

Hoy contamos con la presencia de Mari Ángeles Miranda, una mujer que desde hace muchísimo tiempo lucha por concienciar a la sociedad acerca de la tasa de acccidentabilidad infantil, con el fin de que entre todas y todos seamos capaces de articular las medidas que posibilitarían su prevención, y en consecuencia la protección de cientos de niñas y niños. A M. Ángeles le estoy agradecida, no sólo porque siempre que le pido una colaboración acepta el reto, sino también (y no solo como madre) por que no se cansa nunca de visibilizar, y de “darnos un tirón de orejas” cuando es necesario. No en vano se habla mucho últimamente de “lesiones no intencionadas” en lugar de “accidentes”, ya que no se trata de hechos fortuitos (a pesar de su no intencionalidad) sino fruto de descuido o dejadez, y por lo tanto prevenibles.
M. Ángeles es prevencionista, y como bien especifica ella misma, “solo para niños”. Su principal objetivo es reducir la tasa de lesiones en la infancia y educar para conseguir una sociedad con más cultura preventiva. Con el lema “sembrar conciencias para recoger prevención” se reconoce “infectada” por el virus de la autoprotección. Nuestra invitada de hoy es consultora y formadora de seguridad infantil y aunque es difícil resumir su actividad profesional en pocas líneas, lo voy a intentar: auditora espacios en los que se puede desarrollar un niño (desde hogares hasta centros educativos, pasando por hoteles, etc.), difunde conocimientos a través de sus dos blogs (y mediante colaboraciones con otros medios escritos), participa en el Comité Técnico de Normalización AEN/CTN 172/SC4, escribe libros; y su trabajo lo desarrolla en España, México y República Dominicana. Bueno, seguro que me dejo algo, y quisiera preguntarle: “¿De dónde sacas el tiempo, M. Ángeles?”, aunque no me voy a esperar a su respuesta, sino que voy a presentaros la entrevista que hemos mantenido.
Y por cierto, antes de proseguir, ni que decir tiene que he escogido intencionadamente estas fechas para publicar la entrevista, pues durante las vacaciones escolares aumenta el número de accidentes infantiles, como la propia entrevistada nos explicará. Y ahora sí:
Accidentalidad infantil: un problema invisible pero prevenible
El eco mediático de los accidentes infantiles es escaso y esto hace que muchas familias no sean conscientes de la magnitud del problema. Sin embargo, los datos que ofrecen distintas instituciones sanitarias y organizaciones de seguridad apuntan a que las lesiones no intencionadas son una de las primeras causas de muerte y de discapacidad en la infancia en países de nuestro entorno.
Cuando hablamos de accidentes en niños, debemos incluir desde los siniestros de tráfico hasta los ahogamientos, las caídas, las quemaduras, las intoxicaciones, los traumatismos o las picaduras de animales, entre otros. Muchas de estas situaciones se agravan en vacaciones porque los peques pasan más tiempo fuera de su entorno habitual, cambian las rutinas y se relajan las normas de vigilancia.
El eco mediático de los accidentes infantiles es escaso
Madres Hoy: Háblanos sobre las tasas de accidentabilidad infantil en nuestro país, ¿es preocupante el número de niños que los sufren? ¿Se ha modificado la incidencia en los últimos años? ¿Crees que somos más conscientes de la necesidad de prevenir accidentes en todos los ámbitos?
M. Ángeles Miranda: Cada vez que leáis un informe con estadísticas que deriva en titulares como “En tal periodo fallecieron en España X niños menores de 15 años por lesiones de todo tipo” debéis recordar que en España NO existe un registro integral y homogéneo de accidentalidad infantil, o por lo menos NO en todos los tipos de lesiones. A modo de ejemplo de esta afirmación os diré que los menores ahogados se cuentan de forma manual, es decir, cuando nos informan los medios se van apuntando uno a uno. Esta “precariedad” afirma que los datos no son reales ni objetivos. Un solo niño fallecido por causas evitables para mí es muy preocupante, que además dependa de cómo haya fallecido o accidentado el que se tenga en cuenta o no para las estadísticas también debería preocuparnos.
En cualquier caso, si las (supuestas) cifras y los titulares sirven para crear más conciencia preventiva bienvenidas sean. Por nuestra parte vamos a continuar la línea que creemos efectiva, y así nos lo corroboran las familias y los profesionales: ofrecer soluciones eficaces y adaptadas a nuestra sociedad, aptas para todos los públicos y que consigan no solo evitar el accidente en el momento, sino además crear cultura preventiva desde la infancia para lograr una sociedad mucho más concienciada con su seguridad y con la de los demás. Como dice uno de nuestros eslóganes: Sembrar conciencia, recoger prevención.
