Semana 24 de embarazo: desarrollo del oído del bebé, pruebas clave y diabetes gestacional

  • En la semana 24 el bebé pesa unos 600 g, sus sentidos están activos y el oído interno, medio y externo funcionan casi por completo.
  • El feto escucha la voz materna, los sonidos del cuerpo y ruidos externos atenuados, y comienza a reconocer ritmos y melodías.
  • En esta etapa se realizan analíticas clave para detectar anemia, infecciones urinarias y diabetes gestacional mediante pruebas de glucosa.
  • La diabetes gestacional y los zumbidos en el oído requieren seguimiento médico, pero suelen controlarse bien con dieta, controles y, en algunos casos, insulina.

embarazo semana 24

Estamos llegando a un momento crucial en el embarazo. En muy pocas semanas el bebé será viable. Esto significa que falta poco para que, en caso de nacer, nuestro bebé sea capaz de sobrevivir de forma prematura gracias al desarrollo de órganos tan importantes como los pulmones, el cerebro y, muy especialmente, el sistema auditivo.

En esta etapa, el desarrollo de los sentidos avanza a gran velocidad y el oído ocupa un lugar protagonista. El oído interno, medio y externo están cerca de completar su formación, y el bebé no solo percibe sonidos, sino que empieza a reaccionar ante ellos, a diferenciar ritmos y a reconocer la voz materna.

Cómo es el bebé en la semana 24

bebe en semana 24 embarazo

Sigue ganando peso de forma constante. Ahora mide alrededor de 21 centímetros desde la coronilla hasta las nalgas y pesa en torno a 600 gramos, aunque estas cifras pueden variar ligeramente de un bebé a otro sin que suponga ningún problema.

En el pulmón se empiezan a desarrollar las unidades fundamentales donde se realiza el intercambio de gases, los futuros alvéolos. Aunque los pulmones aún no están listos para respirar aire, se encuentran en un momento clave de maduración y el bebé realiza movimientos respiratorios rítmicos dentro del útero, entrenando los músculos que necesitará al nacer.

El oído interno del bebé está en pleno desarrollo y ya es capaz de oír. Las estructuras del oído medio (martillo, yunque y estribo) y del oído interno (cóclea y canales semicirculares) trabajan en conjunto para captar y transmitir los sonidos al cerebro. Si ya le hablabas, mejor; pero si aún no lo has hecho, este es un momento excelente para empezar a hacerlo de forma consciente.

Es buena idea tener pensado cuál será su nombre. Repetir su nombre al hablarle, cantarle o leerle cuentos ayuda a establecer un vínculo afectivo y a tomar conciencia de que tenemos una personita creciendo en nuestro vientre, con su forma de ser y de comunicarse.

Casi todos sus órganos sensoriales (oído, olfato, papilas gustativas y nervios del tacto) están en funcionamiento. Ya es capaz de abrir y cerrar sus ojos, aunque la vista aún tardará tiempo en alcanzar su madurez. El oído y el tacto son ahora sus grandes herramientas para conocer el mundo intrauterino.

El bebé empieza a interactuar, explorar y aprender. Se mueve con intención, responde a ciertos estímulos sonoros y táctiles y pasa por ciclos cada vez más reconocibles de sueño y vigilia, aunque todavía no se parecen a los de un recién nacido.

El bebé deglute líquido amniótico y se familiariza con ciertos olores y sabores. El gusto y el olfato se estimulan de forma constante a través del líquido amniótico, que cambia ligeramente según la alimentación de la madre.

El bebé flota en el líquido amniótico y aún tiene bastante espacio en el útero. No para de moverse a lo largo del día: da vueltas, patadas, estira brazos y piernas y cambia de posición sin apenas restricciones de espacio, algo que cambiará en el tercer trimestre cuando crezca más.

El ritmo de sueño de los bebés en el útero es muy distinto al que tendrá después de nacer y tampoco se parece al del adulto. Duermen a ratos cortos, intercalados con momentos de actividad intensa, por eso tienes la impresión de que no para de moverse en distintos momentos del día y la noche.

Desarrollo del oído interno del bebé en la semana 24 del embarazo

desarrollo del oido interno del bebe

El oído es uno de los órganos sensoriales más complejos y uno de los que antes se desarrolla durante la gestación. Se divide en oído externo, medio e interno, y cada una de estas partes sigue un ritmo de maduración propio, aunque perfectamente coordinado.

