¿Qué buscamos en los libros para bebés y niños muy pequeños?

¿Qué buscamos en los libros para bebés y niños muy pequeños?

Si con motivo del Día del Libro Juvenil os comentábamos cuáles son las preferencias del público adolescente en cuando a sus lecturas, hoy me gustaría centrarme en los bebés y niños muy pequeños (hasta 6 años); pero no hablaré sólo de lo que les atrae, sino que añadiré las características que esperamos en la literatura para estas edades.

Ya lo dije ayer: hoy en día encontramos mucha oferta de libros de todo tipo dirigidos a la infancia, quizás demasiada; aunque podríamos pensar que a más diversidad y cantidad, más capacidad de decisión tendremos, muchas veces nos encontramos con lecturas que no cumplen unos requisitos mínimos que las hagan aptas. Seguid leyendo porque creo que os va a interesar.

En primer lugar me gustaría otorgar un voto de confianza a papas y mamás que cada semana escogéis libros de la biblioteca, o los compráis, para leer a vuestros retoños. No hace falta saber de psicología evolutiva, ni conocer todas las editoriales infantiles, o cuáles son los autores más de moda en el mercado editorial. Es el sentido común el que os cuenta que al bebé de cinco meses le gusta ese libro blandito de tela que apenas tiene cuatro páginas y se transporta con una pequeña asa.

Es el mismo “sentido” el que se da cuenta de que al niño de cuatro años se le quedan cortas los relatos sobre historias cotidianas y familiares de los protagonistas… necesita más contenidos e imágenes más dinámicas. Dejaros llevar por vuestro “saber hacer” como progenitores, y tened en cuenta que desde bien pequeños, ya saben lo que quieren. Pero ya que he mencionado la psicología evolutiva, os cuento que Piaget ya la tenía en cuenta, y la aplicaba a la maduración lectora, haciendo una distinción por períodos (y yo sé que esto es muy flexible, porque la madurez es individual y no se rige por criterios externos):

Libros para bebés

  • El estadio sensorio motor sucede desde el nacimiento hasta los (aproximadamente) 24 / 30 meses. Utilizaréis libros en soporte de tela o cartón gruesos y hacia el final de la etapa se pueden introducir los libro juegos (por ejemplo troquelados); pero lo que los bebés aceptan muy bien son las canciones (y si son nanas, mejor), o las retahílas.
  • En este tiempo, el libro no sólo transmite con su lenguaje, sino que se convierte en un objeto que llega a resultarles muy familiar, y además pueden llevarlo a la boca

  • A partir de los 3 años los peques se encuentran en el estadio pre operacional; el disfrute de las historias presentes en cuentos y álbumes se hace patentes.
  • El libro recobra la finalidad para el que ha sido pensado: permitir la exploración y sumergirse en el relato

    Leerles y que lean… ¿a partir de qué edad?

    No me sumo las recomendaciones más extendidas (y puede que hasta consensuadas), porque pienso que cada padre y cada madre puede empezar a “leer” al bebé a la edad que quieran: a los 3, 4, 6 meses se reconoce un juguete en un libro, pero sobre todo se valora la presencia del adulto jugando (en este caso es leyendo) con uno mismo, y aprovechando los recursos del propio objeto, como pestañas, relieves blanditos, etc.

    Y para que el niño o la niña lean solos, tampoco hay una edad “a partir de la que”: está claro que una vez haya finalizado la etapa de lectoescritura tendrán más fluidez descifrando el maravilloso código de los cuentos, y antes pueden practicar el deletreo, o reconocer sílabas, y asociar palabras a dibujos. Hasta los 5 / 6 años son pequeños para leer solos (aunque para algunos no es esfuerzo), pero poco a poco, y sobre todo desde los 4, pueden seguir historias secuenciadas sencillas.

    Libros para los más peques de la casa.

    Me he propuesto hacer recomendaciones dirigidas a mamás y papás de niñas y niños de hasta 6 años: no es sencillo, puesto que en este período suceden muchos cambios físicos, psicológicos, intelectuales y sociales, que condicionarán tanto el juego como la lectura (aunque esta última también tiene un aspecto lúdico muy patente, e importante para los niños). Tened en cuenta siempre que la orientación que aparece en la portada o contraportada de los libros es eso (una orientación) porque vosotros sois los que mejor sabéis qué gustos tienen vuestros hijos e hijas.

    Las lecturas para bebés de hasta 3 años.

    El desarrollo mental es extraordinario y además descubren su entorno (tras hacer lo propio con su cuerpo). Los peques escuchan a los adultos relatar, y se divierten con sus carantoñas, también siguen los dibujos de la historia, y cerca de los 2 años ya pueden reconocer en las páginas a personajes familiares como abuelos, amigos, la mascota, etc. Se debe procurar escoger libros con imágenes que acompañen bien el texto, y que sean atractivas. A partir de los 24 meses pueden seguir y recordar secuencias muy cortitas, y posteriormente mejorarán esta capacidad.

    En estos primeros años es muy importante la implicación activa del adulto en el relato, que a poder ser, deberá ser acompañado por el lenguaje corporal y tonos de voz cambiantes. Contar es un arte, pero no necesitáis ninguna titulación, sois padres y esto es suficiente. Pasados los primeros meses, se puede pasar de las retahílas a mini relatos sobre “la vida cotidiana”, incorporando el conocimiento del entorno (el mercado, el parque, la casa de los tíos, los animales de la granja…).

    El lenguaje suele ser rítmico, y sería exigible que los personajes resultaran agradables, y las ilustraciones no fueran grotescas

    Los materiales deben ser resistentes para que el libro aguante ser lanzado, chupado o manoseado. Además debe existir una garantía acerca de la utilización de pintura no tóxica; al comprar en comercios de confianza, y sobre todo productos de editoriales reconocidas, no existe ningún problema.

    Las lecturas para niños de hasta 6 años.

    A veces ocurre antes, pero desde los 36 meses, nuestros hijos son capaces de construir oraciones, y elaborar enunciados utilizando un lenguaje no apoyado en los objetos o situaciones más cotidianas. El pensamiento mágico está presente y es una etapa muy bonita, porque en su mente “todo es posible”. Pueden recibir relatos con grandes dosis de fantasía, pero que tengan una lectura ligera y ágil.

    Les pueden empezar a gustar adivinanzas y chistes, también disfrutan con cuentos populares de hadas, canciones populares, animales personificados, y siguen pidiendo (aún más que en la etapa anterior) relatos protagonizados por las personas más conocidas para ellos. Relaciones familiares y de amistad, con fuerte presencia de los valores, destacan en la literatura infantil para estas edades.

    Para finalizar, os cuento que Marcy Axness, editora de Mothering, nos decía hace algunos años en este post, que en estos primeros años de la vida, los niños y niñas deberían escuchar libros bellos en las ilustraciones (sin caricaturas) y maravillosos en la temática (libres de ironías o sarcasmos) pues los peques son pura bondad, y todo lo que se les lea antes de dormir influirá en sus sueños.

    Imagen — (Segunda) Jon Mick


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    Aprendizaje

    Macarena

    Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

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