Si en la semana 14 descubríamos a un feto que sigue creciendo y con la cabecita cada vez más proporcionada, respecto al tamaño total del cuerpo, en esta entrega os mostraremos que, a pesar de haber sido concebido hace tan poco tiempo, los rasgos de la cara cada vez se distinguen mejor.
Los pliegues de las orejas, los ojos cerca de la que será su posición definitiva, el barbilla que va diferenciándose… ¡bastan unos días para que haya alcanzado los 10 / 11 centímetros. Eso sí, venimos diciendo que su estructura ósea va madurado, pero aún está formada mayoritariamente por cartílago, lo cual facilita la elasticidad de huesos y articulaciones, y con el paso de unos meses, tendrá sus ventajas durante el trabajo de parto.
Aun no sabes si tu bebé será niña o niño, aunque probablemente te sea indiferente (excepto quizás a la hora de comprar ropa), pero si sabes que será precioso; y hasta te parece que será de lo más ‘movido’ porque con ese tamaño y la cantidad de líquido amniótico en el que está sumergido, no hace más que desplazarse de un lado a otro. También desarrolla el reflejo de succión y probablemente se chupe el pulgar.
Cómo es tu bebé en la semana 15 de embarazo

En este momento, tu bebé mide alrededor de 10 a 12 centímetros, un tamaño parecido al de una naranja o una manzana pequeña. Su peso ronda los 80 a 100 gramos, aunque estas cifras son orientativas porque cada feto tiene su propio ritmo de crecimiento. Lo más característico ahora es que sus huesos empiezan un proceso de osificación más intenso: el cartílago va reteniendo calcio y se va convirtiendo poco a poco en hueso firme. Sin embargo, gran parte de su esqueleto sigue siendo cartílago, lo que facilita la elasticidad de huesos y articulaciones y, con el paso de los meses, puede tener ventajas durante el trabajo de parto.
Los rasgos faciales se definen día a día. La nariz, la barbilla y los pómulos se marcan mejor, y las orejas se han desplazado casi por completo hacia su posición definitiva a cada lado de la cabeza, aunque todavía pueden verse algo bajas en las ecografías. La piel sigue siendo tan fina y translúcida que se distinguen los vasos sanguíneos bajo ella.
En la cabeza continúa el crecimiento del cabello y de las cejas, y empieza a formarse el lanugo, ese vello muy fino que recubrirá casi todo el cuerpo del bebé. Internamente, la médula espinal está prácticamente formada, el corazón late con fuerza y bombea litros de sangre cada día, y los músculos aumentan de tamaño y tono, permitiendo al feto mover brazos, piernas, manos y pies con soltura.
El cuello se alarga y fortalece, de forma que el bebé puede separar la cabeza del pecho y girarla con más libertad. También se forman las cuerdas vocales, aunque no las usará hasta después del nacimiento. Sus manos empiezan a cerrar el puño y en muchas ecografías se le ve agarrando el cordón umbilical, explorando su pequeño entorno dentro del saco amniótico.
Sentidos en desarrollo: gusto, oído y movimiento

Voy a terminar con una curiosidad de esas que habrás leído o escuchado alguna vez: algunos expertos hablan del incipiente desarrollo del sentido del gusto en el feto, y por eso recuerdan que la alimentación infantil saludable empieza en el útero materno, pues con el paso del tiempo les resultará familiar el sabor de esos alimentos tan ricos y sanos que comía mamá.
En la semana 15 también avanza mucho el desarrollo del oído. El oído interno casi ha completado su formación y el bebé empieza a percibir vibraciones y sonidos amortiguados que atraviesan el líquido amniótico: los latidos de tu corazón, el ruido de tu digestión y, poco a poco, el tono de tu voz. Hablarle, cantarle o poner música suave son gestos sencillos que ayudan a estimular este sentido y a crear un vínculo emocional desde muy pronto.
En cuanto al movimiento, tu bebé es un auténtico gimnasta: se gira, se estira, se encoge y cambia de postura constantemente. Aun así, es posible que todavía no notes estas sacudidas, sobre todo si es tu primer embarazo. La mayoría de las mujeres empiezan a sentir los movimientos fetales de forma clara más adelante, pero ahora ya está ejercitando sus músculos y articulaciones en cada giro dentro del saco amniótico.
Cómo te puedes sentir en la semana 15
En cuanto a ti, el mejor consejo es que sigas llevando una vida saludable con alimentación equilibrada en la que incluyas abundante presencia de fibra (legumbres, verduras, frutas, cereales integrales, etc.) y bebiendo mucha agua. También puedes realizar ejercicio físico moderado, que no cuesta apenas esfuerzo y te resultará cómodo: andar, nadar, realizar estiramientos…
A nivel físico es frecuente notar una sensación de mayor calor corporal por el aumento del volumen sanguíneo y de la temperatura basal. El sudor puede ser más abundante, por eso conviene usar jabones de pH neutro y cuidar la hidratación de la piel con cremas y aceites aptos para el embarazo, lo que también ayuda a reducir el riesgo de estrías.