¿Dónde se accidentan más los niños: en casa, en la calle o en vacaciones?
MH: ¿En casa o en la calle? ¿Dónde se accidentan más los niños?
M.A.M.: Si hacemos caso de las “estadísticas” debería decirte que en el automóvil siempre. Quizás sea así, pero lo ponemos en duda si tenemos en cuenta que precisamente la DGT sí lleva un registro de menores fallecidos en automóvil y de los heridos clasificiados según el carácter de la gravedad, mientras que no existe un registro igual de exhaustivo para otros entornos como el hogar, las zonas de ocio o los colegios.
Además, los medios sí se hacen eco de las noticias de tráfico, pero es evidente, porque es una realidad, que los niños pasan más tiempo en el hogar que en la calle (y más con la llegada de las pantallas a nuestra infancia, aunque esto también debería ser diferente, pero es otro tema de larga discusión), y en época lectiva también ocurren muchos accidentes en las escuelas, pero no son noticia las amputaciones de dedos. Lamentablemente a nosotros nos llegan directamente desde las familias y nos duelen tanto o más por el escaso eco mediático.
Si añadimos el factor vacaciones, entran en juego otros escenarios de riesgo: playas, piscinas, ríos, parques acuáticos, granjas, campamentos, hoteles, campings, centros comerciales, ferias o cabalgatas. En todos ellos se combinan tres ingredientes peligrosos: más libertad de movimiento, menos control del entorno y menor percepción del riesgo por parte de los adultos, que tienden a relajarse, y de los propios niños.
Por eso, a la pregunta “¿dónde se accidentan más los niños?” la respuesta realista sería: allí donde se combinan rutina alterada, falta de adaptación del espacio y ausencia de supervisión adecuada. Esto ocurre en casa, en la calle y, con frecuencia, en vacaciones.
En España NO existe registro de accidentalidad infantil, o por lo menos NO en todos los tipos de lesiones
Vacaciones escolares: por qué aumentan los accidentes infantiles
MH: Ten en cuenta que estamos en invierno y los niños están de vacaciones; eso es muy buena noticia (pasamos más tiempo juntos, ellos son más libres…) pero especialmente con los más pequeños deberemos estar más pendientes, ¿no? Y por cierto ¿en qué estancia de la casa se produce mayor número de accidentes infantiles?
M.A.M.: En vacaciones los accidentes infantiles aumentan (volviendo a las cifras, dicen que un 20%) por lo que debemos aumentar la “dosis de prevención”, prevención bien entendida por supuesto. Este incremento también lo señalan organismos como servicios de salud y aseguradoras en distintos países: más tiempo libre, más actividades nuevas y menor estructuración del día se traducen en más riesgo.
Por ejemplo y aunando a los más pequeños (menores de 2 años) y espacios donde se producen más accidentes (la cocina) ¿qué medidas de prevención puedo incluir?
- Cerrar el acceso a la cocina con barreras físicas o puertas de seguridad cuando se está cocinando o no hay supervisión directa.
- Adaptar una parte del espacio a sus necesidades, creando una zona segura de juego lejos de fuentes de calor, enchufes, cajones con cuchillos o productos de limpieza.
- Educar en prevención desde edades muy tempranas, nombrando los riesgos (“esto quema”, “esto corta”) y mostrando conductas seguras (no tirar del mantel, no tocar el horno, etc.).
Aprovechar las vacaciones para estar más tiempo con nuestros hijos es también prevención porque estando con ellos soy consciente de los riesgos, los superviso y puedo aprovechar momentos puntuales para inculcar cultura preventiva a medida que el niño tenga el suficiente nivel cognitivo, por ejemplo preparando de forma conjunta los aperitivos de Navidad mientras detectamos los riesgos y les enseñamos a hacerlo correctamente.
¿Cuánto tiempo dedicamos a enseñarles a dar las gracias, a pedir por favor, a atarse los cordones y cuánto tiempo dedicamos a autoprotección? ¿Alguien se ha planteado alguna vez jugar con sus hijos a autoprotegerse de un incendio? ¿A encontrar una vía de evacuación que nos lleve hasta un lugar seguro? Y fuera del hogar ¿a interpretar el plano de evacuación que “decora” todas las puertas de los hoteles? Os invito a dedicar un momento estas vacaciones a crear cultura preventiva.
