
La Asociación aragonesa de Madres de Día ha posteado recientemente en su página de Facebook, una entrada que me gustaría compartir con vosotras y vosotros, antes de empezar a hablaros más extensamente de las Madres de Día; un recurso maravilloso que facilita la conciliación laboral y familiar, a la vez que proporciona un ambiente cercano, agradable y educativo a los bebés de 0 a 3 años.
“Las Madres de Día, somos un grupo de mujeres, profesionales y la mayoría también madres, con un mismo objetivo y visión sobre la crianza…; somos personas cualificadas y/o con experiencia que trabajan en su propio domicilio…”
Pero ¿qué sabemos acerca de este modelo de atención a la primera infancia que en otros países es un oficio regulado?
Se trata de una figura profesional que se abre camino en España, en respuesta a las necesidades de familias con niños muy pequeños que no desean escolarizar tan tempranamente a sus hijas e hijos. Se posiciona por lo tanto como una alternativa valida a las Escuelas Infantiles (educación infantil de 0 a 3 años) o guarderías; y no, no estamos hablando de cuidadoras o niñeras. Y digo esto último, porque las madres de día no sólo atienden y cuidan a los bebés a su cargo, sino que también desarrollan un programa educativo adaptado a la evolución de cada peque.
Además de poseer un perfil apto para el desempeño de sus funciones, realizan su trabajo legalmente como trabajadoras autónomas, o empleadas de la entidad (asociación) que las representa. Esta profesionalización implica formación específica, seguros, alta en la Seguridad Social y, en muchas comunidades, someterse a inspecciones y requisitos administrativos similares a los de una escuela infantil.
Madres de Día: acompañando el crecimiento

Como he apuntado, estas mujeres (también hay hombres, los menciono más abajo) están cualificadas. Aunque no exista un marco estatal que regule los requisitos para ejercer la profesión, las madres de día se agrupan en asociaciones desde las que se realizan recomendaciones de formación y se establecen las condiciones para desempeñar el oficio de una forma segura y de calidad.
Suelen tener titulación en psicología, magisterio o pedagogía; y también destaca la adopción de referentes educativos basados en pedagogías respetuosas para los bebés (como Montessori, Pestalozzi, Warldof o Pickler). Es decir que, además de poseer formación oficial en materias que les capacitan para el trabajo, realizan estudios en estas pedagogías de las que hablo. En muchos casos, completan su perfil con cursos de primeros auxilios infantiles, manipulador de alimentos, acompañamiento respetuoso, educación emocional o formación específica como madre/padre de día.
Ya he comentado que no existe una regulación estatal unificada, y aunque esto es cierto, merece la pena destacar el caso de Navarra y País Vasco, que tienen desde hace años una orden foral regulando estos servicios. Se recoge por ejemplo el máximo de niños por educadora (4), la titulación y las normas de seguridad en la casa. A esta lista se suman comunidades como Madrid, Galicia o Cataluña (con las llars de criança), donde la figura se contempla en sus normativas autonómicas y, en algunos casos, incluso se financia con fondos públicos.
En otros territorios (Asturias, Comunidad Valenciana, Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia, Baleares, Canarias, entre otros) las negociaciones para una regulación clara han ido avanzando, mientras las asociaciones profesionales marcan estándares propios para evitar el intrusismo y garantizar que las familias sepan que dejan a sus peques con una persona verdaderamente cualificada.
Cuidar, alimentar, velar el sueño, consolar, facilitar el descubrimiento y el juego, cambiar y lavar a los niños, mantener una comunicación abierta con los padres
Funciones de las madres de día que están orientadas a:
- Garantizar el bienestar físico y emocional de los bebés.
- Acondicionar los espacios según las necesidades de niñas y niños.
- Ofrecer una atención integral y acompañamiento según el ritmo de cada peque.
- Facilitar el desarrollo de habilidades motrices, cognitivas y sociales.
- Crear un vínculo de apego seguro que complemente el de la familia.
- Observar de forma consciente la evolución del niño y ajustar el acompañamiento sin forzar su desarrollo.
Las asociaciones como la Red de Madres de Día o la Asociación de Madres de Día Waldorf han establecido requisitos adicionales: prácticas en casas de madres de día veteranas, supervisión de proyectos educativos, actualización formativa continua y códigos éticos que ponen el foco en el respeto absoluto a la infancia.
Ambiente familiar y de respeto para niños que aún no necesitan la socialización

Porque ¿quién ha dicho que entre los 0 y los 3 años una niña o un niño necesite a sus iguales para desarrollarse o aprender? Y es justamente lo que se hace desde el primer ciclo de Educación Infantil (tanto si hablamos de la red pública como de recursos privados): educar en base a programas oficiales e introducir a los bebés en entornos masificados que puede que no sean convenientes para su desarrollo. En muchos centros, los grupos de 1 a 2 años pueden llegar a tener ratios muy elevadas por educador, lo que dificulta una atención realmente individualizada.
