsabilidad dejamos de escurrir el bulto (padres incluidos), probablemente la situación mejore. Por eso me alegro tantísimo del proyecto que AEPAE empieza a desarrollar.
Imagen — (última) Prodeni.
Derecho a un entorno escolar libre de acoso: marco legal y deberes de protección
El derecho de la infancia y la adolescencia a una educación segura y libre de violencia está reconocido por nuestra normativa educativa y de protección de la infancia. Las leyes educativas y de protección integral obligan a los centros a garantizar la integridad física, psicológica y moral del alumnado, a prevenir cualquier forma de violencia y a activar protocolos ante el mínimo indicio de acoso.
Este marco exige planes de convivencia operativos, canales confidenciales de comunicación, formación específica del profesorado y pautas claras de intervención en coordinación con orientación, equipos directivos e inspección educativa. Asimismo, el alumnado tiene derecho a ser escuchado y protegido de inmediato con medidas cautelares (cambios de grupo, acompañamiento y supervisión en patios y pasillos, limitación de contacto con los agresores, etc.).
Las administraciones educativas supervisan el cumplimiento de estos deberes y disponen de protocolos autonómicos. También existen referencias oficiales accesibles en el BOE que refuerzan estos derechos y el deber de notificación y actuación por parte del centro ante situaciones de acoso.
Qué es el bullying y cómo identificarlo a tiempo

El bullying es una forma de violencia entre iguales que se caracteriza por la repetición en el tiempo, la intencionalidad y un desequilibrio de poder (real o percibido) que dificulta la defensa de la víctima. Puede expresarse de forma física (golpes, empujones, daños a objetos), verbal (insultos, amenazas, motes), psicológica/relacional (humillación, manipulación, aislamiento) y mediante ciberacoso (mensajes ofensivos, difusión de imágenes sin permiso, perfiles falsos o campañas coordinadas en redes sociales y mensajería).
Señales de alerta habituales incluyen cambios bruscos en el estado de ánimo, somatizaciones (dolor de cabeza o abdomen), miedo a ir al centro, pérdida o roturas frecuentes de material, descenso del rendimiento, aislamiento, alteraciones del sueño y del apetito. Identificarlas temprano permite activar el protocolo y proteger a la víctima desde el primer momento.
Datos relevantes y magnitud del problema

Estudios universitarios a gran escala indican que 1 de cada 3 víctimas no cuenta a nadie lo que ocurre y cerca del 20% del alumnado reconoce haber sufrido maltrato entre estudiantes. Entre los motivos atribuidos por las víctimas, destacan el aspecto físico, desafiar estereotipos de género y la envidia; y se confirma que las agresiones verbales son las más frecuentes.
El monitoreo internacional sobre ciberacoso detecta millones de casos anuales a nivel global y estima que 1 de cada 4 situaciones de acoso se manifiesta en el entorno digital, principalmente a través de redes sociales y mensajería instantánea. En ese contexto, se observa una mayor afectación en niñas. Estos hallazgos complementan los datos citados más arriba (Cisneros X e informes autonómicos), que ya mostraban incidencias elevadas en etapas de Primaria y Secundaria.
Estrategias efectivas de prevención e intervención

Sensibilización y cultura de respeto
Programas de concienciación con talleres, charlas y campañas ayudan al alumnado a diferenciar el acoso de otros conflictos, a saber cómo pedir ayuda y a romper el silencio del espectador. Implicar a familias, profesorado y personal no docente consolida un clima de confianza.
Educación socioemocional
El desarrollo de empatía, habilidades de comunicación, resolución pacífica de conflictos y cooperación desde edades tempranas reduce la aparición de dinámicas de hostigamiento y promueve una convivencia inclusiva y respetuosa.
Normas claras y protocolos
Un código de conducta explícito, con consecuencias proporcionales y un protocolo de actuación bien conocido por toda la comunidad escolar, garantiza respuestas rápidas: protección inmediata de la víctima, investigación con entrevistas, registro documental y seguimiento.
Formación y apoyo al profesorado
La formación continua en detección e intervención (incluido el ciberacoso) y el acceso a recursos y apoyo psicológico permiten a docentes y tutores gestionar casos con seguridad y eficacia.
Tecnología y canales de ayuda
Las escuelas pueden habilitar canales anónimos de reporte y apoyarse en herramientas específicas. Plataformas como B-Resol facilitan la alerta confidencial de situaciones de acoso, y soluciones de análisis emocional como Kanjo ayudan a detectar señales de sufrimiento de forma temprana. El uso del juego Monité en el plan de aula refuerza la sensibilización y el aprendizaje activo a lo largo del curso.
Participación de la comunidad
La creación de comités de prevención con alumnado ayudante formado, reuniones periódicas con familias y tutorías específicas consolidan redes de apoyo y rompen el aislamiento de la víctima.
Evaluación y mejora continua
Es clave medir resultados con encuestas y test, revisar protocolos y ajustar actuaciones. Los datos permiten priorizar acciones, reforzar lo que funciona y corregir posibles lagunas.
Obligaciones del centro, responsabilidad familiar y vías de actuación
Los centros educativos tienen la obligación legal de proteger al alumnado, activar el protocolo ante sospecha y comunicar a las autoridades competentes si procede. Las familias de la víctima pueden y deben exigir medidas inmediatas de protección y un seguimiento efectivo.
- Hablar con el menor: escuchar sin juicio, validar emociones y asegurar apoyo.
- Recoger pruebas: mensajes, capturas, informes médicos/psicológicos, testimonios.
- Comunicar al centro: solicitar por escrito la activación del protocolo y medidas cautelares.
- Denunciar si es necesario: policía o Fiscalía de Menores en casos graves o inacción.
- Apoyo profesional: acompañamiento psicológico especializado para la recuperación.
En cuanto a responsabilidades, el centro responde si incumple su deber de diligencia y las familias de los agresores pueden responder civilmente por los daños causados por sus hijos. Si el presunto agresor es mayor de 14 años, se aplican medidas previstas en la jurisdicción de menores; si es menor, caben medidas educativas y responsabilidad civil de progenitores.
Si el colegio no actúa, las familias pueden presentar queja ante la Inspección Educativa, reclamar responsabilidad patrimonial si el centro es público o responsabilidad civil si es privado o concertado. Contar con asesoramiento jurídico especializado ayuda a elegir la vía y formalizar la reclamación con garantías.
Ciberbullying y nuevas formas de hostigamiento

El entorno digital amplifica el alcance del acoso. Además de mensajes y publicaciones ofensivas, hoy existen deepfakes e imágenes manipuladas para humillar, grupos privados que coordinan ataques y memes virales que difunden rumores y odio. Incluso algunos usos indebidos de la inteligencia artificial pueden automatizar hostigamientos.
La respuesta combina educación digital crítica, privacidad y seguridad en plataformas, canales de reporte, preservación de evidencias y coordinación con las autoridades cuando la conducta trasciende el ámbito escolar. La intervención debe ser rápida y proteger la salud mental de la víctima con apoyo profesional.
Crear y sostener un entorno escolar libre de acoso requiere conciencia social, compromiso institucional, protocolos vivos y la implicación activa de familias, alumnado y docentes. Con un plan integral como el impulsado por AEPAE, las obligaciones legales claras y herramientas pedagógicas y tecnológicas adecuadas, es posible reducir drásticamente la incidencia del bullying y acompañar a quienes lo sufren hacia su recuperación y bienestar.