En el contexto vacacional, además de la cocina, conviene identificar qué estancias o zonas del hogar o del alojamiento turístico son más peligrosas:
- Baño: riesgo de ahogamiento en la bañera, quemaduras por agua caliente, resbalones, acceso a medicamentos o cosméticos.
- Balcones y ventanas: caídas de gran altura cuando las barandillas no tienen la altura o los barrotes adecuados o cuando hay muebles que facilitan la escalada.
- Salón y dormitorios: televisores inestables, muebles sin anclar, cordones de persianas, enchufes sin protección o cables al alcance.
- Garajes, trasteros y terrazas: productos de limpieza, herramientas, sustancias tóxicas o barbacoas.

Principales causas de accidentes domésticos en vacaciones
MH: Sigamos con los accidentes domésticos, descuidos, casas poco preparadas para que habiten bebés y niños pequeños, falta de información sobre prevención… ¿cuáles son sus principales causas?
M.A.M.: La llegada de un bebé al hogar propicia una serie de cambios inevitables: decoramos su habitación, la nuestra, adquirimos todo aquello que el bebé pueda necesitar, nos informamos, nos asesoramos, pero la seguridad infantil casi siempre queda excluida de las “listas de nacimiento” (a excepción de la silla de coche que es “obligatoria”).
En el 90% de las familias que me piden una auditoría para su hogar lo hacen cuando ha ocurrido algo grave o han detectado el riesgo inminente en su hogar o en casa de los abuelos. El 10% restante son familias con cultura preventiva donde una auditoría de seguridad infantil® en el hogar es lo más normal del mundo. Más allá de la información (no siempre fiable) la seguridad infantil debería estar presente en todos los hogares para evitar:
- Graves accidentes (algunos con fatales consecuencias) que podrían haberse evitado con medidas sencillas y anticipadas.
- La cultura del “no”, cuando prohibimos de forma constante porque el entorno no está adaptado y todo es peligroso.
- La sobreprotección, que limita el juego libre y la exploración, fundamentales para el desarrollo.
Los hogares adaptados al desarrollo infantil son espacios donde los niños no requieren de supervisión constante, donde pueden caer para acto seguido levantarse, donde se minimizan los riesgos graves pero se permite el aprendizaje a través de la experiencia.
Si ampliamos la mirada a lo que ocurre en vacaciones, vemos que a los riesgos cotidianos se añaden otros específicos:
- Quemaduras por líquidos calientes (café, infusiones, sopas), barbacoas, chimeneas o fuego en campings.
- Intoxicaciones por medicamentos, productos de limpieza, cosméticos, plantas ornamentales o alimentos en mal estado.
- Caídas de escaleras, literas, columpios, camas elásticas o juegos hinchables.
- Atragantamientos por frutos secos, caramelos duros, piezas pequeñas de juguetes o restos de decoración.
- Electrocuciones por enchufes sin protección, cables deteriorados o aparatos eléctricos cercanos al agua.
Organismos sanitarios y de seguridad insisten en que 9 de cada 10 percances infantiles podrían evitarse con una combinación de adaptación del entorno, supervisión activa y educación progresiva de los niños.
Aprovechar las vacaciones para estar con nuestros hijos es también prevención
Navidad, reuniones familiares y seguridad infantil
MH: “Navidad, Navidad, dulce Navidad”… Algunas de las campañas de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil están centradas en la prevención de accidentes en estas fechas. ¿Qué medidas deberíamos tomar en esas reuniones familiares en las que nos apetece relajarnos y permitir que los peques jueguen juntos sin riesgos por falta de atención? Y hablando de atención, sé que es una pregunta difícil de responder, pero ¿a partir de qué edad podríamos confiar en que no les va a pasar nada incluso si no estamos mirándoles?
M.A.M.: Como bien dices, en Navidad es muy habitual que niños de diferentes edades (y diferentes necesidades) se reúnan en un hogar mientras los mayores disfrutan largas veladas.
Como base podríamos establecer una “línea roja” de mayor prevención con aquellos menores de 36 meses, por el riesgo de jugar con juguetes (u otros objetos del hogar) que sean pequeños, desmontables, frágiles o lesivos al contacto. Importante recordar que la responsabilidad es de los adultos: los niños no tienen que hacerse responsables de otros pequeños.