Desde las primeras semanas de embarazo se van formando las estructuras que permitirán que el bebé escuche:

  • En torno a la semana 4-5 aparece el primordio ótico, una pequeña vesícula a cada lado de la cabeza del embrión que dará lugar al oído interno.
  • Hacia la semana 8 empiezan a definirse el canal auditivo, el oído externo y la base del oído medio, incluyendo las futuras cadenas de huesecillos.
  • Entre las semanas 8 y 10 se forman la cóclea y los canales semicirculares, esenciales para la audición y el equilibrio.
  • Alrededor de la semana 16 el oído medio e interno están prácticamente estructurados y comienzan a activarse las primeras células sensoriales.

La cóclea, encargada de transformar las ondas sonoras en impulsos eléctricos que llegan al cerebro, es la primera de las grandes estructuras auditivas en madurar. Sin embargo, la corteza auditiva cerebral continúa desarrollándose hasta después del nacimiento, lo que explica que la capacidad para discriminar sonidos finos y el lenguaje mejore mucho durante los primeros meses de vida.

En torno a la semana 22, el bebé comienza a oír con claridad los sonidos procedentes del interior del cuerpo materno, como el latido del corazón, la respiración o el flujo sanguíneo. Para la semana 23-24, ya puede percibir también sonidos del exterior, aunque atenuados por las capas que los filtran: piel, pared uterina y líquido amniótico.

A esta edad gestacional, el sistema auditivo ya permite distinguir mejor los sonidos graves que los agudos, por lo que las voces masculinas y los ruidos de baja frecuencia llegan con más nitidez. Conforme el oído y el cerebro maduran, el bebé va ampliando la gama de sonidos que puede percibir y diferenciar.

oido fetal semana 24

¿Qué sonidos escucha el bebé dentro del útero?

Dentro del vientre materno, el bebé está rodeado de líquido amniótico, que actúa como un filtro natural. Este medio acuoso amortigua la intensidad de los sonidos, pero no los bloquea por completo, de modo que el feto vive inmerso en un entorno sonoro constante.

Los principales sonidos que percibe el bebé son:

  • La voz materna: es el sonido más claro, constante y significativo. Se transmite no solo a través del aire, sino también por vibración ósea a través del cuerpo de la madre, lo que la hace especialmente presente para el feto.
  • Los latidos del corazón y la respiración de la madre: generan un fondo sonoro rítmico que proporciona sensación de calma y seguridad.
  • Los ruidos del sistema digestivo: movimientos intestinales, paso de gases y otros sonidos internos forman parte del paisaje acústico intrauterino.
  • Los sonidos externos: conversaciones, música, ruido del tráfico u otros ruidos del entorno llegan atenuados, pero son reconocibles, especialmente en el segundo y tercer trimestre.

Investigaciones en neurociencia han mostrado que los recién nacidos prefieren la voz de su madre frente a cualquier otra voz, lo que indica que el aprendizaje auditivo comienza en el útero. También se ha comprobado que los bebés pueden reconocer melodías escuchadas repetidamente durante la gestación.

Aproximadamente entre las semanas 14 y 16, el feto puede empezar a escuchar los murmullos del cuerpo de su madre y reaccionar a ellos acelerando el ritmo cardíaco y la frecuencia de los movimientos corporales. Durante el tercer trimestre, la respuesta a estímulos sonoros del exterior se hace más evidente: el bebé puede sobresaltarse con un ruido muy intenso o calmarse con la voz de sus cuidadores.

El feto suele mostrar preferencia por la música suave y melódica, y rechaza las estridencias y los volúmenes demasiado elevados. Los sonidos intensos y prolongados pueden resultar estresantes para el bebé, especialmente si la madre se expone de manera continua a ambientes muy ruidosos.

sonidos en el utero

La audición del feto y su influencia en el aprendizaje y el vínculo

El cerebro fetal no solo recibe sonidos, también comienza a procesarlos y a generar memoria. La estimulación auditiva intrauterina tiene un papel en la maduración emocional y en la futura adquisición del lenguaje.