En un hogar de madre de día, sin embargo, el ritmo es diferente. El ambiente es cálido, hogareño y sereno, más cercano a la vida cotidiana que el peque vive en su propia casa. No hay prisas para terminar una actividad porque “toca otra”, ni rigidez en los horarios más allá de una estructura sana del día. El juego libre, los cuidados cotidianos y el contacto constante con la persona de referencia son el eje de la jornada, y es el niño quien marca el compás según su momento evolutivo.
Pero no es este post para cuestionar las escuelas infantiles o guarderías, pues me consta que hay profesionales que educan desde el respeto a las necesidades básicas, y modelos de aprendizaje no dirigido. Lo que se pretende es mostrar a las madres de día, como una alternativa que sí es reconocida y aceptada para familias francesas, del Reino Unido o alemanas, entre otros referentes, donde esta figura profesional está ampliamente implantada y apoyada incluso con subvenciones.
En países como Alemania (las tagesmütter), Francia (las assistantes maternelles) o Reino Unido (las childminders), las educadoras a domicilio son una parte esencial del sistema de atención a la primera infancia. Reciben formación específica, cuentan con licencia y, en la mayoría de casos, trabajan en coordinación con los servicios sociales y educativos locales. Esa experiencia europea demuestra que este modelo funciona y que puede convivir con escuelas infantiles y otros recursos sin sustituirlos.
Una madre de día llega a ser una figura de apego y ¿por qué no? ejercerá maternaje, aunque las principales siempre serán la madre y el padre
Esta figura de apego secundario es precisamente una de las grandes fortalezas del modelo. El bebé o niño pequeño encuentra en la madre de día presencia constante, mirada atenta y brazos disponibles, algo especialmente valioso en estos primeros años en los que la seguridad afectiva es la base de todo aprendizaje posterior.
Aprender y desarrollarse en un entorno acogedor y SEGURO
En primer lugar cabe mencionar que las madres de día trabajan con un máximo de 4 niños y niñas de 0 a 3 años; y durante 8 horas al día como mucho
La ratio es una de las grandes diferencias con respecto a una guardería o escuela infantil. El máximo de niños permitidos en un hogar de madre de día suele ser de tres o cuatro peques, dependiendo de su edad. Con esta cifra tan reducida, la educadora puede:
- Respetar los ritmos de sueño, alimentación y juego de cada niño.
- Acompañar los momentos de separación de la familia con más tiempo y calma.
- Observar en profundidad los cambios en el desarrollo y ajustar las propuestas de juego y exploración.
- Ofrecer una presencia estable sin rotaciones de personal, algo clave para el apego.
Las recomendaciones que siguen se ajustan a la normativa en aquellos países en los que tal figura profesional está reconocida y es plenamente aceptada, así como a las órdenes forales y decretos autonómicos españoles que ya regulan la actividad. La casa de la trabajadora debe ser un lugar seguro y estar acondicionada con varios espacios diferenciados: descanso, aseo / higiene y juegos / comida. Existen unas dimensiones adecuadas tanto para el lugar de descanso como para el destinado a diferentes actividades y se exige una correcta ventilación, iluminación y confort térmico.
Otras características que posee el servicio:
- Seguros de accidentes y responsabilidad civil que cubran cualquier incidente tanto dentro del hogar como en las salidas al exterior.
- Adaptación del baño con elementos a la altura de los niños, cambiador seguro y material higiénico adecuado.
- Buena iluminación, preferentemente natural; ventilación y sistemas de calefacción que garanticen el confort sin riesgos.
- Organización de espacios y mobiliario, pensados para bebés (materiales, dimensiones) con especial cuidado en evitar esquinas peligrosas, muebles inestables o tóxicos.
- Instalación de elementos para evitar accidentes, como protectores de enchufes, barandillas, antideslizantes o bloqueos de puertas y cajones.
- Extintor, botiquín y plan de prevención de riesgos adaptado al entorno doméstico y a la presencia de menores.
- Lugar adecuado para preparar comida casera y saludable, con las condiciones higiénicas exigidas.
En muchos casos, las madres de día siguen un proyecto educativo propio en el que detallan cómo organizan los tiempos de la jornada, qué tipo de juegos y materiales ofrecen, cómo acompañan los conflictos entre iguales o qué lugar ocupan el descanso, la alimentación y las salidas al exterior. Este documento sirve como guía para su trabajo diario y también como referencia para las familias.
Otras recomendaciones para ofrecer garantía a los usuarios es que la vivienda posea cédula de habitabilidad y que los familiares convivientes con la madre de día consientan el servicio. El aprendizaje también puede realizarse en el exterior de la casa (un parque, por ejemplo) si los papás de los bebés lo autorizan. De hecho, la salida diaria al aire libre, haga el tiempo que haga, es una constante en muchos proyectos: ponerse el mono de agua, las botas, pisar charcos, recoger hojas o simplemente sentir el viento en la cara se convierten en experiencias de aprendizaje sensorial y motor muy valiosas.