A partir de aquí existen varias alternativas seguras a la vez que divertidas y que nos permitan poder seguir compartiendo con los adultos:
- En función de lo que nos permita el espacio y de la diferencia de edad entre pequeños, podemos establecer diferentes zonas de juego: una para los más mayores y otra para los bebés, cada una con juguetes apropiados.
- También se pueden establecer turnos de juego y vigilancia por parte de los adultos: cada cierto tiempo se designa un responsable de juegos que participe o ayude a crear juegos.
- Muy recomendable es preparar juegos previamente aptos para todos los públicos donde los más pequeños puedan jugar y relacionarse sin riesgo… y si en algún momento los adultos se animan, qué mejor que la Navidad para compartir todos juntos.
Aprovecho esta pregunta para fomentar el juego en familia, las pantallas (enchufar a los niños y desenchufarlos de la velada) son muy recurridas durante todo el año. Es Navidad: disfruta y déjate llenar por la magia que transmiten, porque ese tiempo compartido también es un seguro de prevención.

Decoración navideña segura para bebés y niños
MH: El árbol y el Belén y en general la decoración de Navidad con todos esos elementos de aspecto sugerente que llaman la atención de nuestros hijos. A priori podría parecer absurdo hablar sobre ello, pero ¿qué tener en cuenta para que sea compatible la ornamentación con la seguridad?
M.A.M.: ¡Tan absurdo como preparar nuestro hogar para la llegada del bebé, jajaja! No pretendo ser Kafka pero creo que tiene todo el sentido común del mundo. La decoración de Navidad es un imán para la curiosidad infantil, y si entendemos que la curiosidad es vital para su desarrollo, está claro que debe ser la ornamentación la que se adapte a sus necesidades, y no al revés.
La decoración de Navidad debería estar en el TopTen de la curiosidad infantil, y como la curiosidad infantil no podemos limitarla por lo vital que es para su desarrollo, es inevitable que sea la ornamentación la que se adapte a sus necesidades.
Utilizar ornamentos:
- De grandes dimensiones, que no se puedan desmontar en trozos pequeños, irrompibles y atóxicos.
- Luces con todas las garantías de seguridad y evitar las velas: el riesgo de incendio no es solo para los niños, es para toda la familia, por eso no puedo dejar de pedir a los Reyes Magos que este año regale vida con un detector de humo: el guardián de tu familia en Navidad y todo el año.
- Aquellos ornamentos de riesgo mantenerlos fuera del alcance de los niños, perdón rectifico: NO UTILIZARLOS. Dejarlos fuera de su alcance pero a la vista es un error, el niño hará todo lo posible por alcanzarlos aumentando el riesgo tanto por si accede a él como durante el acceso.
- En este punto, incluyo aquellos ornamentos que están lejos de su alcance pero que son tremendamente llamativos: unas luces de navidad, un Papá Noel subiendo por el balcón y además seguido en fila india por tres Reyes Magos… Si no bloqueamos adecuadamente ventanas y balcones podemos tener un grave disgusto, porque insisto: un niño más mayor entenderá el riesgo pero el bebé intentará saciar su curiosidad.
- Otros ornamentos de riesgo, y que no todo el mundo conoce, son la toxicidad de la planta de Pascua, el muérdago o el acebo. Sustituirlas durante unos años por artificiales le dará el mismo aire festivo a nuestro hogar pero sin peligro para niños y animales.
Conviene añadir, por experiencia de servicios de urgencias, que muchos incidentes navideños se relacionan con:
- Cables y alargadores cruzando zonas de paso, que provocan caídas o tropiezos.
- Regletas sobrecargadas para conectar luces, con riesgo de sobrecalentamiento.
- Velas decorativas cerca de cortinas, centros de mesa secos o disfraces.
Planificar la decoración con anticipación, revisando dónde puede haber riesgo de incendio, caída, ingestión o atrapamiento, es una medida muy eficaz para disfrutar de la magia navideña con seguridad.
La responsabilidad del cuidado de los niños pequeños es siempre de los adultos, no de otros niños
Viajes en coche y seguridad infantil en carretera
MH: Son días de reuniones y salidas, de encuentros y viajes, y algunos de ellos se realizan en vehículos, ¿somos más cuidadosos en la utilización de SRI respecto a épocas anteriores?
M.A.M.: Quiero pensar que sí, que en este aspecto se ha mejorado muchísimo, pero aún hay mucho por hacer. El principal problema en este sentido es que en estas fechas incorporamos a nuestros hijos otros niños (familia, amigos) en nuestro automóvil y la tan famosa frase de “total es aquí al lado” puede ser muy peligrosa si es la excusa de no llevar a esos niños en un SRI.