Diversos estudios han demostrado que:

  • Los fetos pueden reconocer patrones rítmicos y melodías antes de nacer, y reaccionar de forma diferente a sonidos familiares y desconocidos.
  • Los recién nacidos muestran respuestas de familiaridad (como cambios de ritmo cardíaco o succión) ante canciones o historias que escucharon de forma repetida durante el embarazo.
  • La exposición temprana a la voz materna y al lenguaje se relaciona con una mayor facilidad para el desarrollo del habla y de la comprensión auditiva tras el nacimiento.

Esto no significa que la música o los mensajes especiales durante el embarazo aumenten la inteligencia del bebé, pero sí indica que el sonido es una vía real de conexión y aprendizaje intrauterino. Hablarle, cantarle o leerle cuentos son formas sencillas y naturales de estimular su desarrollo auditivo sin necesidad de dispositivos especiales.

En todo caso, conviene evitar ruidos muy fuertes de forma prolongada. La exposición crónica a sonidos intensos puede ser perjudicial tanto para la madre como para el feto. Si trabajas en un entorno muy ruidoso, es recomendable comentarlo con tu profesional sanitario para valorar medidas de protección.

Pruebas en esta etapa del embarazo

mujer embarazada en consulta

Es el momento de realizar un completo análisis de sangre y de orina, fundamental para evaluar tu estado de salud y detectar a tiempo posibles complicaciones como anemia o diabetes gestacional.

En todos los trimestres analizarán tu orina. Aunque no tengas ningún síntoma, puede que haya bacterias en la orina, que pueden provocar problemas como contracciones o infecciones urinarias ascendentes. Detectar estas bacteriurias asintomáticas permite tratarlas antes de que den problemas.

Si no has pasado la toxoplasmosis, volverán a solicitar los marcadores para asegurarse de que no la has contraído durante el embarazo. Este control es especialmente importante si convives con gatos o consumes alimentos de riesgo, como carnes poco hechas o verduras mal lavadas.

También se analizarán los parámetros que puedan indicar que empiezas a tener anemia. No es nada raro, más bien todo lo contrario: en el embarazo existe cierta anemia fisiológica. El aumento de volumen de líquido en circulación hace que se produzca una dilución de la sangre, conocida como anemia por hemodilución.

A partir del segundo trimestre, debido a los mayores requerimientos de hierro por parte del bebé, puede aparecer una anemia real que necesite tratamiento. En ese caso te recetarán suplementos de hierro, que deberás tomar siguiendo las indicaciones para mejorar su absorción y reducir posibles molestias digestivas.

En esta analítica se incluye la prueba para detectar la diabetes gestacional. Generalmente se realiza el test de O’Sullivan, que es una prueba de cribado, es decir, una primera aproximación para detectar a las mujeres con mayor riesgo de padecerla.

Se realiza en ayunas. Primero se hace una extracción de sangre y después te darán una bebida con 50 g de glucosa; una hora después se realiza otra extracción para medir cómo responde tu organismo a esa carga de azúcar.

Si el valor de glucosa en sangre supera los 140 mg/dl, tendrán que realizarte la Sobrecarga Oral de Glucosa o “curva larga”, que ya es una prueba diagnóstica.

En esta prueba te darán 100 g de glucosa en lugar de 50. Te extraerán sangre en ayunas y tres veces más después de tomar el jarabe de glucosa, en distintos intervalos. Si los valores de glucemia están alterados en dos o más de las mediciones, se diagnostica diabetes gestacional.

En algunos hospitales se realiza una prueba intermedia, la sobrecarga con 75 g de glucosa. En este caso se suele recomendar una dieta rica en hidratos de carbono los tres días previos a la prueba, y las extracciones de sangre son tres: una en ayunas y dos posteriores a la toma del jarabe. También es una prueba definitiva; si uno de los tres valores está alterado, se diagnostica la diabetes gestacional.

En el caso de que te diagnostiquen diabetes en el embarazo, el endocrino te pautará una dieta específica y te pedirá que realices controles de azúcar en sangre antes y después de las comidas. En caso de que los valores se mantengan dentro de los límites recomendados, será suficiente con la dieta; si no, puede ser necesario que te indiquen tratamiento con insulina.

