Mi bebé me araña la cara

Es una de las tantas consultas que aparecen en las primeras citas con el pediatra, en especial si se trata de padres primerizos. Mi bebé me araña la cara, ¿qué hago?

Es frecuente observar que los bebés arañan la cara de otras personas, en especial de la mamá, incluso que se arañan sus propios rostros sin siquiera notarlo. ¿Es algo normal? ¿Hay que preocuparse? En este post te contamos por qué sucede y qué debes hacer cuando un bebé araña la cara.

Bebés que arañan

Lo primero que os voy a decir es muy sencillo: no os preocupéis. Esta conducta es algo muy frecuente y no es nada grave. Los bebés recién nacidos tienen uñas filosas y con ellas pueden arañar la cara de otra persona o incluso su propio rostro. En esta primera etapa, un arañazo es algo natural y, sobre todo, muy frecuente.

Ahora bien, también sucede que, a medida que crecen, hay madres que se quejan: «mi bebé me araña la cara«. Aquí no hablamos de bebés que arañan sin siquiera notarlo sino de peques que lo hacen con intención aunque, claro está, no con plena consciencia. ¿Por que hay bebés que arañan?

En ciertas etapas de la vida de un bebé, los rasguños vuelven a ser parte de la vida cotidiana y hay diferentes razones o motivos por la que lo hacen. Hay niños que arañan para defenderse y otros para expresar su frustración. En otros casos, los arañazos en la cara son un intento de llamar la atención de los padres o responsables. También puede suceder que los niños arañen para obtener la atención en relación a un juguete o para ser escuchados y mirados.

Lo que es claro es que cuando un bebé araña con intención está intentando comunicar algo. «Mi bebé me araña la cara«, expresan preocupadas algunas madres, sin comprender que se trata de un acto de comunicación que busca expresar una emoción. Si identificamos la razón por la cual nuestro pequeño rasguña es muy probable que logremos corregir la conducta. Comprender la naturaleza de su comportamiento ayudará a encontrar la forma de corregir la conducta.

Arañazos en la cara, una conducta a corregir

El arañar es una conducta exploratoria que puede estar unida al morder y al pegar. Son frecuentes en niños de entre 12 y 36 meses y pueden sucederse tanto con los adultos como con los pares, en especial cuando comienzan a ir a las guarderías. Si bien este tipo de comportamiento forma parte del desarrollo infantil, también es importante advertir estas conductas para corregirlas cuanto antes ofreciendo opciones alternativas para expresar las emociones.

Los bebés que arañan no deben ser castigados, es importante actuar con firmeza pero evitando ser severos pues es una etapa en la que los peques están aprendiendo a regular sus emociones y las conductas agresivas forman parte del proceso de desarrollo natural. Los adultos responsables somos los moderlos o referentes y por eso es que es importante reaccionar de manera empática aunque con límites.

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Nunca devuelvas el arañazo pues el bebé que araña sólo comprenderá que la violencia es el recurso para manejar las emociones. Tampoco hay que sonreir o tomárselo a broma pues estaríamos dando el mensaje equivocado. Recuerda que no hay niños malos sino conductas inadecuadas por lo que es importante no adjetivar con palabras como «malo» sino simplemente corregir la conducta con una sencilla explicación para así no afectar su autoestima en construcción. Lo ideal es hacerlo ni bien sucede el rasguño pero llevando al niño a un lugar apartado y tranquilo, hablando sin gritos pero con vehemencia.

Los bebés que arañan la cara no lo harán por siempre. Tanto este hábito como el de morder o pegar pueden durar hasta los 3 o 4 años de edad pero lo más común es que desaparezca a medida que los peques van madurando y mejorando su lenguaje y comunicación, cuando encuentran otros canales para expresar sus emociones.


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