Hagamos un llamamiento a todos:
- No aceptes la responsabilidad de llevar en tu coche a un menor sin SRI.
- No permitas que tu hijo viaje en un automóvil sin SRI.
Las recomendaciones actualizadas de seguridad vial infantil incluyen además:
- Usar un Sistema de Retención Infantil (SRI) adecuado a la altura y al peso del menor, preferiblemente a contramarcha el máximo tiempo posible, como mínimo hasta los 4 años.
- Colocar siempre el SRI en los asientos traseros y seguir estrictamente las instrucciones de instalación.
- Parar cada 2 horas como mínimo en viajes largos para que los niños se muevan y se hidraten.
- No dar comida ni bebida a bebés y niños pequeños mientras se circula, por el riesgo de atragantamiento, que en un vehículo en marcha es especialmente peligroso.
- No dejar nunca a un niño solo dentro del coche, ni siquiera “un minuto”: el vehículo puede alcanzar temperaturas altísimas y producir un golpe de calor fatal.
- Evitar objetos sueltos en el interior del vehículo (botellas, juguetes duros, maletas pequeñas) porque, en caso de frenazo o impacto, se convierten en proyectiles.
Aglomeraciones, cabalgatas y centros comerciales: cómo proteger a los niños
MH: Personalmente no me gustan las aglomeraciones, aunque a veces no queda más remedio. Parece hasta antinatural meterse en un centro comercial lleno de gente con niños pequeños, y por otra parte ir a ver la cabalgata de Reyes u otras actividades es a la vez divertido y un poco angustioso. ¿Qué consejos nos puedes dar para garantizar la seguridad de los peques en estas situaciones?
M.A.M.: Comparto tu gusto por las aglomeraciones, pero como bien dices a veces tenemos que hacerlo… o no. Las actividades que ofrecen tanto centros comerciales como municipios con sus ferias y mercadillos de Navidad son indiscutiblemente muy agradecidas por el público infantil, por descontado las cabalgatas se proyectan para los más pequeños.
¿Pero hasta qué punto debemos exponer a los niños a las aglomeraciones? Seguro que todos hemos detectando en alguna de estas salidas a bebés (de apenas meses) que ni entienden el sentido ni lo disfrutan. Más allá de la seguridad infantil quizás hay que plantearse a qué tipo de actividades hay que llevar a nuestros hijos, ya que el objetivo siempre es que disfruten y que aprendan, pero no es necesario que se agobien o frustren porque una actividad no es adecuada a su desarrollo.
Cuando acudimos a actos de gran aglomeración de personas con nuestros hijos, debemos establecer unas pautas de seguridad y de prevención, es lo que llamamos en la gestión de la seguridad infantil ser estratega: ¿Te atreves a crear una estrategia?
Planifica la salida, ofreciendo y localizando los recursos disponibles por si alguien se despista y se pierde: un punto de encuentro donde reunirse, inculcándoles que los profesionales de la seguridad (policía, protección civil, personal del centro comercial) están para ayudarles. Además explícales y hazles partícipes de otras medidas de protección: apunta el nº de teléfono en el brazo, llevar una pulsera identificativa o de geolocalización, etc. Nadie mejor que tú conoce a tu hijo, nadie mejor que tú puede anticiparse para su protección y educación, y sobre todo no delegues en otras personas, es tu responsabilidad.
Estos serían unos requisitos mínimos y resumidos, en cuanto a los centros comerciales desde el aparcamiento hasta las escaleras y los ascensores así como dentro de los comercios la seguridad también implica el ejemplo y, como ya es norma de la casa, aprovechar esos momentos para educar en autoprotección: pasaremos un momento divertido interactuando, educando y evitando riesgos derivados del “me aburro y tengo que explorar”.
Además, conviene tener en cuenta otros aspectos prácticos:
- Evitar horarios de máxima afluencia cuando sea posible.
- Vestir a los niños con ropa llamativa para localizarlos mejor visualmente.
- Explicarles qué hacer si se pierden: no moverse del sitio o buscar a un adulto de referencia (policía, personal identificado) y decirle su nombre.
- En cabalgatas o desfiles, mantener una distancia de seguridad con las carrozas y no permitir que los niños se lancen a la calzada a recoger caramelos.