La barriga empieza a redondearse y pueden aparecer cambios en la pigmentación: la conocida línea alba (o línea nigra) que va del ombligo al pubis, manchas faciales como el cloasma gravídico y oscurecimiento de pezones, lunares y pecas. Estas alteraciones se deben al aumento de estrógenos y melanina, y es importante proteger la piel del sol con fotoprotector y evitar exposiciones prolongadas.
También es habitual notar congestión nasal, rinitis del embarazo o incluso pequeños sangrados nasales, causados por la inflamación de la mucosa y la mayor irrigación sanguínea. Mantener una buena hidratación, hacer lavados con suero fisiológico y respirar aire húmedo (vapor de agua) puede aliviar bastante estas molestias.
Molestias frecuentes y autocuidados recomendados
No olvides tampoco buscar la estabilidad emocional y seguir los consejos de tu matrona y / o ginecólogo; descansa más si lo necesitas y puedes.
Algunas mujeres empiezan a notar dolor en las piernas o aparición de varices por la presión del útero sobre las venas pélvicas y las dificultades de retorno venoso. Para prevenirlas, intenta no permanecer mucho tiempo de pie o sentada sin moverte, eleva las piernas cuando puedas y realiza pequeños ejercicios como caminar sobre los talones y luego sobre las puntas.
También puede aparecer dolor lumbar debido al aumento de peso y al cambio de curvatura de la columna. Actividades como la natación, el yoga prenatal o los estiramientos suaves ayudan a fortalecer la musculatura de la espalda y a aliviar estas molestias. Si el dolor es intenso o se irradia hacia las piernas (posible ciática), coméntalo con tu profesional sanitario para valorar el mejor tratamiento.
Otra incomodidad habitual son las cefaleas. Suelen relacionarse con cambios hormonales, tensión muscular, falta de hidratación o incluso con subidas de la tensión arterial. Para calmarlas se puede usar paracetamol bajo indicación médica, descansar en un ambiente tranquilo y aplicar compresas frías en la frente. Si el dolor de cabeza se acompaña de visión borrosa, hinchazón intensa o malestar general, es importante consultar, ya que podría ser signo de preeclampsia u otros problemas que requieren control.
Las infecciones de orina también son más frecuentes en el embarazo. Para prevenirlas, conviene beber al menos unos dos litros de agua al día, no aguantar las ganas de orinar y extremar la higiene. Si notas escozor al orinar, necesidad de ir al baño con mucha frecuencia o dolor en la parte baja del abdomen, acude a tu médico para descartar una cistitis y tratarla a tiempo.
Salud bucodental, alimentación y estilo de vida
Los cambios hormonales pueden hacer que las encías estén más sensibles y sangren con facilidad, favoreciendo la gingivitis y las caries. Para proteger tu boca, es recomendable cepillarte los dientes al menos dos veces al día durante un par de minutos, usar hilo dental diariamente, elegir un cepillo de cerdas suaves y realizar enjuagues ocasionales con agua tibia y sal.
El cuidado de la alimentación es muy importante durante tu gestación. Existen determinados alimentos que son especialmente favorables para ti y tu bebé, como los ricos en ácidos grasos Omega 3 (por ejemplo, nueces o pescados seguros en el embarazo), que contribuyen al desarrollo del cerebro fetal, y aquellos con buena cantidad de proteínas de calidad, fundamentales para la formación de nuevos tejidos.
Para evitar el estreñimiento, una de las molestias más comunes en esta etapa, apuesta por una dieta rica en fibra (frutas, verduras bien lavadas, cereales y pastas integrales, legumbres), combinada con una adecuada ingesta de agua y paseos diarios. Además, un estilo de vida activo, con ejercicio moderado y regular, mejora la circulación, ayuda a controlar el peso y favorece tu bienestar emocional.
La semana 15 suele ser para muchas mujeres un periodo más tranquilo y con más energía. Los síntomas molestos del primer trimestre, como las náuseas intensas, suelen disminuir y el riesgo de aborto espontáneo baja de forma significativa. Es un buen momento para disfrutar del embarazo, organizar revisiones, hablar de dudas con la matrona y empezar a pensar en el parto y en la llegada del bebé sin prisas, pero con información.
Esta etapa marca el inicio de un segundo trimestre más estable, en el que tu bebé crece a gran velocidad mientras tú te adaptas a los cambios físicos y emocionales. Cuidar tu alimentación, tu piel, tu descanso, tu salud bucodental y tu bienestar mental es la mejor inversión para ti y para tu futuro hijo, que sigue desarrollando huesos, sentidos y movimientos dentro de tu vientre día a día.
Imágenes — myllissa, Jeremykemp.