Ventajas de las Madres de Día

Estas profesionales ven como su trabajo es cuestionado y reciben críticas desde algunos sectores. Curiosamente, los docentes están entre los que cuestionan la labor de las madres de día, como parte de la reivindicación de que la Administración ofrezca plazas públicas suficientes para este tramo de edad. Por el contrario, yo creo que debe existir variedad para escoger, y que una figura educadora que ejerza de forma privada no ofrece menos garantías que la escuela infantil pública municipal siempre que cumpla los requisitos de formación, seguridad y calidad.
Además, la ratio es inferior en este servicio del que hablamos, y eso garantiza una atención personalizada
El hecho de que los bebés sean educados y atendidos en un hogar es también un punto a favor; como lo es la utilización de una orientación pedagógica realmente respetuosa con las necesidades individuales de cada peque. En la mayoría de casas de madres de día se trabaja con juego libre sin horarios rígidos, materiales nobles y poco estructurados (madera, telas, elementos de la naturaleza) y una observación atenta que evita la sobreestimulación. La educadora no dirige el juego constantemente, sino que prepara el ambiente y acompaña sin invadir, dejando que sea el niño quien explore a su ritmo.
Otra ventaja importante es el periodo de adaptación o vinculación. En muchas escuelas infantiles la incorporación se hace en pocos días y con la presencia limitada de las familias, mientras que con una madre de día es habitual que se hable de “periodo de vinculación”: varias semanas en las que madre o padre permanecen con el peque en la casita, se va reduciendo su presencia poco a poco y se construye el vínculo de confianza necesario para que el niño se quede tranquilo con la nueva figura de referencia.
También la flexibilidad horaria suele marcar la diferencia. Aunque se procura mantener rutinas estables (sobre todo en las horas de descanso y comida), muchas madres de día ofrecen márgenes para entrar algo más tarde, salir antes o ajustar ciertos días a las necesidades laborales de cada familia, algo menos frecuente en centros más grandes donde la organización depende de grupos completos. El horario típico cubre entre 7 y 8 horas diarias, pensando en que el niño pueda pasar una parte importante del día en su propio hogar.
En cuanto al precio, el coste medio de una madre de día (incluyendo la comida) suele situarse, según la zona y las horas contratadas, en un rango similar al de una guardería privada no subvencionada. En algunas comunidades, como Galicia o Navarra, determinadas iniciativas de madres de día reciben apoyo financiero público, lo que permite que a las familias les resulte una opción incluso más económica que una escuela infantil tradicional. El gran hándicap en muchas regiones es que, al no estar siempre equiparadas a las escuelas infantiles, no pueden acogerse a cheques guardería ni ayudas equivalentes.
Aprovecho para compartir también esta petición pública para que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad regule y subvencione a las madres y los padres de día. Porque sí, también hay padres de día, ya que la crianza no es cosa sólo de mujeres. En algunos proyectos, parejas o equipos mixtos asumen el cuidado, ampliando referentes y normalizando una paternidad presente y corresponsable.
Otro aspecto muy valorado es la comunicación diaria con las familias. A diferencia de algunos centros en los que la información se reduce al parte de incidencias o a reuniones puntuales, en una casa de madre de día es habitual que, a la hora de la recogida, los padres se queden un rato charlando para saber cómo ha transcurrido la jornada, qué ha descubierto el peque, cómo ha dormido o comido. Esa confianza mutua crea una alianza educativa que beneficia directamente al niño.
Con el nacimiento de los hijos, y sobre todo con el fin del período de baja por maternidad, las familias toman diferentes decisiones que les permitan conciliar, pero a la vez los bebés deben ser atendidos. Hay quien se detiene y se dedica a criar, quien se pide una excedencia, quien busca una guardería durante meses (incluso antes del nacimiento) que responda a sus necesidades…; y también existe la posibilidad de contratar a una madre de día. Las diferentes asociaciones existentes en España tienen blogs y páginas en Facebook (desde dónde es fácil localizarlas), e incluso plataformas como Ludus recogen proyectos de madres de día y casas nido en distintos territorios.
Desde aquí mi respeto y admiración por las madres de día: sé que hacéis un trabajo muy bonito, aunque también poco visible. Sé que ejercer la profesión cuando no existe regulación es complicado, por eso admiro vuestros esfuerzos y capacidad organizativa. Nuestro país está a la cola en conciliación, y en atención a la infancia no se puede decir que seamos modelo para nadie; esto – obviamente – influye en la percepción negativa que algunas personas tienen sobre las Madres de Día, porque lo que es nuevo para nosotros y nosotras nos da miedo. Sin embargo, cada vez más familias descubren esta alternativa y valoran su impacto en el bienestar de sus hijos.
Imágenes cedidas generosamente por madres de Día pertenecientes a la Asociación Aragonesa. Les tengo que agradecer su colaboración para que este post haya sido posible.
A medida que se conozca mejor en España qué es una madre de día y qué requisitos cumple, será más fácil para las familias tomar decisiones informadas entre guardería, cuidadora en casa o madre/padre de día, sabiendo que cuentan con una opción profesionalizada, respetuosa y profundamente centrada en las necesidades reales de la primera infancia.







