Cuándo termina la adolescencia

adolescente en el campo

Si bien los momentos difíciles pueden ocurrir durante cualquier etapa del desarrollo de la adolescencia, en general, el momento más complicado suele suceder al final de la misma. El fin de la adolescencia se da aproximadamente entre los 18 y los 23 años, cuando normalmente comienza el trabajo de administrar una independencia responsable, y abrumadora.

La libertad durante la mayor parte de la adolescencia se veía como algo atractivo y emocionante. Sin embargo, la libertad en el umbral de la edad adulta puede verse como algo aterrador y desalentador. El desafío central de esta etapa es separarse del hogar y comenzar una vida más independiente. Esta etapa tiene mucho que ver con asumir responsabilidades de la vida adulta.

El fin de la adolescencia 

Probablemente, la última etapa de la adolescencia sea la más exigente y desalentadora de todas. La mayoría de los jóvenes no están preparados para cumplir con todas las expectativas necesarias para lograr una independencia completa. Esta es la razón por la que esta última etapa se siente como una especie de prueba, porque normalmente todavía existe algún apoyo por parte de los padres. También es una prueba en el sentido de tener que soportar errores y fracasos como un adulto principiante, y aprender de ellos hasta llegar a tener un control independiente de la propia vida.

En estos momentos, es muy fácil sentirse desarraigado, indefenso, inútil, sin rumbo, sin valor, e incluso sin esperanza. Todo lo contrario a las etapas anteriores de la adolescencia, donde los chicos y chicas se sienten conectados con sus amigos y compañeros, competentes, útiles, valorados y esperanzados. En la mayoría de los casos, los jóvenes solo se sienten atascados. Este sentimiento se debe a que están creciendo y aprendiendo lecciones de vida de gran valor. Están desarrollando la resiliencia a partir de la recuperación, muestran fortaleza mental al continuar intentándolo y están adquiriendo más conocimiento y experiencias vitales. En definitiva, a pesar del desaliento, están progresando y creciendo como personas.

Malestar por el desarrollo

adolescente sentada en el bosque

Si los jóvenes entre 18 y 23 años aún se sienten cómodos durante esta etapa vital, es posible que sea porque aún pueden depender de los antiguos apoyos familiares y no están totalmente comprometidos con el crecimiento. Los jóvenes tienen que afirmar, establecer y autogestionar su independencia funcional, lo que puede ocasionarles cierta incomodidad. Aunque lo pasen mal durante estos años, es algo positivo que les ayudará a forjarse como personas adultas.

En esta época, los jóvenes luchan contra sí mismos y contra la idea de asumir la total responsabilidad de su vida porque no se sienten preparados para ello. Al principio de la adolescencia los chicos y las chicas se rebelan contra sus padres y las figuras de autoridad, pero en esta etapa final esa rebelión es contra ellos mismos. Ahora, la procrastinación, la tentación de socializar, escapar del entretenimiento electrónico y el uso de sustancias pueden interferir con la participación activa en este proceso. El antídoto a estos malos es la autodisciplina, de la que dependen estas tres virtudes: la terminación, el compromiso y la constancia.

Para obligarse a sí mismos a asumir sus mayores responsabilidades, deben ser capaces de:

  • Terminar aquello que empiezan.
  • Cumplir con los compromisos, con ellos mismos y con los demás.
  • Mantener la consistencia del esfuerzo para atender las demandas constantes de la vida.

Especificación de cambios

adolescente con brazos cruzados

Un cambio importante en la vida es en realidad una mezcla compuesta de cuatro cambios en uno. Los dos primeros son discontinuos: 

  • Comenzar. La experiencia de comenzar cosas nuevas y diferentes.
  • Detener. La experiencia de detener lo viejo y lo establecido, como depender de los padres para establecer reglas para la vida diaria.

Los dos siguientes son continuos:

  • Aumentar. La experiencia de aumentar algún grado o la cantidad de actividad de la vida. Por ejemplo, tener que asumir más responsabilidad por la autodisciplina, sin caer en la adicción.
  • Disminuir. La experiencia de disminuir algún grado o cantidad de actividad de la vida. Por ejemplo, tener que arreglárselas con menos supervisión y sin ayuda material.

Es normal y está bien pasar por momentos de agobio en el fin de la adolescencia. Lo que no está bien es dejar de sentirse abrumado y decidir que demorar, evitar, escapar o darse por vencido es lo mejor que se puede hacer para sentirse bien. Renunciar a ese agobio es negarse a crecer.

Hay que tener en cuenta que la última etapa de la adolescencia es la etapa más valiente. Es el momento de enfrentarse a la baja confianza en uno mismo y a lidiar con la incertidumbre del futuro. Por supuesto, la vida a partir de ahora no será más fácil, pero al comprometerse con las demandas de una mayor independencia, será más fuerte y más seguro de sí mismo cuando se enfrente a cualquier desafío importante que se presente en adelante. 


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