Razones por las que el chupete puede interferir en el inicio de la lactancia materna

Chupete, ¿sí o no? Es el eterno debate entre pediatras y distintas familias. Comencemos con el origen del chupete; fue inventado hace algo más de 100 años y vendido como “consolador infantil”. Antes de su invención, las madres usaban en su lugar trapos anudados o trozos de goma para aliviar a los bebés (algo frívolo a mi parecer y carente en su totalidad de una mínima empatía hacia el pequeño).

Pero bueno, volvamos a nuestro siglo en el que tan orgullosos mostramos los avances que la ciencia y la tecnología nos han otorgado. Hoy en día tenemos chupetes de todos los colores y de todas las formas, con texto personalizable, hechos de distintos materiales y seguramente todos pequemos de tener o haber tenido más de uno en la recámara “por si acaso” (yo me junté con 12 chupetes entre los regalados y los comprados). En un principio, el chupete no nos parece mala idea y nos aferramos a un sin fin de razones tales como “mejor eso que el dedo”, “le alivia mucho y no puede dormir sin él” o “mejor un chupete que la teta 24 horas”. Agarremos el último punto. Me gustaría explicaros en estos párrafos por qué el chupete sólo va a suponer un estorbo en nuestra intención de alimentar a nuestro bebé recién nacido con lactancia materna exclusiva y así demostrar que interfiere con el inicio de la misma.

Confunde al bebé

Lo primero que tenemos que tener claro es que un chupete jamás se va a asemejar a una teta, por muy caro que sea o por muy trabajado que esté ya que la finalidad de éste no es la de alimentar a un bebé si no la de aliviar el instinto de succión con el que nacen. El ponerle un chupete al bebé a las pocas horas de nacido provocará en él una confusión que derivará en un mal agarre al pecho de la madre.

Disminución de las tomas

Un mal agarre derivará en grietas en el pezón, un pecho mal vaciado con la posibilidad de provocar una mastitis y sobre todo hará que el bebé mame menos por no saber agarrar de manera correcta un buen mordisco del seno materno (el agarre correcto corresponde con un buen trozo de areola en la boca del bebé junto con todo el pezón), con la consecuente escasa ganancia de peso y la introducción de otro “enemigo” para la lactancia materna exclusiva como son las “ayuditas” en biberón.

Disminuye la producción de leche materna

Respecto a la producción de leche, se ha demostrado que el chupete interfiere y mucho en la cantidad que el pecho va a ser capaz de fabricar. Recordemos que existen dos tipos de succión principalmente: la succión nutritiva y la succión no nutritiva. Ambas forman parte de la lactancia materna, entonces, ¿por qué empleamos el chupete en una de ellas si es el pecho el que debería de estar al cargo de ambas? La función de la succión nutritiva está clara; alimentar al bebé. Pero la función de la succión no nutritiva está siempre eclipsada por pediatras poco actualizados o por un entorno demasiado mal informado. La succión no nutritiva no solo sirve para que el bebé practique el agarre y la forma de succionar; la succión no nutritiva sirve para alimentar el alma  y para forjar un vínculo magnífico con su tetita ya que es la que habitualmente usan para relajarse o durante la noche.

Si aun después de saber que el chupete puede interferir en el inicio y en el éxito de la lactancia materna quieres usarlo con tus hijos, opción igual de respetable que la de no usarlo, debes de tener en cuenta una serie de recomendaciones:

  1. No debes de ofrecer el chupete hasta que la lactancia esté establecida, siendo lo ideal no ofrecerlo hasta pasados los 3 meses debido a que la crisis de crecimiento más famosa se encuentra en ese periodo y es donde la mayoría de lactancias llegan a su fin.
  2. Es importante también dar solamente el chupete en momentos puntuales y no para calmar un llanto que debería de ser trabajo de la teta puesto que es probable que ese llanto tenga que ver con querer comer o con las ganas de estar “a solas” con la teta practicando la succión.
  3. Lo ideal sería ofrecerlo solo en las noches en el caso de que el bebé no pudiera tener el pecho de la madre disponible durante todas en esas horas (por eso el colecho es recomendable en la lactancia materna) ya que como punto a su favor se ha demostrado que reduce la probabilidad del síndrome de muerte súbita del lactante, aunque la teta seguiría siendo la mejor opción ya que estaría estimulando la producción de leche mientras duerme.

En definitiva, chupete ¿sí o no? Como madre que da pecho y a la que han bautizado como chupete día sí y día también, no lo daría a bebés que se alimenten de lactancia materna exclusiva por mínima que sea la posibilidad de que éste interfiriera en el fracaso de la misma. Y como se ha demostrado que así es, en vuestras manos queda la decisión.


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