¿Qué es la diabetes gestacional?

diabetes gestacional en el embarazo

Es un tipo de diabetes transitoria propia del embarazo, que se caracteriza por niveles elevados de glucosa en sangre detectados por primera vez durante la gestación.

Se produce por la acción de ciertas hormonas que libera la placenta y que bloquean parcialmente la acción de la insulina en el cuerpo de la mamá. Como consecuencia, el organismo tiene que producir más insulina para mantener los niveles de glucosa estables.

Cuando el páncreas de la madre no es capaz de liberar toda la cantidad de insulina que necesita su embarazo, los niveles de glucosa en sangre se elevan y aparece la diabetes gestacional. Esta alteración afecta aproximadamente al 5-10% de las mujeres durante el embarazo, dependiendo de los factores de riesgo de cada población.

No es solo un problema para la madre, la diabetes gestacional puede provocar alteraciones en nuestro bebé. Puede favorecer que el bebé tenga un peso muy elevado al nacer (macrosomía), complicar los partos y aumentar el riesgo de cesárea.

Además, una vez que el niño nace puede tener dificultades para regular sus propios niveles de glucosa en sangre, con riesgo de hipoglucemias en las primeras horas de vida, por lo que necesitará controles especiales en el hospital.

Por todo esto, es fundamental un buen diagnóstico y un control adecuado de la diabetes gestacional. Siguiendo las recomendaciones de alimentación, ejercicio adaptado y, si es preciso, tratamiento con insulina, la mayoría de las mujeres puede llevar el embarazo con normalidad y reducir riesgos para el bebé.

Una vez termina el embarazo, este tipo de diabetes suele desaparecer. Sin embargo, algunas mujeres mantienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 a lo largo de su vida, especialmente si existen otros factores asociados como obesidad o antecedentes familiares. Por ello, se recomienda realizar controles periódicos de glucosa tras el parto y mantener hábitos saludables a largo plazo.

Zumbidos en el oído durante el embarazo

zumbidos oido embarazo

Si estás embarazada y experimentas un zumbido en tus oídos, puede resultar desconcertante, especialmente si antes nunca habías notado nada parecido. Ese sonido constante o intermitente, a veces descrito como pitido, silbido o murmullo, se conoce como tinnitus o acúfenos.

Tradicionalmente se ha considerado un síntoma asociado a diferentes trastornos (como problemas auditivos o vasculares), pero en los últimos años se ha reconocido que algunas mujeres desarrollan tinnitus durante el embarazo sin haberlo presentado previamente.

El zumbido durante el embarazo se relaciona con los cambios hormonales y vasculares propios de la gestación, así como con el aumento del volumen sanguíneo y, en algunos casos, con leves incrementos de la presión arterial.

Estar embarazada y experimentar zumbidos en los oídos suele describirse como sonidos pulsátiles, es decir, un tipo de tinnitus que parece acompañar al latido del corazón. En mujeres que ya tenían tinnitus antes del embarazo, este puede hacerse más intenso o evidente por el mismo motivo hormonal y circulatorio.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, estos acúfenos son temporales. Suelen intensificarse en los últimos meses de embarazo y las primeras semanas tras el parto, para luego ir reduciéndose poco a poco.

Existen otras situaciones en las que también se observa un aumento de tinnitus, como en mujeres en terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia. La retención de líquidos, los dolores de cabeza y la subida de la presión arterial pueden empeorar la percepción del zumbido.

Siempre que estos ruidos en el oído sean muy intensos, se acompañen de mareos, pérdida de audición o dolor, es importante consultar con el profesional sanitario para descartar otras causas y valorar la necesidad de una evaluación auditiva más completa.

El oído, tanto de la madre como del bebé, se encuentra en una fase de gran sensibilidad durante el embarazo. Cuidar el ambiente sonoro, evitar ruidos intensos de forma prolongada, seguir las revisiones pautadas y consultar cualquier síntoma llamativo ayuda a proteger este sentido tan importante.

Esta etapa del embarazo marca un punto de inflexión en el que el bebé afina su capacidad para escuchar, aprender y vincularse a través del sonido, mientras que las pruebas médicas de control, el seguimiento de la salud materna y la detección precoz de problemas como la diabetes gestacional permiten avanzar con mayor tranquilidad hacia las semanas finales de la gestación.


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