La lactancia materna debería ser la norma hasta los 3 años (o más) pero no lo es

Madre amamantando a niño pequeño

Como nos contaba ayer Jasmin en este estupendo post sobre las propiedades de la leche materna, esta es considerada el ‘oro blanco’ y cumple 3 funciones primordiales, a saber: protección, nutrición y vínculo. Y de hecho, no sólo las cumple cuando la criatura nace, porque meses (o años) después, la leche materna, perfectamente adaptada a las necesidades del niño, sigue nutriendo, sigue protegiendo (y dando consuelo), sigue ayudando a mantener el vínculo.

Hoy hablamos de lactancia materna prolongada, como aquella vez en la que afirmábamos que el mamar debería ser “hasta que la madre y el bebé / niño quieran”; para ello – claro está – sería aconsejable que existieran unas condiciones óptimas, como las facilidades de las empresas para que las mamás lactantes se extraigan la leche, la aceptación social, la intervención de los gobiernos difundiendo información fiable o capacitando a profesionales de la salud, etc. En los países industrializados no es frecuente ver a bebés de más de un año siendo amamantados, y eso se explica por varias razones, incluyendo nuestra doble moral.

Sí, esa ‘moral’ que lleva a mucha gente a escandalizarse porque un bebé mame en la playa, en la piscina, en una oficina de empleo, en un museo…, pero después ve con buenos ojos la hipersexualización de un cuerpo femenino que luce en carteles publicitarios de lencería. No hace falta que explique mucho sobre ciertos intereses que existen detrás de esas actitudes, llamadme exagerada, pero mientras dejemos que el patriarcado nos diga cuándo y cómo enseñar según qué partes de nuestra anatomía, existirán tales contradicciones.

Bebé mamanto

Aunque existen otras razones.

La lactancia materna sigue siendo la norma hasta los 3 años, o hasta más mayores, pero eso sucede en otros lugares de mundo, en los que las mujeres hacen caso a sus instintos, y en general las sociedades en las que viven, saben que desde el punto de vista evolutivo, la lactancia materna se relaciona directamente con la supervivencia de los bebés, y con el desarrollo de la especie. Hay trabajos de paleofisiología y antropología que señalan en los 2,5 a 7 años el destete espontáneo, para el Homo sapiens sapiens, según leemos en este documento de la AEPED.

¿Y qué nos ocurre a nosotras, las occidentales? Desde el momento en el que utilizar biberón con leche de fórmula empezó a ser seguro, y además las mujeres nos incorporamos al mercado laboral, se produjo una ruptura en el hábito de ofrecer ‘el mejor alimento del mundo para un bebé’. Pasó el tiempo, las mujeres dejamos de confiar en nuestro cuerpo, nos habían contado que la leche artificial también tiene muchos beneficios, y además nos quedamos muy solas, porque ya no teníamos a familiares a las que preguntar. Por si fuera poco, diferentes profesionales de la salud se empeñaron (sin basarse en comprobaciones o estudios fiables) en que mamar ocasionaba dependencia, o en que algunos problemas de comportamientos podrían ser atribuidos a que el peque aún tomaba leche de su mamá.

Hoy en día las tasas de lactancia materna parecen haber mejorado un poquito, pero como nos decía Alba Padró en esta entrevista, ni siquiera sabemos si la situación se podría revertir, porque sigue habiendo un porcentaje muy elevado de bebés que dejan de recibir el alimento más preciado antes de los 6 meses. Pero nuestra leche es el mejor regalo que podemos ofrecer a un bebé, el mejor. Y tiene tantos beneficios para nuestros hijos y para nosotras, que está de más argumentar sobre ellos.

Bien es cierto que en no pocas ocasiones, el abandono de la lactancia se debe a situaciones que no tienen nada que ver con el deseo de la madre. Dificultades, falta de apoyos, inseguridad, información inadecuada, incorporación al trabajo

Madre amamantando en tandem

Si te ven amamantando a un niño de más de 2 años, te dirán muchas cosas…

Consejos malintencionados y percepciones distorsionadas, provocan que escuchemos cosas como:

¿Aún mama tu hijo? ¡Pero así no tendrá nunca autonomía, siempre dependerá de ti!

Si analizamos bien la frase, queda claro que está muy orientada a forzar un destete, haciendo sentir insegura a la madre. Pero de hecho ¿me podéis decir qué puede haber de ‘malo’ en que un niño de 4 años dependa mucho de su madre? (lo contrario sería extraño teniendo en cuenta la evolución del ser humano). Además según la doctora Ibone Olza, los niños que han sido alimentados con leche de la madre durante mucho tiempo, pueden tener mayor inteligencia emocional y social, así como mucho interés por relaciones sociales nuevas (nota de AEPaP).

Tu leche ya no sirve, no alimenta.

¡Uy, que desencaminada está esa afirmación! Y es que no solo la leche materna no pierde sus propiedades cubriendo un tercio de las necesidades calóricas y proteicas diarias, junto con vitaminas y minerales, sino que proporciona inmunidad frente a las distintas infecciones a las que están expuestos los peques en los primeros años de vida.

Y en el plano de la salud, también deberíamos contar con una incidencia directa en la prevención de obesidad, diabetes tipo 2 y colesterol algo.

¡Siempre estás con el niño enganchado a la teta! ¿Es que no tienes vida propia?

A ver, la ‘vida propia’ es la que cada madre decida, para las mamás conscientes que con o sin dificultades llevan varios años amamantando, es muy importante el bienestar de los niños y el vínculo que se establece con una criatura a la que se da de mamar desde que llegó a este mundo. Obviamente, un niño de tres años y medio, no necesita mamar con tanta frecuencia como lo hacen los recién nacidos, tampoco necesitan a mamá con tanta intensidad, y ella tiene su forma de ‘desconectar’ cuando lo necesita, y /o dedicarse a actividades enriquecedoras más allá de trabajo – crianza.

Que no se nos olvide que la salud de mamá también se beneficia cuando se amamanta: menor riesgo de riesgo de cáncer de pecho u ovarios, etc.

¿Para que amamantas si existen biberones? ¿es que no sabes que estamos en el siglo XXI?

Pues amamantamos porque queremos (en primer lugar), y sí, han pasado ya unos cuantos milenios desde que los humanos pueblan la Tierra, pero nuestra inteligencia nos debería permitir separar los avances tecnológicos de los procesos fisiológicos ligados a nuestra naturaleza, ¿no creéis? Además, no cesamos de repetir que realmente es lo mejor para la madre y para el bebé, otra cosa es que se tengan problemas y que no se pueda.

La lista de afirmaciones sin sentido sería interminable, ¡qué decir! Si eres mamá de un peque de más de 2 años que mama, felicidades: superaste la fase de las inseguridades los miedos, y ahora te queda el disfrute, y por qué negarlo, un cierto grado de rechazo social. Sigamos normalizando.

Imágenes — Francisco José Galán Leiva / ALBA lactancia maternacoatl28, Irene


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