¿Quieres saber qué hacer para favorecer un desarrollo saludable de la sexualidad infantil?

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Os prometo que no sabía cómo empezar a buscar imágenes para este post sobre (educación) acompañamiento a la sexualidad infantil. ¿Niños besándose? ¿niños desnudos? ¡ah no, desnudos no! Desnudos no, porque como veíamos aquí la belleza del cuerpo está prohibida en nuestra sociedad, aunque toleremos la hipersexualización infantil y nos importe un pimiento que niños de 9 o 10 años estén viendo pornografía.

Y sí: de 9 o 10 años, y más mayores claro, pero el impacto sobre la construcción de la sexualidad no es el mismo a unas u otras edades. Padres que se alarman cuando ven a su hijo tocándose los genitales y después lanzan exclamaciones de alegría al poner la televisión y ver a ‘mujeres objeto’ que se pasean con poquísima ropa; serán los menos (espero), pero esa es una de las hipocresías que hoy en día se viven. Así que mirad, peor o mejor este artículo viene acompañado de unas imágenes, y de una intención: visibilizar que la sexualidad infantil existe (parafraseo a la psicóloga Laura Perales), y también invitaros a que acompañéis el crecimiento de los peques, para favorecer en lo posible que sus vivencias presentes y futuras sean saludables.

Winnicott fue un pediatra y psicoanalista, que entendía la relación madre / lactante como una unidad indisoluble, tiene algunas obras publicadas; y hay una frase suya que me gusta muchísimo: “la base para la sexualidad adolescente y adulta, se establece en la infancia”.

Si como madres o padres, quisiéramos que vivieran una sexualidad sana (no podría ser de otra manera, imagino), ¿qué podríamos hacer? La familia es un grupo social muy importante en la transmisión de roles y valores, y tenemos el poder de influir y de contrarrestar (según las edades, claro está) la gran cantidad de estímulos eróticos que reciben las niñas y los niños desde temprana edad, y que pueden llegar a hacer más bien que mal.

Por ejemplo, aunque merezca un post aparte: la publicidad sexista puede llegar a ser muy violenta e influir no sólo en la aceptación de las niñas respecto a su propio cuerpo, sino sobre la visión que los niños desarrollen de la mujer. La familia no lo es todo, pero si estamos muy presentes, podemos ayudar.

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Sexualidad: necesaria ara el desarrollo del niño

Como afirma Laura Perales en el link de más arriba, la influencia (y la herencia) cultural y moral que arrastramos, nos está mostrando el sexo como algo sucio de lo que no se puede hablar.

Así, no respondemos las preguntas de los niños, elaboramos prejuicios, construimos tabúes, y nos limitamos a advertirles a los niños, cuando ya son adolescentes, que utilicen el preservativo. Como si la sexualidad no fueran también placer, afectos, emociones, deseos, dudas, … ¡Ah, lo olvidaba! por si fuera poco, escondemos nuestros cuerpos desnudos a nuestros hijos, y en lugar de nombrar a los genitales como pene o vagina, reproducimos vocablos absurdos que no hacen mas que aumentar la confusión.

Vivencias sexuales saludables.

Nadie nos puede garantizar que en el futuro disfruten muchísimo de su sexualidad, que tomen decisiones, que no permitan un abuso, que sepan negarse, o negociar el uso de preservativos.

Pero desde la educación familiar, haremos lo que podremos, para empezar deberíamos entender la búsqueda de placer y aceptar con naturalidad que las niñas y los niños exploran y tocan sus genitales, y los de sus hermanos.

Y para continuar, responderemos a todas sus preguntas con toda la naturalidad del mundo, o toda la que seamos capaces de tener. Y contaremos la verdad: prefiero que le digas a tu hijo que te da apuro, o que prefieres hablar otro día, antes que le des una respuesta falsa.

Estoy hablando todo el rato de niños pequeños, porque a partir de los 9 es probable que no pregunten, y puede que debas idear otras vías para ‘llegar’ al niño o la niña, y averiguar sus inquietudes.

Fase genital infantil.

Joan Vilchez, psicólogo de la Escuela Española de Terapia Reichiana, habla de la autoerótica genital como forma de regulación básica, y señala que en la genitalidad está implícita la excitación o pulsión genital y el deseo, y que esto no sólo ocurre a partir de la adolescencia. Parece que la respuesta de los progenitores es condicionante para el desarrollo de la autoestima. Esta fase ocurre entre los 3 y los 7 años y se recomienda satisfacer la curiosidad y no poner límites a los juegos de exhibición placentera.

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Tengo claro que nos condicionan muchísimo nuestras vivencias previas (por ejemplo, a mí nadie me preparó para la menarquía), pero también que podemos intentarlo. Y recordad que siempre la naturalidad por delante. No olvidemos que la libertad para preguntar y la conciencia del cuerpo (sin tabúes) y de los límites (uno mismo es el que obtiene placer y autoriza a que otros le toquen o no) pueden ejercer como prevención de los abusos sexuales infantiles.

Imagen — John Singer Sargent


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Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

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