Hay dos regalos que no son juguetes, a saber: perros y drones
Elección segura de juguetes en vacaciones (0-36 meses)
MH: Creo que también es muy importante prestar atención a la compra de juguetes y otros regalos. No quiero abusar de la confianza, así que centrémonos solo en la etapa desde los 0 a los 36 meses: danos unas breves recomendaciones de compra y uso seguro, por favor.
M.A.M.: Dejarme hablar de seguridad infantil es un regalo, nunca un abuso.
Como el turrón, los juguetes siempre vuelven a casa por Navidad y con ellos la seguridad. A mí siempre me gusta explicar que, de la misma forma que en nuestro trabajo la maquinaria que utilizamos tiene que ser adecuada para la producción y cumplir con unos requisitos de seguridad, el juguete es la maquinaria del trabajo esencial del niño: jugar. ¿Nosotros trabajaríamos mejor con más equipamiento aunque fuera inseguro o no nos diera el resultado adecuado? Pues un niño tampoco aprende y se divierte más con muchos juguetes y sin requisitos de seguridad:
- Pocos juguetes (los expertos en el tema dicen que no más de cuatro al alcance directo).
- Adecuados a sus habilidades y destrezas, no a las de sus padres. Cada cosa a su tiempo: un juguete que no sirva para jugar o que se debe tratar con cuidado porque se rompe no es un juguete, es una frustración para el niño.
- Que realmente motiven al niño a jugar, se adecuen a sus intereses y motivaciones, recordemos en este punto que el juego no entiende de género.
Respecto a la seguridad básica:
Se considera que un juguete es seguro cuando, entendiendo el comportamiento habitual de un niño, éste no pone en riesgo la seguridad del menor y de otras personas mientras lo utiliza.

Otros requisitos:
Marcado CE, pero CE de Comunidad Europea, no el CE de China Export.
El Marcado CE (Comunidad Europea):
- Es un compromiso por parte del fabricante para certificar que el juguete cumple con todas las normas de seguridad de la UE, normas que por otro lado se encuentran entre las más estrictas del mundo.
- Informa al consumidor de forma eficaz del uso apropiado y de los riesgos en el caso de que no se utilice adecuadamente.
- Obliga a mencionar en todos los juguetes aquellos que han pasado las pruebas necesarias para verificar que son o no apropiados para los menores de 36 meses.
Los juguetes para menores de 36 meses, a grandes rasgos, no deben ser pequeños ni desmontables, incluir imanes, globos o cuerdas largas, piezas movibles que puedan provocar atrapamiento; en el caso de llevar pilas, estas deben ser totalmente inaccesibles.
No me voy a extender mucho más pero, abusando de la confianza, me gustaría también que se tuviera en cuenta la seguridad del entorno de juego (el puesto de trabajo del niño) y recordar que hay dos “juguetes” que no lo son: perros y drones. Exigen una responsabilidad diferente en cada caso pero responsabilidad adulta de cualquier forma.
Accidentes infantiles más frecuentes en vacaciones de verano
Durante el verano y los periodos de calor, los servicios de urgencias señalan una serie de accidentes y problemas de salud especialmente frecuentes en niños. Conocerlos ayuda a prevenirlos y a saber cómo actuar si se producen.
1. Ahogamientos y riesgos en agua (playa, piscina, ríos)
La Organización Mundial de la Salud y distintos organismos pediátricos coinciden en que los ahogamientos son una de las primeras causas de muerte accidental en la infancia, especialmente entre 1 y 4 años. Ocurren en:
- Piscinas privadas y comunitarias.
- Playas, ríos, lagos y embalses.
- Bañeras y pequeñas piscinas portátiles, incluso con muy poca profundidad.
Medidas de prevención clave:
- Supervisión constante y cercana de un adulto, sin distracciones (móvil, conversaciones prolongadas, alcohol).
- No delegar la vigilancia en socorristas ni en otros niños mayores.
- Cercar las piscinas con barreras de al menos 1,20 m de altura y puertas con cierre de seguridad fuera del alcance infantil.
- Elegir chalecos salvavidas homologados en lugar de flotadores o manguitos, que pueden voltearse o pincharse.
- Respetar las banderas y señalizaciones en playas y zonas de baño.
- Enseñar cuanto antes a los niños a flotar y a nadar, sin confiar exclusivamente en esa habilidad.
Si se produce un posible ahogamiento:
- Sacar al niño del agua lo más rápidamente posible y pedir ayuda.
- Si respira, quitar la ropa mojada, acostarlo de lado y taparlo para evitar hipotermia.
- No intentar “sacar el agua” dando golpes en el pecho o en el abdomen.
- Si no respira, iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar adaptadas a la edad (boca a boca y compresiones torácicas) mientras llega ayuda profesional.
2. Insolación, golpe de calor y deshidratación
Con altas temperaturas y exposición al sol, los niños pueden sufrir:
- Insolación: temperatura corporal muy elevada, piel caliente y roja, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, confusión.
- Golpe de calor: el organismo pierde la capacidad de regular la temperatura; es un cuadro muy grave que requiere atención urgente.
- Deshidratación: piel fría y húmeda, mareos, malestar general, somnolencia.
Factores de riesgo:
- Dejar al niño en lugares cerrados sin ventilación, como coches aparcados al sol o tiendas de campaña.
- Realizar ejercicio intenso en horas centrales del día sin adecuada hidratación.
- No ofrecer líquidos con suficiente frecuencia a lactantes y niños pequeños.
Prevención:
- Evitar la exposición directa al sol en las horas de máxima radiación.
- Ofrecer agua con frecuencia (o pecho en lactantes), evitando bebidas azucaradas o con cafeína.
- Elegir ropa ligera, de algodón y colores claros, e incorporar gorras o sombreros.
- Buscar lugares frescos y bien ventilados para el descanso.
- No dejar nunca a un niño dentro de un coche estacionado y cerrado.
Si sospechamos una insolación o golpe de calor:
- Trasladar al niño a un lugar fresco y sombreado.
- Enfriar el cuerpo con toallas húmedas, esponjas, baños con agua tibia o bolsas con agua fría envueltas en un paño.
- Si está consciente, ofrecer pequeñas cantidades de líquidos de forma frecuente.
- Acudir con rapidez a un centro sanitario, especialmente si hay somnolencia, confusión, vómitos repetidos o pérdida de conciencia.
3. Quemaduras solares y por calor
La piel infantil es especialmente sensible y las quemaduras solares repetidas aumentan el riesgo de problemas dermatológicos en la edad adulta.
Medidas preventivas:
- No exponer al sol directo a menores de 2 años, ni siquiera bajo sombrilla junto al agua, por la radiación indirecta.
- Aplicar protector solar de factor elevado (SPF 30 o más), adecuado para niños, 30 minutos antes de la exposición y repetir cada 2 horas, tras el baño o sudor intenso.
- Recordar que las quemaduras se producen también a la sombra, y que el agua y la arena reflejan los rayos solares.
- Utilizar gafas de sol homologadas que filtren adecuadamente la radiación.
Si ya se ha producido una quemadura solar:
- Aplicar compresas frías sobre la zona afectada.
- Usar productos hidratantes y calmantes (aloe vera, cremas específicas para piel quemada por el sol).
- Ofrecer mucha agua para favorecer la hidratación.
- Consultar al médico si aparecen ampollas, fiebre o dolor intenso.
En cuanto a otras quemaduras típicas estivales (líquidos calientes, barbacoas, fuegos artificiales):
- Apartar la fuente de calor y asegurarse de que el niño no está en contacto con la electricidad si es una quemadura eléctrica.
- Retirar ropa y accesorios que no estén adheridos a la piel.
- Enfriar la zona con agua corriente templada durante 15-20 minutos.
- Cubrir con un paño limpio, sin aplicar pomadas caseras ni explotar ampollas.
- Acudir a urgencias si la quemadura es extensa, profunda o afecta a cara, manos, pies o genitales.
4. Picaduras de insectos y animales marinos
En verano aumentan las picaduras de mosquitos, abejas, avispas, medusas, garrapatas y otros animales. La mayoría son leves, pero algunas pueden complicarse o producir reacciones alérgicas importantes.
Picaduras de mosquitos, abejas y avispas:
- Producen hinchazón, enrojecimiento y picor local.
- En el caso de las abejas, suelen dejar un aguijón que conviene extraer raspando con una tarjeta o similar, nunca apretando con pinzas para evitar inyectar más veneno.
- Limpiar con agua y jabón y aplicar frío local (hielo envuelto en paño).
- Usar, si es necesario, pomadas calmantes o antihistamínicas.
- Acudir a un centro sanitario si la hinchazón es muy grande, dura más de 3 días o hay dificultad para respirar, mareo o malestar general (posible reacción alérgica grave).
Picaduras de medusas y otros animales marinos:
- Producen dolor, ardor, inflamación y enrojecimiento en la zona de contacto.
- Retirar los restos de tentáculos con una toalla o guantes, nunca con la mano desnuda.
- Enjuagar con agua de mar o suero salino, nunca con agua dulce.
- Aplicar frío local y, si se dispone de ello, productos específicos o amoniaco diluido, según indicación profesional.
- Acudir al socorrista o a un centro sanitario si los síntomas empeoran.
Garrapatas:
- Pueden encontrarse en zonas rurales, granjas o áreas con animales.
- Extraerlas con pinzas finas, agarrándolas por la cabeza lo más cerca de la piel posible y tirando firme sin girar.
- Limpiar con agua y jabón y vigilar la zona en días posteriores.
- Consultar al médico si aparece enrojecimiento persistente, fiebre o malestar general.
5. Intoxicaciones y envenenamientos
En vacaciones se combinan factores como casas ajenas, cambios de rutina, visitas a entornos rurales y automedicación, que aumentan el riesgo de intoxicaciones.
Fuentes frecuentes:
- Medicamentos dejados a la vista o trasladados sin su envase original.
- Productos de limpieza y plaguicidas en casas de vacaciones o trasteros.
- Alimentos en mal estado o agua no potable.
- Picaduras de animales ponzoñosos (arañas, escorpiones, serpientes) en ciertas zonas.
Qué hacer ante sospecha de intoxicación:
- Separar al niño de la sustancia tóxica, retirar ropa manchada y lavar la piel con abundante agua si ha habido contacto.
- No provocar el vómito ni ofrecer leche, aceite u otros remedios caseros.
- Identificar el producto implicado (envase, nombre) y contactar con un servicio de toxicología o urgencias.
- Acudir al médico llevando el envase original si es posible.
6. Caídas, traumatismos y accidentes en juegos y deportes
El aumento de la actividad física en vacaciones es positivo, pero trae consigo más golpes, caídas y fracturas, especialmente en:
- Bicicletas, patinetes, patines, monopatines.
- Columpios, toboganes, camas elásticas y castillos hinchables.
- Saltos al agua desde rocas o bordes de piscina sin comprobar la profundidad.
Medidas preventivas básicas:
- Usar casco y protecciones (rodilleras, coderas) en bicicletas y similares.
- Respetar las zonas habilitadas y señalizadas para circular.
- No permitir saltos de cabeza en piscinas poco profundas o zonas con rocas.
- Acompañar y supervisar a los niños en juegos extremos o actividades nuevas.
Ante un traumatismo en la cabeza:
- Aplicar frío local y observar al niño durante las 24 horas siguientes.
- Acudir a urgencias si es menor de 3 meses, hay pérdida de conciencia, vómitos repetidos, dolor de cabeza intenso, somnolencia exagerada, comportamiento extraño o sangrado por nariz u oídos.
Jugar, descansar y educar en prevención: el equilibrio en vacaciones
El periodo vacacional es también una oportunidad única para fomentar hábitos saludables que acompañen a los niños el resto del año:
- Incorporar deporte al aire libre (natación, juegos en la playa, paseos en bicicleta) de forma segura.
- Cuidar la alimentación, aumentando el consumo de frutas, verduras y agua, y moderando los helados y bebidas azucaradas.
- Respetar horarios de sueño suficientes (8-10 horas según la edad), para que el cuerpo se recupere.
- Gestionar el uso de pantallas con horarios pactados, alternando con lectura, creatividad, juego simbólico y tiempo en familia.
Como resumen práctico, muchas entidades formulan auténticos “mandamientos” de seguridad infantil en vacaciones que conectan muy bien con la filosofía de Mari Ángeles: llevar siempre a los niños debidamente sujetos en el coche, evaluar los riesgos de cada destino con “ojos de niño”, no dejar nunca a un pequeño sin supervisión en agua o en grandes aglomeraciones, adaptar actividades y deportes a su edad y destreza y, sobre todo, predicar con el ejemplo: en seguridad, lo que hacemos pesa mucho más que lo que decimos.
«La seguridad infantil debería estar presente en todos los hogares», me quedo con esta frase, aunque sea a costa de finalizar la entrevista sin resaltar tantas otras ideas útiles y necesarias que nos ha dado Mari Ángeles, a quien (por cierto) podéis seguir en Segur Baby y Seguridad Infantil. Brevemente, pues el mérito es de nuestra entrevistada, a quien considero una aliada de las familias con niños, y que tanto me viene aportando durante los últimos años: estoy encantada de que hayas aceptado esta colaboración, GRACIAS a ti, y te deseo unas fiestas y unas vacaciones muy felices, llenas de juego seguro y de cultura preventiva.
